Alimentos para prevenir resfriados

Poco a poco, y sin apenas darnos cuenta, entramos en la estación de los catarros y resfriados hasta que muchas veces nos topamos con uno de estos siempre molestos compañeros que duran algún que otro día de manera irremediable. Pero… ¿Es realmente irremediable sufrir un resfriado en invierno? Por fortuna no es inevitable y, valga la redundancia, hay remedio. Tanto para prevenirlo en primer lugar como para combatirlo en caso de que lo padezcamos. En concreto, vamos a hablar de 4 remedios demostrados para hacer frente a los resfriados.

Vitamina D

Hasta hace no muchos años, si uno decía vitamina a la hora de hablar de resfriado no había nadie que pensara en otra vitamina que no fuera la C. Hoy en día muchos pensamos en la vitamina D. Pero, ¿por qué la vitamina D?

Probablemente sea esta la vitamina del sistema inmunitario y las defensas casi por excelencia. No parece casualidad que los estudios demuestren que las personas con niveles más bajos de vitamina D sufren mayores ataques y duración de resfriados.

La vitamina D mejora nuestro sistema defensivo y se sabe que los receptores de vitamina D pueden iniciar una respuesta inmunitaria posiblemente efectiva contra la gripe.

Durante mucho tiempo fue realmente un misterio científico la razón por la que en invierno padecemos gripe, aunque en verano esté a veces el virus presente. Parte de la explicación de ese misterio no se obtuvo hasta el año 2007 con los hallazgos un tanto casuales de un psiquiatra norteamericano, el Dr Cannell, que vio en el invierno anterior cómo dentro de su hospital sus pacientes parecían extrañamente inmunes al brote de gripe que sufría esa área. Tras mucho indagar llegó a la conclusión de que las altas dosis de vitamina D que suplementaban sus pacientes resultaban protectoras.

Zinc

El zinc normalmente se recomienda una vez se tiene resfriado, pero en realidad deberíamos considerar el zinc como preventivo también. Y es que este mineral podría prevenir la adhesión de los virus causantes de la gripe a las paredes nasales y activa unas importantes células inmunitarias llamadas células T. ¿Resultado? Tu cuerpo está preparado contra la gripe. Así pues, si decíamos que la D era quizás la vitamina de la inmunidad, podríamos decir lo mismo del zinc en cuanto a los minerales.

Equinácea

Apuesto a que la mayoría, ha oído hablar en algún momento de la equinácea. La popularidad de esta planta en la época invernal tiene justificación: Existe una fuerte evidencia de sus beneficios frente a gripe y resfriados.

Aunque gran parte de los remedios herbales que hoy empleamos en Occidente vienen de tradiciones europeas, en el caso de la equinácea sus orígenes se rastrean en las poblaciones de los indios Sioux y Cheyenes que habitaban hace siglos las praderas de América del Norte. Aunque se cree que fueron otros pobladores indios de esta región, los Chotow a quienes debemos el hallazgo de los poderes de esta planta para combatir los resfriados.

Tras décadas de estudios de la equinácea y de sus propiedades en multitud de ensayos, hoy podemos afirmar que tiene una suave acción antibiótica contra bacterias y virus, reduce la extensión de infecciones en el organismo, favorece el crecimiento de nuevo tejido para reparar heridas y promueve la activación de determinadas células importantes del sistema inmunitario. Tan reconocidos son sus usos que incluso las empresas farmacéuticas han estudiado sus propiedades para la compresión, el desarrollo de estrategias y soluciones inmunitarias.

Vitamina C

Que todo el mundo sepa acerca de las propiedades inmunitarias de la vitamina C no es motivo para ignorarla. Más bien al contrario, para recordarlas, pero sobre todo para explicarlas.

Para empezar, hace más que décadas se sabe que la deficiencia de vitamina C está asociada con resfriados más prolongados y una función inmunitaria comprometida, dejándonos vulnerables ante infecciones. También sabemos que el estrés puede conducir a una reducida función inmunitaria y lo fascinante es la relación que esto tiene con la vitamina C ya que el estrés deprime los niveles de ésta en el cuerpo.

Las propias células inmunitarias tienen moléculas que son capaces de transportar vitamina C dentro de éstas cuando se necesita. En épocas de infección las células solicitan niveles mucho más elevados de vitamina C, razón por la que la vitamina C en sangre se reduce en épocas de infección.

Hoy se cree que la vitamina C tiene un rol más de acortar la gripe que de prevenirla (al menos en personas no fumadoras y sin estrés), aunque en este punto hay aún discusión entre científicos a la luz de distintos resultados encontrados. Sí existe sin embargo consenso en que la vitamina C reduce también la virulencia y severidad de la gripe cuando la padecemos.

Volviendo a los comentarios anteriores del papel del estrés, en personas aquejadas de este mal tan de nuestro tiempo, la vitamina C sí puede prevenir la incidencia de gripe. En un estudio con personas jóvenes con estrés la suplementación de 1000 mg diarios de vitamina C resultó en un acortamiento de un 59% de la duración de la gripe mientras que la padecieron en primer lugar el 87% de los que no complementaban esta vitamina frente a sólo el 47% que sí lo hicieron.

Una dieta rica en vitaminas C y D, zinc y equinácea nos ayudarán a prevenir y a pasar cuanto antes los síntomas del resfriado. Recordad que la prevención es siempre la mejor defensa contra los virus aunque no podamos asegurar un invierno libre de resfriados.

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