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Escarabajos, gusanos, saltamontes, hormigas… A pesar de que en el 80% de las culturas del mundo los insectos son algo habitual en la dieta, en nuestra cultura los insectos son considerados plagas, síntomas de suciedad, portadores de enfermedades o, en cualquier caso, algo desagradable que debemos eliminar. Sin embargo, cuando empezamos a considerar los insectos desde una punto de vista ecológico, económico, de salud y de sostenibilidad a nivel mundial, las cosas se ven algo distintas.

 

La noticia: la ONU propone comer insectos para combatir el hambre en el mundo y la obesidad

La entomofagia (comer insectos) ha sido por mucho tiempo algo “típico de otras culturas” que algunos miraban con curiosidad y otros con cierto asco. Eso va a tener que cambiar a lo largo de este siglo. Según este informe presentado las semana pasada por la Organización de las Naciones Unidas, los insectos son una fuente importante y fácilmente accesible de proteínas y otros nutrientes esenciales. El informe, de casi 200 páginas, incluye estudios sobre el aspecto nutricional, macroeconomía y diversos análisis ecológicos, llegando a una conclusión: en el siglo XXI los insectos supondrán la mejor respuesta a la creciente población de la tierra, el creciente coste de la proteína animal y las presiones ambientales. En consecuencia la Organización de Comida y Agricultura de las Naciones Unidas va a iniciar una campaña destinada a “educar” a las sociedades occidentales en esta nueva posibilidad gastronómica. A raíz de este estudio, los insectos están en boca de todos esta primavera, aunque de momento sólo sea para hablar de ellos, y aprovechando que estamos en el mes de las comidas del mundo, hemos querido usar la excusa de la noticia para hablar de estos pequeños manjares tan desconocidos por nosotros:

 

10 buenos motivos para consumir insectos

  1. Su valor proteico: 100 gramos de insectos pueden concentrar hasta un 43% de proteína, mientras el pollo apenas alcanza un 23% y la ternera un 20%.
  2. Ricos en vitaminas y minerales: La biomasa de los insectos acumula sales minerales y vitaminas del grupo B. Algunos tienen altos contenidos de calcio, hierro y zinc.
  3. Insectos contra el colesterol y la obesidad: Las larvas particularmente presentan altos contenidos en grasas buenas para el organismo. La composición de Omega 3 y otros ácidos grasos en algunos insectos son comparables con los del pescado.
  4. Eficiencia: La cría de insectos es 20 veces más eficiente que la cría de vacuno para producir carne, por poner un ejemplo. Esto se debe a que los insectos no invierten energía en cosas como mantener una temperatura corporal constante o fabricar huesos, pelo, plumas etc. Diversos estudios han probado que es imposible que todos los habitantes del planeta obtengamos nuestras proteínas exclusivamente de mamíferos, aves y pescado, porque agotaríamos los recursos.
  5. Ahorrar agua: Criar insectos requiere menos agua, hasta 1000 veces menos por kg.
  6. Proteger la biodiversidad: Ninguna especie de insectos está en peligro de extinción. Por el contrario, su consumo puede ayudar a regular las poblaciones que, en ocasiones, son destructivas para los cultivos.
  7. Ya estás comiendo insectos. Puede que no lo sepas, pero la FDA permite una cierta cantidad de insectos en los alimentos. En la harina, por ejemplo, hasta 150 fragmentos de insectos por cada 100 gramos entran dentro de la legalidad y la normalidad. ¡Así que ya has comido varios miles de bichos!
  8. Aprender a valorarlos: En algunas culturas no sólo se comen insectos, sino que son considerados una delicatessen, como puede ser para nosotros el marisco o el caviar. Lo que para unos es fiesta para otros es asqueroso; si pudiéramos por un momento liberarnos de los prejuicios y el rechazo socialmente adquirido seguramente seríamos capaces de entender por qué en otros países se tienen en tan buena estimas estos pequeños invertebrados.
  9. Gastronomía: Muchos insectos saben realmente bien. Algunas larvas saben a bacon, los grillos tostados se parecen a las pipas y las chinches acuáticas son dulces y jugosas como las gominolas. ¿a quién no le gusta el bacon, las pipas o las gominolas? Para la persona libre de prejuicios, los insectos pueden suponer una puerta a un nuevo universo de exploración gastronómica.
  10. Por un mundo mejor: Son una fuente de proteínas verde y económica. A través de la demanda se pretende generar un mercado que pueda resolver la crisis alimentaria global que sufre el planeta y que pueda dar un oportunidad de sustento a comunidades menos favorecidas, ya que la inversión que requiere es baja, en comparación con la ganadería u otros sectores.

 

1 motivo para no consumir insectos

En nuestros bosques se encuentra, sin explotar, una fuente saludable y ecológica de proteínas. Pero el motivo que tenemos para no comer insectos, el rechazo que nos producen, podría ser más fuerte que todo eso. La pregunta es ¿somos capaces de vencer nuestros prejuicios y aversiones? ¿qué opináis vosotros? ¿cenarías hoy un salteado de saltamontes o una tortilla  de escorpiones? ¿pedirías en un restaurante suculentos platos como tarántulas en tempura, ensalada de capullos de gusanos de seda o cebiche de gusanos? ¿una tapita de hormigas fritas? ¿o mejor algo dulce como conguitos de saltamonte o una tostada con mermelada de termita para empezar el día con energía? ¿Qué dices, te atreverías?

4 Comentarios
  1. Ordenalfabetix

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    Cuestión de tiempo. No creo que el primero que se comió un caracol fuera por gusto. El caso es que ahora hay quien los considera un manjar. Cuestión de tiempo.

    • Natalia Berger

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      Si, parece complicado que la mentalidad de la gente vaya a cambiar, pero quizá las generaciones que están por venir encontrarán normales esos platos, quién sabe…

  2. Elena

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    Lo principal es no saberlo. ¿cuántas cosas insospechadas estamos comiendo desde que la cocina japonesa, por ejemplo, se ha puesto de moda?

    Si tiene un nombre extraño, sin saber lo que es, nos atrevemos a probarlo y luego juzgar. Pero si somos concientes de que en el plato nos han puesto una cucaracha o unas hormigas, vomitaríamos del asco.

    • Natalia Berger

      | Responder

      ¡Muy cierto! Habrá que compartir esa idea con la ONU, que tanto está luchando con el llamado “factor rechazo” ;-)

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