tiempo en la cocina-


Natalia Berger

A todos nos gusta comer bien y muchos, además, disfrutamos cocinando. Pero pocos tienen tiempo ilimitado para invertir en la cocina y eso a menudo termina suponiendo comer peor. Pero lo cierto es que con un poco de organización es posible reducir mucho el tiempo pasado en la cocina… y comer igual de bien. Hoy traemos algunos consejos para conseguirlo.

Los aliados del reloj

El primer paso para empezar el ahorro de tiempo es la organización. Planificar las comidas de la semana no sólo permite ahorrar y mejorar la dieta, además facilita que podamos adelantar mucho trabajo: hervir los huevos, cocer la pasta, cortar las verduras, descongelar alimentos…

El uso del congelador también puede ahorrarnos muchas horas de cocina. Algo que se hace en muchas casas es cocinar más cantidad y guardar el excedente en porciones individuales o para varias personas. Pero el congelador nos sirve también para simplificar tareas más pequeñas: podemos congelar cebolla frita, salsa de tomate o dosis individuales de ajo y perejil, como os explicábamos en este post y así reducir el tiempo que invertimos en cada receta. También puede ser interesante congelar salsas caseras, como pesto, boloñesa o carbonara.

El microondas también es un buen aliado. A pesar de la mala fama que ha tenido este electrodoméstico en los últimos años, la cocina con microondas es de las más saludables y sostenibles. Además es muy fácil de limpiar y es mucho más rápido que otras formas de cocción. En la red es posible encontrar todo tipo de recetas para preparar de forma rápida con este electrodoméstico: desde tortillas de patatas hasta arroces, pasando por guisos, sopas, carnes, pescados o mariscos.

Una cocina despejada

El desorden nos hace perder tiempo y nos pone de mal humor. Por eso, especialmente si nuestra cocina no es muy grande, debemos dedicar un pequeño esfuerzo a mantener la cocina despejada:

Lo primero que debemos hacer es desterrar todos aquellos objetos que no pertenecen a la cocina. En muchos hogares, especialmente si hay niños o la cocina es un lugar de paso, la cocina está inundada de objetos que nada tienen que ver con la tarea de cocinar. Todos esos objetos fuera de lugar favorecen el caos y dificultan el trabajo fluido.

El siguiente paso es simplificar y quedarte sólo con las cosas que usas: aparta todos los utensilios que estén duplicados, desparejados o que simplemente no uses. Es posible que puedas regalarlos o reutilizarlos con otra finalidad. Si no quieres deshacerte de ellos, al menos llévalos a un armario apartado y gana espacio para las cosas de uso diario. Con la vajilla puedes hacer lo mismo: deja en la cocina lo mínimo para el uso diario y guarda el resto de platos en otro lado: ¡es la mejor forma de que los platos sucios no se acumulen!

La organización en la cocina también es esencial para el flujo de trabajo. Lo ideal es tener en cuenta las tres áreas de la cocina (preparación, cocción y fregado) y colocar los distintos utensilios a mano, aunque siempre puedes probar distintas distribuciones hasta que des con aquella que te resulta más cómoda.

La encimera debe estar tan despejada como sea posible. Deja sobre la encimera sólo aquellos utensilios que sean de uso diario y no entorpezcan la limpieza ni invadan el área de trabajo.

 

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