cafe bueno o malo


El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo. Su gran popularidad y disponibilidad en casi cualquier local de hostelería ha incrementado las preocupaciones de las posibles consecuencias que pueda tener para la salud un consumo excesivo. Los estudios epidemiológicos de la ingesta de café y sus resultados sobre la salud siguen siendo a día de hoy muy variados, y seguimos teniendo muchos datos que apuntan en diversas direcciones, tanto en prevención como predisposición a enfermedades.

Esta información se ha divulgado y traspasado a la población general de maneras muy diversas, de hecho, si buscamos en internet artículos sobre el café y salud podemos encontrar de todo: desde entradas que lo ponen al nivel de un “superalimento” con propiedades preventivas geniales (reducir riesgo de Diabetes, Enfermedad Parkinson, Alzheimer, Cálculos biliares…), hasta otros que intentan enterrarlo achacándole la capacidad de “provocar toxinas y evitar su eliminación”, predisponer a cánceres, aumentar la tensión o facilitar la retención de líquidos.

¿Qué tiene todo esto de cierto?

Como en casi todos los artículos que versan sobre un sólo alimento, es fácil encontrar argumentos de todo tipo. Os invito a probarlo por vosotros mismos y encontrar en la red todo aquello bueno y malo que se dice de un alimento a vuestra elección, un ejemplo es el artículo en el que hablamos de las propiedades de la leche, y aún así se siguen vertiendo ataques sobre este alimento. Sin embargo, los argumentos deben estar construidos y sostenidos con datos y no vale quedarnos con la primera información que encontramos. Es más que probable que haya estudios de todo tipo, señalando a un mismo alimento como bueno y malo a la vez.

Un ejemplo de por qué debemos tener cuidado al interpretar los resultados es el siguiente: “Se ha encontrado en varios estudios que las personas que beben café tienen menos mortalidad, menos riesgo de padecer enfermedades y menor incidencia (aparición) de enfermedades crónicas.” Esta relación tan magnífica, no tiene por qué ser necesariamente “causal”, es decir, quizás no sea el café el que lo provoque. Puede haber otros motivos, por ejemplo, que las personas que normalmente beben café tengan más dinero para permitírselo, que tengan una cafetera en casa, que tengan más vida social, que lo consuman en los descansos del trabajo para mejorar el rendimiento… Si lo pensamos nos surgen muchas variables (dinero, hogar, calidad de vida, dedicación laboral, relaciones sociales…) que pueden explicar esos beneficios mucho mejor.

Sería como decir “La gente que viste con traje y corbata vive más años”. Todos estaríamos de acuerdo en que esta relación es probablemente cierta, pero esas personas no viven más gracias a estas prendas de vestir, sino a su calidad de vida.

Precisamente, y para no caer en esta clase de “trampas” en el día de hoy, vamos a ver cómo ante dudas como la del café, debemos recurrir no a artículos individuales (ya que pueden tener resultados en todas direcciones), sino a publicaciones que tengan en cuenta muchos artículos para sacar una conclusión clara. En el mundo de la investigación se tratan las “Revisiones sistemáticas” y los “Meta-Análisis”. Estas publicaciones no analizan algo directamente, sino que recopilan todos los estudios publicados sobre una misma pregunta, evalúan su validez y emiten una conclusión teniendo en cuenta muchos más ensayos.

Concretamente a día de hoy, MEDLINE, la base de datos biosanitaria más famosa del mundo, recoge estas 59 revisiones científicas sobre el café y salud, de más de 400 artículos sobre esta temática. Algunos de ellos son los siguientes:

Que concluye atribuyéndole al café un efecto protector frente a esta enfermedad, reduciendo el riesgo relativo de sufrir la enfermedad desde un 0,70 a 0,40. Es decir, hasta más de la mitad.

Además, nos dice que estos efectos no son sólo atribuibles a la cafeína, ya que el café descafeinado tiene esos mismos resultados, e incluso mejores. De modo que estas características beneficiosas se deben a otros componentes del café, entre los que se postulan algunos antioxidantes. Aún debemos seguir profundizando en cómo se produce esta beneficio, cuáles son los mecanismos de acción para de esta manera poder dar mejores recomendaciones.

  • Ingesta de café y tensión arterial:

Este meta-análisis del 2005 repasó 16 estudios, en los que pudo observar que el consumo regular de café aumenta la tensión arterial (tanto la sistólica como la diastólica). Si bien es cierto que esta subida no era muy alta (2 puntos/mm Hg) pero era significativa.

  • Cafeína y Parkinson:

En este caso por ejemplo se observó un menor riesgo de la Enfermedad de Parkinson tras repasar intervenciones sobre más de 300.000 personas. Tras ajustar los niveles de actividad físicas, sexo y edad los autores confirmaron que la ingesta de cafeína se asocia directamente con el riesgo de la enfermedad de Parkinson, tanto en hombres como en mujeres.

Conslusiones:

Hay algunas cosas que se dicen del café que la evidencia científica ha demostrado, os recomiendo consultar el resto de revisiones si tenéis mucho interés en el consumo del café, ya que se han abordado muy diferentes temáticas, desde el embarazo, los niveles altos de colesterol, etc…

 

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