catanas


Natalia Berger

La castaña es uno de los alimentos que más se asocian a esta época del año, comerlas asadas y en la calle forma parte de la tradición otoñal. Sin embargo en tiempos pasados, antes de la llegada a Europa de la patata o el maíz, la castaña constituía un elemento base de la alimentación y, rebuscando en la gastronomía tradicional mediterránea, especialmente la italiana, encontramos una enorme cantidad de recetas a base de castañas. Motivos para ello no faltan y hoy vamos a repasarlos:

Valor nutritivo:
La castaña es el fruto seco más rico en hidratos de carbono complejos y, en especial, en almidón. En cuanto a su aporte de grasas, éste no sólo es bajo (un 2% frente al 54% de la almendra, por ejemplo) sino que en su mayoría se trata de grasas poliinsaturadas, por lo que es un fruto seco que puede formar parte sin problemas de la dieta de quienes deben restringir las grasas. Vale la pena destacar el aporte de fibra y su bajísimo contenido en sodio. También sus aportes en hierro, calcio, potasio y vitaminas B, C y E. Como veis un alimento muy completo en cuanto a su valor nutritivo.

¿A quién conviene?
La castaña puede formar parte de la dieta de todos, pero es especialmente adecuada para:

  • Personas que siguen una dieta baja en sal, por sus mínimas cantidades de sodio, por lo que es adecuada en caso de hipertensión o dolencias cardiacas.
  • Problemas hepáticos, biliares o digestivos, ya que tiene vitaminas y energía pero dosis muy reducidas de grasas.
  • Niños de bajo peso o inapetentes, ya que constituye un sano suave picoteo que aporta energía sin añadir grasas saturadas a la dieta.
  • En caso de fatiga, convalecencia o si se realiza un gran desgaste físico porque proporcionan energía estable y progresiva gracias a sus hidratos de carbono complejos.
  • Personas que hacen dieta, ya que es un fruto seco poco calórico y saciante, con pocas grasas y un perfil lipídico saludable, y que proporciona nutrientes interesantes y energía.

** Los personas que padecen diabetes deben tener precaución con las castañas, debido a su gran cantidad de hidratos de carbono. Tampoco se recomienda en caso de obesidad o estómagos delicados. Las personas alérgicas al látex deberían evitarlas.

La castaña en la cocina
Un puré de castaña (con castañas hervidas, sal y mantequilla Lurpak) puede ser un acompañamiento muy original para todo tipo de carnes. Horneadas pueden ser estupendas como tentempié y son excelentes también como postre en cremas dulces, tartas, helados o el famoso Marron Glace. Por las mañanas nada como un yogur con trocitos de castaña tostada y triturada y un poco de miel. Sopa de castaña, crema de castañas, mermelada de castaña, mouse de castaña, flan de castaña… ¡El repertorio de recetas va mucho más allá de la castaña asada!

 

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