dieta de verano-


El cambio de rutina y horarios es una de las mayores amenazas que nos rodea a la hora de enfrentarnos al verano, dietéticamente hablando.

Estando ya en agosto, es un buen momento para que reflexiones e identifiques potenciales problemas a la hora de afrontar tu dieta en verano.

Algunas de las siguientes características pueden ayudarte a prever “amenazas” para tu dieta y evitar desviaciones excesivas de una dieta saludable.

Por ejemplo, pregúntate

  • ¿Cómo muchas veces fuera de casa?
  • ¿Qué suelo pedir de postre y bebida?
  • ¿El menú es aparentemente saludable?
  • ¿Los almuerzos y las meriendas son muy calóricos?
  • ¿Estoy hidratándome correctamente?
  • ¿Estoy tomando demasiados helados o bebidas azucaradas?
  • ¿He aumentado mucho mi ingesta de azúcar?

Es más importante, si cabe, mantener una alimentación equilibrada en verano, ya que estamos expuestos a un mayor número de agresiones físicas externas (calor, sol, sal, mayor ejercicio físico en ocasiones…) Se puede desconectar del trabajo sin perder los papeles en nuestros menús. Y sin aterrizar en un aumento del consumo de productos azucarados, comidas a deshoras, y ausencia de desayuno por la relajación de los horarios.

Algunas de las cosas en las que vamos a hacer hincapié en esta entrada es la hidratación, el papel de los helados y las comidas entre horas (merienda y almuerzo).

Helados:

En España tenemos una reglamentación técnico-sanitaria que define los distintos tipos de helados que tenemos: helados de crema, helados de leche helado de agua sorbete y postre de helado.

Los helados derivados lácteos se caracterizan por tener un aporte a considerar de grasa. Además de ello, estos helados suelen llevar adicionado mucho azúcar, por lo que el aporte calórico se ve doblemente incrementado.

Es preferible escoger las variantes desnatadas o edulcoradas para reducir el contenido energético y que no ingiramos gran cantidad de calorías ocultas en los helados. Nutricionalmente nos aportan también algo de proteínas lácteas, pero NUNCA pueden sustituir a los lácteos en la dieta.

Los helados de agua se componen principalmente de azúcar o edulcorantes, acompañados de aromas y saborizantes.

Suelen tener menos aporte energético total (ya que no contienen grasa) pero el aporte nutricional es nulo, sólo obtenemos calorías vacías (procedentes del azúcar, que no nos aporta ningún nutriente más). El hecho de contener menos calorías totales no los hace preferibles por este motivo, aunque los podemos consumir de manera ocasional y esporádica.

En definitiva, las opciones comerciales de helados no son la mejor alternativa ni para un postre, almuerzo o merienda. Por tanto deberíamos tomarlos solo de manera esporádica. Si nos gusta refrescarnos recurriendo a ellos, podemos realizarlos de manera casera, usando además otros ingrediente en abundancia, como son frutas, frutos secos o yogur. ¡Pruébalo! ¡Es muy sencillo!

Meriendas-Almuerzos:

Uno de los mayores riesgos es que nos pille fuera de casa, donde seguramente acabaremos consumiendo alimentos poco interesantes, debido a las ofertas de chiringuitos, tiendas y demás mercados veraniegos.

Llevar en la mochila siempre una pieza de fruta y una botella de agua viene bien para no tener que calcular en cada momento dónde estaremos, si no la consumimos la volvemos a refrigerar y la consumimos más adelante.

Si en lugar de estar en la calle, nos encontramos en casa podemos recurrir mayor variedad, e incluso a los helados caseros que hemos comentado anteriormente.

Hidratación:

Es muy importante aclarar que NO hay que usar las bebidas alcohólicas para la hidratación. A pesar de algunas recomendaciones tendenciosas, no son una buena alternativa para hidratarnos. El alcohol nos deshidrata y no se debe consumir con ese fin, mucho menos tras un gran esfuerzo físico. Podemos tomarlas con moderación y para refrescarnos eventualmente, pero el protagonista principal de nuestra hidratación debe ser siempre el agua.

Tampoco debemos hacer lo mismo con las bebidas azucaradas, los “refrescos” con azúcar son una fuente de calorías vacías que nos aporta únicamente energía y ningún nutriente, por lo que están desplazando de nuestra alimentación un montón de productos más interesantes y más nutritivos.

Gran parte de nuestras actuaciones en verano dependen de nuestra disponibilidad de alimentos. Si en lugar de llenar nuestro frigorífico de refrescos y helados, lo hacemos de fruta y agua será mucho más fácil.

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