cantar beneficios


A menudo se asocia el cantar con ser feliz aunque, erróneamente, creemos que cantar es síntoma de felicidad. Suponemos que aquel que va por ahí tarareando es porque la vida le sonríe y tiene motivos para expresarlo. Hoy, en Feliz como una perdiz queremos indagar en lo que pasa de verdad. ¿Cuál es la relación entre el canto y la felicidad?

 

Meditación por la voz

El canto ayuda a la mente a pararse y a serenarse. Estamos acostumbrados a tener en mente la meditación como silencio y contemplación, pero la propia voz es capaz de crear un silencio interno con efectos muy poderosos en nuestra mente y en nuestro cuerpo. Muchas culturas han utilizado el canto como modo de oración, se suele tratar de mantras, vocalizaciones y frases repetidas que ayudan a sujetar la mente para no perdernos en nuestros pensamientos.

Mediante el canto acompasamos la respiración y el sonido y la vibración que producimos con nuestra propia voz crean un espacio interno, desde donde nos podemos reencontrar con nuestra esencia. Esto nos proporciona calma mental y relajación corporal.

El canto, además, incrementa la capacidad de vivir en el momento presente. Nos ayuda a tomar consciencia de nuestro cuerpo, nuestra postura y nuestra voz y, de algún modo, hacemos extensiva esa conciencia plena a otros aspectos de la vida.

 

Liberando endorfinas

Al cantar se produce liberación de endorfinas, que es la hormona encargada del bienestar. Por eso cuando cantamos, mas allá del estado emocional, nuestro humor cambia: nos sentimos más relajados y más optimistas, liberamos tensiones acumuladas y equilibramos nuestras emociones. A través de esta liberación conseguimos gestionar mejor nuestros conflictos cotidianos, mejorar el sueño y reducir el estrés. A largo plazo observamos que mejora la confianza y la autoestima y notamos mejoras en el sistema inmunológico.

 

Un cuerpo sano

Cantando tonificamos los músculos intercostales, ejercitamos los pulmones y el diafragma. Como consecuencia, disminuye la tensión muscular, mejora la oxigenación de la sangre y se corrige la postura, lo que puede repercutir en muchos aspectos de nuestra salud. El hábito de cantar tiene sus efectos positivos sobre el cuerpo y, como ya hemos visto varias veces, cuerpo y emociones están íntimamente relacionados.

 

Cantoterapia

No es necesario cantar bien para disfrutar de los beneficios del canto, muy al contrario: son las personas que siempre creyeron “yo canto mal” las que más pueden beneficiarse del descubrimiento de la propia voz.

En un taller de cantoterapia monitorizado por un profesional se trabajan aspectos como el trabajo con el cuerpo, la integración de emociones, la respiración, la relajación, el trabajo consciente de la voz, los juegos de improvisación, el humor…

También es reconocido el efecto positivo de los coros o las quedadas para cantar en grupo. A la liberación de endorfinas se le suma el efecto social y como actividad se ha probado efectiva para combatir todo tipo de males físicos o psicológicos.

Sin embargo el simple acto de cantar supone un hábito muy terapéutico del que podemos beneficiarnos cada día, en la ducha, en el coche, mientras recogemos la mesa o en los ratos libres. Desde Naturarla queremos animaros a probar esta terapia totalmente gratuita y libre de efectos secundarios.

 

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