La lactosa


Penelope Coronado

Desde Naturarla os queremos ir resolviendo dudas sobre nutrición que muchas veces nos asaltan pero sobre las que no siempre tenemos la información y datos necesarios. Hoy queremos hablaros de un término que seguramente hemos escuchado muchas veces: la lactosa. Y por oposición, de otro término complementario: la intolerancia a la lactosa. Atentos a este artículo en el que os explicamos en qué consisten exactamente estos elementos a tener en cuenta de cara a nuestra dieta y alimentación.

¿Qué es la lactosa? La lactosa es un carbohidrato presente en la leche y en sus derivados. Es el único azúcar que se encuentra en la leche en cantidad importante, y está presente en todas las leches de mamíferos como la vaca, la cabra, la oveja o el propio ser humano.

El llamado azúcar de la leche se encuentra en mayor o menor medida presente en alimentos lácteos de origen animal, tales como la leche y sus derivados. Su consumo significa una gran fuente energética y favorece la absorción de calcio, magnesio, y otros elementos minerales de la leche.

¿Cómo absorbemos la lactosa? La lactasa es la enzima que produce nuestro intestino delgado y que juega un papel vital en el proceso de absorber la lactosa. Si esta enzima no realiza bien su labor de absorción o nuestros niveles de lactasa son bajos, entonces aparecerán dificultades para digerir la lactosa.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa? La intolerancia a la lactosa significa que no hay suficiente lactasa en nuestro intestino delgado como para absorber toda la lactosa consumida. Aquella lactosa que se digiera parcialmente, pasará a nuestro intestino grueso, y podrá provocar entonces algunas molestias como hinchazón abdominal o  diarrea.

¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa? Cuando una persona con intolerancia a la lactosa consume productos lácteos, podrá verse afectado por alguna de estas molestias: hinchazón  y dolor abdominal, náuseas o vómitos, diarreas, gases abdominales y flatulencias, e incluso espasmos.

¿Qué grados de intolerancia existen? Las reacciones a la lactosa en personas intolerantes a ella pueden variar mucho. Habrá personas que, después de consumir leche y derivados en pequeñas cantidades, notarán sus efectos de forma inmediata. En este caso, podría tratarse de una intolerancia genética, que afectaría de forma permanente por perderse gradualmente la producción de lactasa y por tanto la capacidad de digerir la leche.

En cambio, otras intolerancias, las mayoritarias, no serán tan sensibles, y sus reacciones serán más esporádicas y más dilatadas en el tiempo. Suelen estar provocadas por un daño intestinal temporal, generalmente causado por una gastroenteritis vírica, y sería una dolencia transitoria y recuperable.

¿Cómo tratar la intolerancia a la lactosa? En primer lugar, debe quedar claro que la intolerancia a la lactosa no es peligrosa, aunque sí pueda acarrear una intolerancia permanente. En este caso, cuando es de carácter genético, no habrá una curación, ya que la persona intolerante a la lactosa no dispone de la enzima necesaria para absorberla. Los síntomas y molestias sólo se aliviarán si se dejan de consumir productos lácteos. Pero existen alternativas, ya que cada vez más fabricantes tienen en cuenta esta dolencia y desarrollan productos sin lactosa para aquellas personas que sufren intolerancia. Arla es una de las marcas que ha lanzado al mercado uno de esos productos: Lactofree, pensado para quienes no pueden tomar productos lácteos por su contenido en lactosa.

Pero sin olvidarnos del calcio: Una cuestión muy importante que debemos tener presente es que, a pesar de ser los productos lácteos los que más calcio poseen, no debemos olvidar que para nuestro organismo es imprescindible este mineral. Por esta razón, si sufrimos de esta clase de intolerancia, debemos consumir calcio igualmente, y deberemos encontrarlo en otros productos como verduras, pescados, frutos secos o legumbres. Os recomendamos este artículo en el que os hablábamos sobre el calcio y en qué alimentos naturales se encuentra.

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