Ya hemos abordado en Naturarla cómo afrontar correctamente la alimentación en verano. Pero nuestras vacaciones muchas veces necesitan adaptaciones y observaciones especiales. Como cuando vamos a la montaña y preparamos una excursión o ruta. Os contamos cómo planificar la comida y la bebida, algo fundamental para que salga todo correctamente.

¿Qué hay que tener en cuenta antes de ir al monte?

Las consideraciones más cruciales que tendremos que barajar son: El peso, la duración de la ruta, la hidratación, la conservación de los alimentos y su preparación.

Nada tiene que ver la preparación de una ruta de 5 días de montaña, con equipamiento profesional, con una simple excursión/ruta para pasar un día fuera, o una salida en la que pernoctemos con una tienda de campaña. En este post hablaremos de estos dos últimos casos, que son los más comunes para población general. Os invitamos a que si queréis preparar una ruta más exigente contéis con ayuda profesional.

Teniendo en cuenta el peso:

Para no cargar con una mochila muy pesada deberíamos priorizar alimentos que sean energéticamente densos. Es decir, que nos proporcionen muchos nutrientes y energía sin acarrear una gran carga. Alimentos que cumplen estas características pueden ser los frutos secos, los quesos, las frutas desecadas o incluso los huevos cocidos.

Las latas y las conservas son una gran herramienta, que además se conserva perfectamente en el trayecto, pero debemos vigilar que no nos supongan un peso excesivo. El agua y el aceite que usan muchas de ellas para conservarse suponen un lastre que en ciertos casos puede hasta duplicar el peso.

Poniendo un ejemplo práctico: Un bote de garbanzos o una lata de atún pueden ser una buena elección, pero elegir las salmueras o encurtidos implicaría llevar mucho volumen que realmente no vamos a consumir.

Hidratación:

Hay que buscar un equilibrio entre aligerar peso e hidratarse, sobre todo si vamos a contar también con comida rica en agua. Si no queremos dejar toda la función de hidratación en manos del agua, unas cuantas frutas pueden ser una elección ideal.

Aquí la planificación de la ruta es importantísima, porque nos permite prever si vamos a encontrar puntos de agua durante el camino. Si vamos a ser capaces de reponer en distintas fuentes o caños todo será más fácil, e incluso podemos optar por alimentos como sopas, cremas, e incluso aquellos que necesiten cocción si contamos con un hornillo transportable (una opción a barajar para rutas más largas).

La duración de la ruta:

No obstante, llevar un hornillo con nosotros es un recurso para rutas de varios días. Ya que si es una excursión corta no hay que complicarse tanto. Incluso unos bocadillos de pan integral con fruta pueden arreglarnos la salida.

Para las meriendas, si queremos cambiar y rotar sabores para no quedarnos en el típico bocadillo, podemos contar con la fruta, el membrillo, el queso, los frutos secos.

Si solo vamos a estar unas horas andando, podemos llevarnos hasta un tupper con la comida preparada, desbloqueando opciones mucho más sencillas.

La conservación y su preparación:

Incluso tratándose de una ruta/excursión corta, no debemos olvidar algunas técnicas que nos permiten disfrutar al máximo de la comida. Si vas a hacer una ensalada, lleva el aliño aparte, en un bote para que las hojas no se pongan mustias. Intenta que alimentos sensibles al calor estén resguardados en la mochila.

Come en primer lugar los bocadillos o tuppers que sean más sensibles, dejando para el final del día (merienda o cena) los que tarden más en echarse a perder. No olvides llevar contigo cubiertos y platos, a veces vale la pena cortar y preparar algunos platos en lugar de llevarlas hechas desde casa. ¿Estás de relax y de vacaciones? Puedes preparar llévate el arroz o legumbre cocida, y ya le añadirás la verdura, el queso, los frutos secos y el aliño cuando estés en ese precioso paraje.

¿Ya tienes claro qué vas a comer en tu excursión de montaña? Cuéntanos cuál va a ser tu menú y si tienes algún truco para la conservación de los alimentos en tu ruta : D