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Ya hace 3 años que iniciamos el proyecto Naturarla, de la mano de Arla, y en estos 3 años hemos hablado muy a menudo de la importancia de lo natural, tanto para la salud como para el medio ambiente, de la responsabilidad que tenemos como consumidores y la importancia de vivir en armonía con la naturaleza. En la comunidad Naturarla hemos querido defender siempre “los valores de la marca”, pero muchos os preguntaréis ¿qué hace la marca para defender esos valores? Ese es el tema que queremos tratar hoy, ya que se trata de un tema que pocos conoceréis y que, creemos, puede ser muy interesante a modo de ejemplo.

Un poco de historia

Allá por la década de 1880, en Dinamarca y Suecia los productores lácteos formaron pequeñas cooperativas con la idea de invertir en instalaciones comunes de producción láctea. De esta forma consiguieron un uso eficiente de la leche y productos de mejor calidad. Los ingresos se dividían de forma equitativa entre los ganaderos y juntos se labraron un buen futuro para ellos y para la siguiente generación. Fueron los primeros pasitos de esta cooperativa láctea en forma de pequeñas iniciativas. Con el paso de los años, la idea demostró tener muchas ventajas y las pequeñas cooperativas ganaderas se unieron para hacerse más fuertes y crecieron, de locales a regionales primero, nacionales después y, finalmente, internacionales. Actualmente Arla colabora con 13.500 ganaderos repartidos en siete países: Suecia, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos . Todos y cada uno tienen derecho a voto en la democracia de la cooperativa.

Democracia cooperativa

Como cooperativa, Arla tiene una misión principal: asegurar a los ganaderos el máximo valor por su leche, para que puedan invertir y crecer siempre de la forma más sostenible y natural. Cuando el usuario compra productos Arla, los beneficios se dividen entre los ganaderos, teniendo en cuenta el número de litros aportados por cada ganadero. Los ganaderos se organizan en distritos y regiones con consejos regionales. Además existe un consejo general formado por miembros de la cooperativa de los distintas regiones y trabajadores de la marca. Para más detalles podéis consultar este documento (en inglés).

Mantener un sello de calidad

¿Cómo mantener la calidad y los valores de la marca en un sistema aparentemente tan complejo? Con el fin de proteger la calidad de la marca y la reputación de los cooperativistas se han establecido distintos códigos de calidad, sostenibilidad y responsabilidad social que todo cooperativista debe respetar. Ejemplo de esto es el código de suministro responsable, que define los códigos éticos que deben seguirse respecto a los distintos proveedores o el programa Arlagården®, que establece unas normas comunes en cuanto al respeto por el medio ambiente, el bienestar de los animales, la calidad de la leche y la seguridad.

Crecimiento en positivo

Esta es la apuesta de Arla, la de un crecimiento positivo: responsable, saludable, natural y en cooperación. Y es de esta forma que Arla se ha convertido en la compañía más grande del mundo en producto orgánico. Nos gusta creer que pueda ser un buen ejemplo a seguir y una prueba de que es posible hacer las cosas de otra forma.

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