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Penelope Coronado

Resulta esencial que los niños, desde muy pequeños, aprendan a respetar y a valorar la naturaleza. Enseñar valores respetuosos con el medio ambiente y que los niños aprendan y se comporten de manera responsable con los recursos energéticos y con los residuos está en nuestra mano, y como padres debemos poner los medios para enseñarles valores y prácticas respetuosas con nuestro medio ambiente. El amor por la naturaleza les llevará a apreciar el mundo natural y a actuar contribuyendo a su cuidado y preservación. A través de la educación ambiental los niños adquieren conciencia cívica, responsabilidad y sentido del cuidado, valores esenciales para su futuro y el de nuestro planeta. Os damos algunas pistas para hacerlo posible.

La importancia del contacto con la naturaleza
De forma innata, los niños sienten amor por la naturaleza y los seres vivos, por eso su curiosidad y apego por las plantas y animales que ven y les rodean desde muy temprana edad. Pero no podemos amar lo que no conocemos, por eso es esencial que nosotros, como papás involucrados en la tarea de educarles en valores medioambientales, hagamos por llevarles a espacios al aire libre, donde puedan apreciar la naturaleza.

Si ellos pueden ver a animales en su hábitat natural y plantas que necesitan agua limpia y aire puro para sobrevivir, esto les ayudará a entender cómo es la naturaleza y cuáles son las mejores acciones ecológicas para preservar los espacios naturales. Salir de casa, dejar a un lado la televisión y el ordenador, haciendo una caminata por la naturaleza, paseos familiares al aire libre, jugando en parques y plazas, servirá para enseñar a los niños apreciar y disfrutar de la naturaleza, y hará que sean más decididos a preservarla. Por eso también son muy positivas para nuestros hijos actividades como la granja escuela, para que conozcan la vida en una granja, donde cuidar los animales y los recursos de la tierra. Estas actividades al aire libre no sólo son positivas para que entiendan la importancia de proteger el medioambiente, también el contacto con la naturaleza es bueno para su desarrollo.

El origen de los alimentos: Sembrar semillas, descubrir cómo crecen las plantas
Ver crecer sus propios alimentos enseña a los niños a apreciar lo que está sobre la mesa. Podemos animarles a plantar semillas y a cuidar sus plantas, para que ellos mismos vean cómo a partir de una pequeña semilla crece una planta que deberán cuidar y de la que brotarán flores y frutos. Aquí tiene una gran importancia que conozcan huertos urbanos, como los que muchos colegios ponen en práctica para sus alumnos. Otra buena idea es llevarlos al mercado o ferias de alimentación para que tomen contacto directo con el origen de los alimentos.

Explicar conceptos con ejemplos tangibles
La educación medioambiental está centrada en temas muy abstractos, lejanos e intangibles para los niños: la Tierra, sus recursos, la contaminación, la capa de Ozono, los glaciares. Por eso, más que en la teoría, enseñar a cuidar el medioambiente debe centrarse en enseñar una serie de hábitos y prácticas respetuosas con el planeta. Como padres trataremos de ofrecer pautas y enseñar valores, explicándolo con palabras y también mostrándolo con el propio ejemplo. La Tierra es nuestro planeta, y por eso debemos cuidarla, y nuestro cometido será hacer comprender a nuestros hijos que la salud del mundo depende de todos y cada uno de nosotros. Pero siempre desde la práctica. Un niño puede no entender el concepto deforestación, pero sí puede entender que los árboles se usan para fabricar papel, y que si usamos papel en sucio para hacer dibujos, entonces estaremos contribuyendo a que haya que cortar menos árboles.

Enseñar a ahorrar agua y energía (y predicar con el ejemplo)
Dentro de casa también podemos enseñar a nuestros hijos cómo se pone en práctica el cuidado del medioambiente. Porque es en casa donde mejor enseñaremos la importancia de ahorrar energía y agua en nuestros hábitos diarios, y nadie mejor que nosotros para servir como ejemplo: si nosotros no actuamos con responsabilidad con las luces de la casa o con el agua, difícilmente lo harán ellos.

Se tratará de explicar a nuestros hijos que es necesario apagar la luz de aquellas habitaciones que no estamos utilizando, que tampoco debemos tener la tele encendida si nadie la está viendo, y que será mejor desenchufar aquellos aparatos electrónicos que no estén en uso. Sobre el agua, nada mejor que explicar lo imprescindible que es para la existencia y supervivencia de cualquier forma de vida en nuestro planeta, y mostrarles de qué maneras distintas utilizamos el agua todos los días: para lavarnos, para cocinar, para beber, para limpiar la casa y la ropa, para regar… Y además enseñarles que es muy importante abrir el grifo sólo cuando sea necesario, que no hay que derrochar agua al darnos una ducha, o que hay que evitar tirar de la cadena sin razón. Y estas explicaciones siempre mejor desde el diálogo con nuestros hijos, implicándoles en la historia que le estamos contando, con ejemplos, y nunca a modo de regañina.

Enseñarles a reciclar: una forma de jugar y de ser responsables
Los niños son pequeños hombrecitos coherentes y consecuentes, que entienden que existen reglas, igual que pasa en sus propios juegos. Además, ante los pequeños retos sienten ilusión y ganas de ponerse manos a la obra. De hecho, comprometerse y tomar nuevas responsabilidades hace que se sientan útiles e importantes, a ellos les gusta que les valoremos y tengamos en cuenta sus aportaciones. Los niños creen firmemente aquello en lo que hacen, por pequeño que sea. Y como padres que quieren educar en valores medioambientales debemos recordar esto, y tenerlo en cuenta a la hora de incluirles e involucrarles en actividades diarias de la casa, contando con ellos y sus aportaciones. En el caso del reciclaje dentro de casa, será bonito y muy positivo poner en común con ellos de cara a entender y poner en práctica la separación y reutilización de distintos tipos de envases.

El reciclaje puede resultar una actividad divertida y accesible para los más pequeños de la casa. Separar las latas, envases de plástico, papel y botellas, explicarles la diferencia entre unos y otros, y llevar cada uno a sus contenedores puede ser una práctica lúdica para ellos. Una opción muy divertida para hacer con niños es que decoren las papeleras de reciclaje, y que dibujen los residuos que pueden tirarse en cada contenedor, pegando cada dibujo en los cubos de basura de casa, para que cuando tiren algo a la basura les sea más fácil saber dónde va. También son actividades perfectas para hacer con niños las manualidades con material reciclado como envases o papel desechado de revistas o embalajes, y reutilizarlos para hacer disfraces, objetos decorativos o juguetes.

Tan importante como estos consejos, es que los padres seamos un modelo a seguir. Por eso, debemos asegurarnos de predicar con el ejemplo, ya que nuestros hábitos y gestos enseñan a nuestros hijos modelos de cómo ser responsables con el medio ambiente. Como padres, somos sus referentes, los responsables de su educación, y si deseamos que sean consecuentes, capaces, responsables y comprometidos, deberemos transmitirles esos valores, para que comprendan el valor de la naturaleza y de preservarla, una tarea que nos corresponde a todos.

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