Ahorrar luz en casa


Antes de nada, vamos a responder a esa pregunta que os estaréis haciendo muchos de vosotros: ¿qué es exactamente la tecnología LED? Es un concepto del que se está hablando mucho, pero que todavía genera algunas dudas. De entrada, lo que nos interesa saber es que la tecnología LED es un sistema de iluminación que nos permite ahorrar energía en casa, además de cuidar del medio ambiente. Cada vez más hogares están incorporando este sistema tanto en la iluminación, como en todo tipo de electrodomésticos, incluso en grifos. Y es sencillo cambiar la bombilla tradicional por la LED. Supone un gasto extra para nuestros bolsillos, claro, pero a larga va a compensarnos porque lo vamos a notar en la factura de la luz. Os damos algunas pistas y algunas claves al respecto.

Gastan menos, duran más
¿Qué es la tecnología LED y por qué es más barata? LED responde a las siglas Light Emitting Diode, es decir diodo que emite luz al ser atravesado por una corriente eléctrica. Las bombillas LED convierten mejor la electricidad en energía lumínica, necesitan menos temperatura y tienen menos pérdidas energéticas en el proceso. Esta es la razón por la que consumen menos energía, ya que al no desprender calor se evita el desperdicio energético. Además, la vida útil de las LED es mucho mayor que la de las bombillas tradicionales o las de bajo consumo. La utilidad de las bombillas de bajo consumo se estima en unas 6.000 horas, una lámpara fluorescente compacta posee una vida útil de entre 8.000 a 10.000 horas y la lámpara incandescente tradicional 1.000 horas. Frente a esto, las LED alcanzan unas 45.000 horas de vida útil. La diferencia es por tanto notable. Por eso, hay que pensar en que a la larga vamos a amortizar la inversión realizada al cambiar a LED. Y es que, aunque el precio de los dispositivos LED es más caro que el de los demás tipos de bombillas, la diferencia de horas de vida y su garantía convierte a estas bombillas en una buena inversión a medio y largo plazo. Conste que los precios se han reducido mucho y la tendencia es que los LED seguirán bajando.

Menos tóxicas, más sostenibles
Esta innovadora tecnología es mucho menos tóxica que los sistemas de iluminación tradicionales. Las LED son luces ecológicas, reciclables y cumplen con la normativa europea RoHS de sustancias contaminantes. No contienen tungsteno como las bombillas normales, ni mercurio como la iluminación fluorescente. Aparte las bombillas LED se consideran una apuesta energética eficiente porque el ahorro de energía que suponen se traduce directamente en menos contaminación.

Ahorro monetario y energético, misma luminosidad
La mayor ventaja del LED es que su consumo energético es muy bajo, y esto lo vamos a notar en la factura de la luz. Si hacemos la comparativa, por ejemplo, con una lámpara halógena que consume 50 vatios, vamos a comprobar que la LED consumirá 8 vatios. Si comparamos con una lámpara tradicional, de 26 vatios pasaremos a los 8 vatios de la LED. No cabe duda que esto nos supondrá un gran un ahorro, porque habrá que multiplicar por cada halógeno o cada bombilla tradicional que haya en la casa. Además de no desprender calor y de tener una media de vida muy larga, el encendido del LED es instantáneo, y su vida útil no disminuye si se encienden a menudo. Esto la diferencia de las lámparas de bajo consumo, que tardan tiempo en dar luz, o de los fluorescentes, que cada vez que damos al interruptor tardan en encenderse y el mero encendido supone un gasto eléctrico y de su vida útil. Y todo esto sin perder luminosidad. Porque este sistema cuenta con numerosas y atractivas posibilidades desde el punto de vista decorativo, ya que el catálogo de bombillas LED es amplio y abarca todo tipo de soportes y modalidades. Es decir, que siempre vamos a encontrar un sustituto LED para nuestras bombillas, ya sean las de rosca ancha o fina, fluorescentes o halógenos.

Cuál elegir, no todos los LED son iguales
Antes de adquirir bombillas LED para nuestra casa lo mejor será asesorarse y preguntar a un experto. En una tienda de electricidad de confianza también nos van a informar bien de qué LED nos interesa, según sean los puntos de luz de nuestra vivienda. Pero no está de más tener algunos conocimientos previos. De entrada, siempre será mejor un LED de tecnología avanzada, ya que como suele ocurrir lo barato sale caro. Además, es bueno tener en cuenta la etiqueta energética en cuanto al respeto medioambiental, por eso mejor elegir los LED que cumplan la directiva RoHS y se identifiquen con su logotipo. Y habrá que enterarse bien de cuál es su eficiencia, porque hay LED más eficientes que otros. Para saber lo eficientes que son tenemos que saber cuánta luz hacen y que potencia tienen. La potencia siempre nos la van a indicar, y aparecerá en vatios en la propia caja. La luz que hacen se suele poner en Lumens, y si dividimos los Lumens por la potencia podemos saber el rendimiento lumínico.

Poner LED en casa
Lo primero que hay que evaluar es cómo iluminamos nuestra casa, y si hay opciones para abaratar el coste de la luz. Mira el tipo de bombillas que tienes instaladas en cada estancia, la potencia de cada una de ellas y el uso aproximado que se le da a cada una. Una vez que conocemos esto, es cuando podemos analizar las posibles mejoras en los puntos de luz de la casa en los que se puede gastar menos energía cada vez que se encienda un interruptor. La primera oportunidad de mejora está en las estancias donde más tiempo están las luces encendidas. En este caso, las bombillas de bajo consumo serán beneficiosas, pero solo si realmente están mucho rato encendidas, ya que si no es así, esta clase de iluminación no nos saldrá a cuenta. De hecho, nunca pongas bombillas de bajo consumo en estancias donde la luz se encienda y apague con mucha regularidad, ya que estaremos despilfarrando energía, y quitando vida útil a esta clase de bombilla.

En estancias donde haya bombillas de mayor potencia instalada, como halógenos, sin duda va a compensar hacer el cambio a LED. Los halógenos tienen una potencia de 50 vatios cada uno, mientras que los LED que ofrecen una luz de calidad equivalente rondan los 8 vatios, así que el consumo de energía eléctrica disminuiría considerablemente. La única complicación de sustituir los halógenos por LED es que habrá que ver el tipo de anclaje al que van sujetos, ya que suelen ser más sofisticados que los de una bombilla al uso, y que los halógenos van enganchados a un transformador, que habrá que quitar porque dejarán de ser necesarios y porque también consumen energía. En este caso, será bueno contar con la opinión de un electricista, ya que puede haber elementos relacionados con la seguridad que no deben ser manipulados por manos inexpertas.

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