lectura niños


Penelope Coronado

Motivar a nuestros hijos para que se interesen por la lectura y los libros no es tarea fácil, sobre todo porque existen otras actividades estimulantes que de entrada van a preferir, como ver la tele o jugar con el tablet o los videojuegos. No debemos dar por sentado que leer sea esa tarea que hacen en la escuela. Porque, aunque sea en el cole donde aprenden a leer, los verdaderos lectores, aquellos que disfrutan realmente con la lectura, se forman en el ámbito familiar. Nuestro reto como padres será estimular su curiosidad por los libros, con pequeños trucos y sobre todo siendo nosotros mismos un ejemplo para ellos. Os proponemos algunas ideas y sugerencias para que tengáis más recursos para que vuestros hijos se sientan atraídos por la lectura.

Que la nuestra sea una casa en la que se lee
De padres y madres lectores, en general, surgen hijas e hijos lectores. Si en casa creamos un ambiente de afición por la lectura, si les transmitimos que leer es una actividad placentera y divertida, si nos ven leer y disfrutar haciéndolo, será más fácil que nuestros hijos decidan leer un libro. Es una recomendación tan elemental que no necesita explicarse demasiado. Basta decir que los padres somos un ejemplo a imitar para nuestros niños. Y de poco vale exigirle a un niño que lea si nosotros mismos no leemos.

La importancia de leer en voz alta: compartir la lectura con nuestros hijos
Igual habría que recordar que la literatura nace precisamente de forma oral, contándose las historias en voz alta, de padres a hijos. Y es que, pocos placeres mayores que contar historias, con nuestros hijos sentados en nuestro regazo, observando y descubriendo ellos las ilustraciones de los cuentos, o haciendo nosotros un poco de actores animando con gestos y entonaciones cada parte del relato. Este momento familiar y cercano, será una gran motivación para ellos y les va a despertar seguro interés por la lectura.

El contacto con los libros
Que en casa siempre haya libros a mano y que los libros estén al alcance de los niños. Porque para estimular su afición por la lectura cualquier momento y situación puede ser buena para acercarse a los libros. Y por eso es importante dejarles jugar y tocar y estar en contacto con los libros, sobre todo si son libros infantiles pensados precisamente para ser más lúdicos, por sus dibujos, formas y texturas, por sus propuestas más imaginativas y visuales. El contacto con los libros también se hace hablando sobre ellos, comentando esa novela que estamos leyendo y que nos tiene en ascuas, compartiendo con nuestros hijos aquello que hemos leído en un libro de viajes y que tanto nos ha sorprendido, y en definitiva descubriéndoles todas esas fascinantes historias que puede contener un libro. Un truco infalible que utilizaba una mamá para atraer a su hijo a la lectura, por ejemplo, consistía en coger un libro, su hijo veía que lo estaba leyendo, y entonces ella empezaba a desternillarse de risa. El niño entonces se interesaba, preguntaba qué era aquello tan gracioso, y la madre le señalaba el libro, porque lo que ponía en ese libro era muy gracioso y por eso merecía tanto la pena leerlo.

Libros adecuados para cada edad
Actualmente existe una inmensa variedad de libros infantiles y juveniles, y es importante que nosotros los papás nos interesemos por este tipo de literatura tan rica y variada, y sepamos elegir los libros adecuados a la edad y gustos de nuestros hijos. De hecho, se ha sofisticado tanto la oferta editorial para peques, que existen libritos de tela para los bebés de muy pocos meses, perfectos para cuando empiezan a interesarse por manipular y observar lo que les rodea, e incluso libros impermeables para jugar con ellos en la bañera.

Para los peques de entre uno y tres años encontraremos mil posibilidades de libros, casi siempre de hoja gruesa para que puedan ser manipulados sin que se rompan, algunos verdaderas preciosidades, porque la literatura infantil es ante todo un campo donde se da rienda suelta a la originalidad y a la imaginación. Lo esencial será que estos prelectores se acerquen a los libros atraídos por sus grandes láminas de imágenes, pestañas que abrir y cerrar, libros pop-up, libros de letra grande con muchos dibujos, y en definitiva, cuentos con ilustraciones. Cuando ya son niños que se interesan por las historias, y cuando ya empiezan a leer, como hay cientos de opciones, el objetivo será invitarles a la lectura con libros que les resulten divertidos y que sean de su gusto. Nada peor que optar por libros que puedan resultarles aburridos, porque será la forma más fácil de que le cojan manía a la lectura.

La lectura no se impone
Si lo que queremos es animar a nuestros hijos, cuando ya saben leer, a que cojan un libro y disfruten de la lectura, que para ellos sea una actividad agradable que han elegido por decisión propia, lo que nunca hay que hacer es obligarles a leer. Podemos proponerles, sugerirles, pero nunca imponer. Obligar al niño a leer, no dejarle elegir sus lecturas o hacerle preguntas sobre lo que ha leído como si fueran deberes del colegio, puede hacer que el niño asocie la lectura con una tarea escolar, o peor aún, considerar la lectura como algo aburrido que se hace por obligación.

Que la tele sea nuestra aliada
A los niños les gusta ver la tele, y tienen unos dibujos animados predilectos que les encanta ver. Por eso, podemos darle la vuelta, y sabiendo cuáles son sus gustos, aprovechar que tienen unos personajes favoritos, elegir libros relacionados con esas películas o dibujos favoritos de la tele. Esto ya nos va a garantizar un mínimo de interés, y que sienta curiosidad por acercarse a ese libro protagonizado por su héroe o heroína predilectos.

Ir a bibliotecas o librerías. Y por supuesto, regalar libros
Acudir de forma regular a la biblioteca o pasar el rato en librerías será una buena forma de descubrir nuevos libros. Son muchas además las bibliotecas y librerías que disponen de un espacio específico para que los niños disfruten de la lectura. Visitar con frecuencia estos lugares será una actividad de lo más saludable, culturalmente hablando. Además, si ellos ven que a los papás nos gusta regalar libros se darán cuenta que un libro es un objeto realmente valioso, y también inagotable, porque puede ofrecernos incontables historias que nos sorprenderán, lo que será un método perfecto para estimularles a que no dejen de leer.

Cada niño tiene sus preferencias y su ritmo
Para que el niño adquiera una afición genuina por la lectura es fundamental que tengamos en cuenta sus gustos, intereses y preferencias. A la hora de sugerirles lecturas, tendremos que elegir bien, para proponerles libros sobre aquellos temas o argumentos que les interesen. Y no hay que ver con malos ojos si el niño prefiere un cómic o libros con muchas ilustraciones y poco texto, lo importante es que se vaya interesando por la literatura en cualquiera de sus facetas. Además, debemos respetar su manera de leer y su ritmo. Porque hay lectores que tardan mucho tiempo en terminar un libro y otros que lo devoran. Lo importante: tener consideración por las peculiaridades de nuestro hijo.

Los niños preguntan, y los papás escuchamos y respondemos
Escuchando a nuestros hijos, atentos a las preguntas que nos hacen, encontraremos la clave para aprender sobre sus gustos y motivaciones. Se tratará de resolver las dudas que tengan al leer, como palabras o conceptos que no entienden, pero sobre todo se tratará de escucharles, y de dialogar con ellos sobre sus gustos e impresiones acerca de los libros. Y un consejo final: no hay que impacientarse, porque seguramente estas estrategias no van a funcionar a la primera. Como en todo, con los niños hay que ser pacientes, y tantear, y trabajar en descubrir sus aficiones e inquietudes, motivándoles, pero siendo ellos los que de verdad encuentren un gusto genuino por la lectura.

Deja tu comentario

Para comentar tienes que estar registrado en Naturarla.