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Aitor Sanchez

En la última entrada os mostramos cómo las frutas y verduras contribuían de manera crucial a mantener nuestro estatus hídrico en un buen nivel. No nos vamos a quedar ahí, sino que hoy vamos a profundizar en cómo tener una dieta óptima para el verano.

Ya el año pasado os dimos una serie de pautas que os teníais que preguntar antes de planificar vuestra alimentación veraniega. Este año vamos a dar un paso más con una serie de consejos prácticos que podéis incorporar a vuestra práctica diaria y facilitar mucho más el tener un verano refrescante.

Facilita el consumo de fruta de tu familia

Una manzana o un melocotón entero no son las presentaciones más atractivas para fomentar su consumo. La ingesta de fruta depende en gran medida de su disponibilidad y facilidad para que la gente la tome.

Una gran idea es partir la fruta en trozos previamente, y guardarla en un taper en nuestra nevera. De este modo estará siempre disponible para que la gente pueda comer sandía, melón, coco u otras frutas en tu ausencia. Es especialmente útil para los más jóvenes, intentando que no desplacen este consumo hacia otras alternativas “fáciles” como bollería o dulces.

Un último truco es el de añadir un chorro de limón a la fruta ya cortada, de esta manera evitarás que se oxida, no permitiendo que cambie de color y preservando más propiedades nutricionales.

Haz tus propios helados

Desgraciadamente, los helados comerciales no son tan saludables como sabrosos. La gran mayoría de ellos tienen cantidades excesivas de azúcar, motivo por el que son tan apetecibles para los niños.

Una gran idea es planificar con tiempo y prever estas situaciones. Podéis preparar en casa diferentes helados batiendo frutas, mezclándolas con leche, cacao sin azúcar, e incluso trozos de fruta grandes directamente. Una manera mucho más saludable de refrescarse entre horas y de sorprender a los invitados con una preparación casera.

El taper puede ser tu aliado en las excursiones

Gracias a la fiambrera las posibilidades al salir de excursión, ir a la playa o hacer una simple comida fuera se multiplican. A diferencia del bocadillo, que se basa sobre todo en harina (un ingrediente no muy interesante a nivel nutricional) o de la comida que podemos encontrar fuera; el taper nos permite elegir y planificar desde casa nuestra ingesta.

Si nuestras elecciones están siendo las acertadas es la lógica a seguir, ya que nos permitirá mantener el menú al que estamos acostumbrados. Intenta elegir para estas ocasiones alimentos fáciles de transportar y que se puedan tomar sin calentar para que se adapten aún más a tu salida.

Una ensalada de hortalizas, de legumbres, hummus, bulgur, cus-cus, tabulé, frutos secos, queso, ensalada de pasta y frutas son buenas elecciones para la fiambrera. Yendo a alimentos proteicos además de las legumbres, un revuelto de huevos, jamón, o carne fresca troceadas pueden ser otras buenas elecciones, además de la tan clásica en España tortilla de patatas.

Sopas y cremas frías como primero

Una de las mejores ideas veraniegas para tener primeros saludables, bajos en calorías y que además sean refrescantes.

Vichyssoise, salmorejo, gazpacho, ajo blanco, cremas de almendras son grandes elecciones.

Si queremos innovar y sorprender nada como añadir fruta a estas cremas, algunas frutas que combinan muy bien en ellas son la sandía, las cerezas, el aguacate, el mango o el melocotón. Prueba a mezclar frutas con verduras y verás como las posibilidades se multiplican. Aquí tienes algunas opciones que puedes aplicar.

En definitiva, no asumas que el verano trae consigo descontrol. Esta pérdida de hábitos alimentarios solo se debe a una falta de planificación, y esta no siempre se corresponde con comodidad o falta de tiempo. Una simple inversión de 30 minutos para planificar tu compra y tu menú te permitirá no abandonar unas hábitos saludables durante este verano. ¡Te invitamos a ello!

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