Si tuviéramos que decir qué es lo que más teme una mujer, no andaríamos muy equivocados si concluimos finalmente que es el cáncer de pecho. Aunque no es la enfermedad más frecuente ni con mayor mortalidad femenina, lo que más teme una mujer son probablemente tres palabras: cáncer de pecho. En Europa esta enfermedad es diagnosticada cada año a unas 160.000 mujeres, y a 214.000 en Estados Unidos.

He aquí una estadística contundente: las mujeres que tienen una deficiencia de vitamina D en el momento del diagnóstico de cáncer de pecho tienen casi un 75% más probabilidad de acabar falleciendo por esta enfermedad que las mujeres con suficientes niveles de esta vitamina. Un estudio de 2008 concluyó que las mujeres con deficiencia de vitamina D tienen una probabilidad un 94% superior de sufrir extensión de cáncer de pecho. El Dr. William Grant estima que el 25% de las muertes por cáncer de pecho en Europa se deben a falta de exposición solar (lo que se relaciona, claro, con bajos niveles de vitamina D). En EEUU, por ejemplo, el mapa de mortalidad de cáncer de pecho muestra que cuanto menos soleada es una región sus habitantes fallecen más por esta enfermedad. El Dr. Cedric Garland, de la Universidad de Toronto, es taxativo cuando afirma que “el cáncer de pecho puede ser virtualmente erradicado con vitamina D”; en concreto se refiere a una  reducción del 80%. En este sentido, el Dr. Samuel Epstein ha acusado reiteradamente a la American Cancer Association de no difundir información tan importante como ésta (Cancer-Gate: How to Win the Losing War Against Cancer, 2005). Por desgracia, la inmensa mayoría de oncólogos siguen sin recomendar optimizar a sus pacientes sus niveles de vitamina D.

Asegurar niveles adecuados de vitamina D no es por casualidad una parte central de la dieta y estilo de vida antiinflamatorios que recomiendo. Como he comentado anteriormente, la epidemiología siempre ha sido clara: el cáncer tiende a reducir su incidencia conforme vamos de los polos hacia el ecuador, es decir, de la falta del Sol hacia el Sol. Y su relevancia para prevenir el cáncer de pecho sólo es una pequeña parte comparado con los al menos 16 cánceres en los que la vitamina D parece ser beneficiosa. No fue sino revolucionario, sin duda, cuando a finales de los 90 descubrieron que las células que activaban la vitamina D en el cuerpo, si eran cancerosas, tendían a dejar de proliferar de modo anormal (lo que sucede en el cáncer, donde hay una reproducción celular fuera de control). Y a propósito de la importancia del control de la inflamación en el cáncer de pecho, un estudio aparecido en Cancer Research lo confirma. Dicho estudio determina la importancia de un factor inflamatorio. La cuestión es, ¿qué lo activa? Determinadas hormonas inflamatorios que se expresan ante el exceso de Omega 6 (y falta de Omega 3), y la insulina alta (aquí es donde hay que pensar en esas montañas de carbohidratos, especialmente los refinados). No dejemos de recordar que el control de los carbohidratos y la restricción de aceites vegetales como maíz, soja y girasol altos en Omega 6 son las 2 claves principales para una dieta antiinflamatoria tal como recomiendo

Entonces en nuestra dieta restringiremos los aceites vegetales altos en Omega 6 (aceites de soja, maíz y girasol), así como los carbohidratos refinados y aquéllos que produzcan una respuesta insulínica alta (los llamados carbohidratos glucémicos). Pero podemos hacer algo más: asegurarnos un consumo diario de ácidos grasos Omega 3. Los Omega 3 disuelven el ácido araquidónico, y el Omega 3 EPA inhibe primeramente la producción del mismo por el organismo.

En 2010, el American Journal of Clinical Nutrition publicó un estudio que demostraba que el consumo de aceite de pescado destilado aumenta los niveles de ácidos grasos Omega 3 en el tejido mamario en mujeres con alto riesgo de sufrir cáncer de pecho. Esto son muy buenas noticias. Ese mismo año, otro estudio que analizó a 35.000 mujeres postmenopáusicas determinó que los altos niveles de Omega 3 EPA y DHA están relacionados con un 32% de reducción de riesgo de cáncer de pecho. Al menos otros dos estudios anteriores, en 2002 ambos, hallaron que los ácidos grasos Omega 3 influyen favorablemente a nivel genético en la prevención del cáncer de pecho. La mayoría de mis lectores no se sorprenderán si les digo que la 6ª causa de mortalidad en EEUU parece ser la deficiencia de Omega 3 según la Universidad de Harvard.

Aparte de seguir una dieta antiinflamatoria, optimizar tus niveles de vitamina D y Omega 3, ¿qué más puedes hacer para prevenir el cáncer de pecho?

–        Procurar estar delgada, sin estarlo demasiado. Así como tener sobrepeso aumenta el riesgo de cáncer de pecho, también se incrementa en mujeres con un índice de masa corporal por debajo de 18,5.

–        Incluir en tu dieta de modo regular alimentos crucíferos como colifor y brócoli, que están en la parte alta del ranking alimentario de prevención del cáncer.

–        Hacer alguna actividad física.

–        Curioso o no, los estudios coinciden en que las madres que dan pecho hasta los 6 meses al bebé reducen su riesgo de acabar padeciendo cáncer de pecho. El único ‘efecto secundario’ será que, además, mejorarás la salud futura de tu bebé.

–        Así como la falta de exposición solar está relacionado con mayor riesgo de cáncer de pecho debido a los niveles reducidos de vitamina D, a largo tiempo parece también perjudicial en este sentido el estar sometido a luz por la noche según investigaciones del American National Cancer Institute.

Si, parafraseando a Wendell Berry, una importante parte de la industria alimentaria (por suerte, no toda) parece preocuparse poco por la salud, y una importante parte de la industria de la salud parece preocuparse poco por los alimentos, el cáncer de pecho demuestra que aunar los lazos que unen a la alimentación con la salud se vuelve una tarea no sólo loable y relevante, sino prioritaria.

1 Comentario
  1. Teresa

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    Alucinada me has dejado con este artículo, justamente a finales de agosto hablábamos un grupo de amigas en torno a los 40 de que lo que más nos preocupaba era el cáncer de pecho, pues les ha afectado a dos de nuestro entorno cercano, aparte de tías y familiares… Muchas gracias David por tu divulgación!!!
    Genial, como siempre, sigue así.

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