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Adolfo David Lozano

Las calabazas las asociamos de alguna manera con la fiesta estadounidense típica de final de octubre: Halloween. No por casualidad, la calabaza es un alimento que proviene del continente americano, tanto del norte como del sur. Su antigüedad en el consumo humano ha podido trazarse hasta la época de los aztecas. Tras el descubrimiento de América, países como India o Grecia han sido los que mejor acogida han proporcionado a las semillas de calabaza en sus cocinas. Hoy, China es su mayor productor mundial.

Si te gustan las semillas de calabaza, ahora te gustarán más. Quizás no lo sabías, pero son una gran fuente de beneficios. Te lo demostraré.

  • Rica fuente de magnesio

El magnesio es posiblemente el mineral cardiovascular por excelencia. Un cuarto de taza de semillas de calabaza contiene la mitad de magnesio recomendada al día. ¿Qué puede hacer el magnesio por ti? Reduce la hipertensión, relaja los músculos y vasos sanguíneos, ayuda a la función del colon y a la formación de huesos. No en vano, el calcio precisa del magnesio para actuar correctamente.

  • Piensa en la vitamina E

Por desgracia, durante tiempo no se tuvo en cuenta este aspecto de las semillas de calabaza. Ello se debe a que no son una fuente particular de vitamina E en su forma más típica y común –el alfa-tocoferol-. Sin duda, se pasó por alto otro hecho aún más relevante: las semillas de calabaza tienen algo tan poco común en un mismo alimento como contener diversas formas de vitamina E (tocoferol en sus formas alfa, beta, delta y gamma). Magnífico. Así pues estamos ante una verdadera fuente de Súper Vitamina E.

  • Mejorar el metabolismo

Diversos estudios animales nos han puesto sobre la pista de las semillas de calabaza a la hora de prevenir la diabetes. Parece que tanto las semillas de calabaza como el aceite que se deriva de ellas tiene capacidad para mejorar la regulación de insulina en animales diabéticos e incluso de prevenir daños renales típicos en la diabetes. Dichos estudios consideran que el poder antioxidante de las semillas de calabaza es en gran parte el responsable de tales beneficios.

  • Antibacterias

En algunas culturas se utilizaban las semillas de calabaza frente a parásitos. Y no les faltaba del todo razón. Las investigaciones señalan capacidades antibacterianas e incuso antivirales de la proteína de semillas de calabaza. Se han podido identificar lignanos concretos que poseen dichas virtudes también.

  • Salud para la próstata

Las semillas de calabaza hace tiempo se consideran un alimento natural para la salud masculina. En parte se debe a su contenido en zinc, el mineral más importante para la próstata; pensemos que es en este órgano donde está en mayor concentración en el cuerpo. Las semillas de calabaza y su aceite han demostrado tener un papel favorable frente a la hiperplasia prostática, uno de los problemas que más preocupa a los varones de edad avanzada.

  • ¿Una ayuda para descansar?

Las semillas de calabaza se consideran una fuente rica en un aminoácido: el triptófano. La particularidad del mismo es que el cuerpo lo convierte en melatonina, la hormona del sueño. ¿Tienes ganas de comer unas semillas de calabaza antes de dormir? Ésta, sin duda, es la excusa perfecta.

  • Proteína

Mucha gente no toma frutos secos como semillas de calabaza porque temen a la grasa. Aparte de que debemos eliminar esa grasofobia que tiene poco fundamento, en realidad las semillas de calabaza contienen una nada desdeñable cantidad de proteína. En concreto, por cada 100 gramos de éstas obtendremos 30 gramos de proteína.

Solas o dentro de platos, ya no tienes excusas para no incorporar en tu dieta semillas de calabaza.

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