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¿Tienes la sensación de estar siempre apagando fuegos? ¿Acabas el día completamente agotado pero con la sensación de no haber adelantado nada? ¿No entiendes por dónde se escapan tus horas? ¿No consigues encontrar tiempo para tus hijos, tus hobbies o las cosas que deseas hacer? Vivir con esa sensación puede ser agotador, el estrés y la frustración pueden terminar afectando tu carácter y tu salud y, en general, repercutir en tu vida negativamente. Si tienes problemas para gestionar el tiempo es imprescindible que te pongas manos a la obra. Hoy, en Feliz como una Perdiz,  te traemos algunas ideas para que pongas en práctica:

Cambia la memoria por el lápiz

En nuestro día a día estamos constantemente pensando “tengo que hacer esto”, “debería mirar lo otro” o incluso “me apetecería esta otra cosa”. Todas esas tareas pendientes y toda esa información que tratamos de retener constantemente limita nuestra relación con el presente: sobrecarga nuestra nuestra mente, generando estrés y cansancio. Con el tiempo empezamos a funcionar más lento. Algo tan sencillo como una lista de tareas pendientes, que esté siempre a mano, nos puede servir para ir descargando todas esas ideas, liberar la mente y mantenerla enfocada en lo importante: lo que estamos haciendo en ese momento. Aprende más sobre cómo gestionar listas de tareas.

Priorizar, la importancia del guión

Por lo general la lista de tareas pendientes suele ser más larga que el día y los imprevistos son una constante que viene a interrumpir todas las actividades, especialmente si tenemos niños en casa. Contra el mal de los imprevistos es importante tener un guión en el que tengamos claro qué cosas son imprescindibles (y por lo tanto deben hacerse antes que nada), qué cosas secundarias y qué cosas haremos “si se puede”. De este modo evitaremos hacer algo corriendo por haber estado haciendo cosas que no eran importantes. Ojo, “imprescindible” no es sinónimo de “obligatorio”. Como veremos, “imprescindible”, para muchas personas, puede ser pasar un tiempo con los hijos, acudir al gimnasio o pasar unos minutos leyendo. Cuando terminemos de solucionar un imprevisto, el guión nos ayudará a volver a nuestra tareas rápidamente.

Conocer las limitaciones, planificar y delegar

Es muy habitual la sensación de que por mucho que intentamos gestionar el tiempo, sólo nos da tiempo de hacer todo aquello imprescindible, y no encontramos tiempo para nosotros mismos y aquello que nos hace disfrutar. Ante una situación así es muy útil hacer una planificación del tiempo diario en las distintas áreas de nuestra vida. Por ejemplo, si estamos 16 horas despiertos y queremos dedicar un 10% de ese tiempo a la casa, para así poder dedicar otro 10% a los hijos y así sucesivamente, tenemos que ser conscientes de que sólo tenemos 1,6 horas para la casa, y ceñirnos a ese tiempo. Hazte la pregunta: ¿Tengo tiempo de hacer todo lo necesario en ese tiempo o necesito delegar? Ser realista con el propio tiempo es esencial para estar relajados y, también, para ser más productivos y aprovechar mejor.

Las inversiones en tiempo

Este es un punto muy importante. Uno de los errores más comunes es eliminar de la agenda algunas actividades que parecen una pérdida de tiempo… pero que no lo son. Uno de los mejores ejemplos es el deporte. Las personas más activas y ocupadas del planeta siempre encuentran tiempo para el deporte, porque es una de las formas más efectivas (quizá la más efectiva) de llenarnos de energía y potenciar la productividad. Ocurre lo mismo con las comidas principales del día, como el desayuno, o con la costumbre de dormir las horas necesarias. El bienestar emocional también influye, por lo que es importante dedicarle un espacio en nuestra agenda a esas actividades que nos equilibran: los hobbies, la familia… Otra de las mejores inversiones en tiempo es la planificación. Dedicando 10-15 minutos a planificar las tareas diarias podemos conseguir resultados asombrosos.

Los biorritmos

Todos tenemos ratos más productivos y menos productivos, es inevitable. Tenemos unos ciclos naturales y es muy habitual que tratemos de ir contra ellos, lo que es un error. En lugar de eso, aprovéchalos. Obsérvate y localiza las horas en las que estás más concentrado. Puedes aprovechar tus horas más productivas para las tareas que requieren más enfoque y dejar para otro momento todo aquello que puedas hacer en “piloto automático”.

Conócete

No existe el método universal que funcione para todo el mundo. Pero solucionar un problema a veces requiere tiempo y observación: prueba distintos métodos y evalúa los resultados, combínalos como creas necesario y piensa en qué aspectos podrías mejorar. ¡Es un trabajo que tendrá recompensa!

 

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