Ecología


En casa y en nuestro entorno habitual los ciudadanos concienciados con el medio ambiente procuramos ser respetuosos con la energía, el agua, los residuos. Es importante que estos pequeños gestos que realizamos en el día a día nos acompañen allá donde vayamos y, si hacemos un viaje, seguir actuando de una manera responsable. De cara a esta Semana Santa, en que muchos saldremos de viaje, desde Naturarla os damos algunas claves para que nuestro viaje sea lo más ecológico y respetuoso posible, porque debemos viajar por el mundo sin dañarlo.

La elección del equipaje importa

Un viaje empieza por hacer la maleta. Incluso en este momento, al hacer la elección del equipaje, podemos intentar realizar algunos gestos sencillos que van a beneficiar al medio ambiente. Por ejemplo, al hacer la bolsa de aseo, podemos evitar los envases tamaño viaje, ya que son productos que aunque pequeños emplean demasiado embalaje para sus proporciones. Es mejor llevar los envases habituales, y si son jabones o champús ecológicos mejor que mejor, ya que no contaminaremos las aguas en nuestro destino. Si vamos a hacer un viaje largo, y tenemos pensado hacer alguna colada, es conveniente llevar con nosotros la ecobola de lavado, porque así no tendremos que comprar detergentes y además mantendremos los ríos limpios.

El transporte: clave en nuestro viaje

Viajar significa usar algún medio de transporte. Y por desgracia el transporte es una de las partes del viaje que se traducen en un mayor impacto en la contaminación. Por eso, a la hora de elegir la manera de viajar debemos tener en cuenta algunos factores, ya sea para trasladarnos a nuestro destino o una vez allí.

Sin duda el avión es el medio de transporte público más contaminante, por las altas emisiones de gases de efecto invernadero que provoca, y que son mayores en vuelos domésticos y en los nocturnos. Además de las emisiones producidas por el combustible, también son un motivo de preocupación medioambiental las estelas en forma de nube blanca alargada que dejan tras de sí los aviones, ya que según los expertos contribuyen al calentamiento global. Aunque el barco no es el medio de transporte más contaminante, los cruceros sí suponen una embarcación con un alto coste medioambiental, por el elevado consumo energético que se produce a bordo. Entre los medios de transporte públicos, se puede decir que el menos contaminante es el tren. Comparado con volar o utilizar el coche, el tren emite menor cantidad de gases nocivos para la atmósfera, y permite además transportar a un mayor número de viajeros que un avión o un automóvil.

Si salimos de viaje con el coche, que suele ser lo más socorrido para viajes cortos, no debemos olvidar que controlar la velocidad, no abusar del aire acondicionado y compartir el viaje con otros amigos serán buenas prácticas para hacer nuestro viaje más ecológico. En este artículo (http://www.naturarla.es/consumo-sostenible/conduccion-eficiente) os dábamos algunos consejos para una conducción eficiente y ahorrar en combustible y en emisiones contaminantes.

Una vez en nuestro destino, sobre todo si queremos hacer viajes cortos, lo preferible es ir en bicicleta o caminando. Y por supuesto, siempre mejor el transporte público que el privado, ya que es energéticamente más eficiente que cualquier alternativa privada a motor.

Recicla, estés donde estés

Cuando estamos de viaje no debemos perder el hábito de reciclar, tal como hacemos en casa. Separa los residuos que consumas, ya sean plásticos, papel o vidrio. Y siempre que puedas, lleva cantimploras o termos de acero inoxidable para evitar usar una botella de plástico cada día. También son una buena idea las fiambreras y los cubiertos reutilizables, que evitarán dejar residuos durante nuestra estancia. Si fumas, recoge tus colillas, ya sea en la montaña, en la playa o en la ciudad. Recuerda que puedes provocar un incendio si estás en un paraje natural. Estando en plena naturaleza tampoco debemos arrojar bolsas de plástico, papel de aluminio, chicles o cualquier otro residuo no biodegradable.

Respeta el entorno, ahorra agua y energía

Al viajar, podemos tratar de medir y reducir nuestra huella ecológica. Conocer y adaptarnos al lugar de nuestra estancia es muy positivo. Porque enriqueceremos nuestro viaje, descubriendo la cultura, la gastronomía y el entorno local, y porque nuestro viaje será más responsable. Consumir productos locales, utilizar guías turísticos y alojamientos de la zona, o evitar coger muestras de especies animales, vegetales e incluso rocas, son medidas a tener en cuenta para respetar el entorno natural o histórico que visitamos. Además, ya estemos en un hotel, en una casa rural o en un apartamento, deberemos tratar de ser ahorradores con el agua y la luz que consumimos.

Como veis, hay muchas maneras de viajar, y poner algo de nuestra parte puede contribuir a contaminar menos, a reducir residuos o ahorrar energía. Se puede ser un turista responsable, porque, para mal o para bien de nuestro ecosistema, todas las elecciones que hagamos en nuestro viaje influyen.

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