lucha contra el fuego


Más de la mitad de la superficie de nuestro país es forestal. Conservar nuestros bosques es esencial para asegurar nuestra calidad de vida y también la de generaciones futuras, ya que los bosques cumplen funciones indispensables, al ser reguladores del ciclo del agua y nutrientes, almacenes de biodiversidad, herramientas fundamentales para luchar contra el cambio climático y una importante fuente de recursos. Desgraciadamente, los datos sobre los incendios en nuestro país son alarmantes: entre 2001 y 2011 se produjeron 187.239 incendios forestales que quemaron 1.239.524 hectáreas, una superficie mayor que la que tienen Comunidades Autónomas como Murcia, Asturias, Madrid o Navarra. En 2012, casi el 60% de los incendios forestales afectaron a importantes espacios protegidos como Parques Nacionales y Reservas Naturales, que sufrieron los efectos devastadores de las llamas.

No cabe duda que los incendios suponen un grave riesgo para el ser humano y su patrimonio natural, y son una grave amenaza para los ecosistemas forestales. Por eso, es necesario extremar la prudencia, para evitar usar el fuego en épocas de alto riesgo de incendios, que suelen ser entre el 1 de junio y el 1 de noviembre, a causa de las altas temperaturas que se registran, el bajo grado de humedad, la situación de sequía y el fuerte viento. Y un dato que pone los pelos de punta: el 96% de los incendios se origina por factores humanos voluntarios o involuntarios. Quizá te preguntes qué puedes hacer tú para ayudar en la lucha contra los incendios. Aquí te ofrecemos algunas maneras y propuestas de colaborar en la lucha contra el fuego.

Cuando vivimos en el medio rural
Si nuestra vivienda está ubicada en terrenos agrícolas o forestales es recomendable no poner setos de especies vegetales que arden con facilidad, y no construir barbacoas en los límites de la finca, o al menos, no utilizarlas en los días de viento. Deposita la basura y los restos de poda en los contenedores o vertederos habilitados, nunca te deshagas de ellos amontonándolos junto a tu vivienda o quemándolos. Si vivimos en zonas rurales, hemos de evitar la quema no controlada de restos agrícolas, el uso inadecuado de maquinaria para tareas de labranza o ganadería, el abandono de basuras y, en general, el uso de fuego no autorizado. Tampoco se pueden utilizar motosierras, podadoras y cualquier tipo de maquinaria que puedan generar chispas. Comunica a las autoridades locales los vertederos o puntos de vertidos ilegales que encuentres en terrenos forestales, ya que suelen ser una causa habitual de la aparición de incendios forestales. Además, si somos testigos de un fuego, será importante denunciar a los responsables, especialmente si los incendios responden a causas intencionadas. Recuerda, un monte bien usado y bien gestionado por los propios vecinos es la mejor prevención contra los incendios.

Si vas a pasar unos días en el monte
Es esencial no hacer fuegos ni hogueras en ninguna zona forestal o en terrenos próximos, y ten presente que no se pueden hacer barbacoas ni siquiera en franjas recreativas, ya que cualquier chispa o llama, por pequeña que sea, puede dar lugar a un desastre. No arrojes al suelo cerillas, colillas, cigarros u objetos en combustión, ni tampoco papeles, plásticos o cualquier tipo de residuo o material combustible susceptible de originar un incendio, especialmente, las botellas de vidrio que hacen efecto lupa con el sol.

Un buen consejo es no llevar el coche hasta muy adentro del monte o del bosque, puesto que el contacto del tubo de escape con matorrales secos podría provocar un incendio. En zonas forestales, recuerda, lo mejor es aparcar tu vehículo en parkings habilitados o en zonas totalmente despejadas de pastos o matorral. Y antes de iniciar un viaje, infórmate de la situación meteorológica.

Si vas a acampar, hazlo en zonas autorizadas, ya que éstas cuentan con medidas de protección frente a un posible incendio y es más fácil la evacuación. Infórmate además de las normas de la Comunidad Autónoma en que te encuentres sobre prevención de incendios, porque la prevención es la mejor arma para luchar contra el fuego.

Si descubres un incendio, avisa lo antes posible al 112, teléfono de emergencia, o al 062 teléfono de la Guardia Civil. Indica en tu aviso el camino más adecuado para llegar, teniendo en cuenta hacia donde avanza el fuego. Es recomendable, además, conocer los servicios de emergencia locales y como contactar con ellos. En caso de incendio, no penetres en el monte o en el bosque si no conoces bien el terreno. Si vas a practicar senderismo, en especial en compañía de mayores y niños, procura no salirte de los circuitos señalizados.

Actividades de voluntariado
Existen asociaciones ambientales que ofrecen asesoramiento, formación y apoyo material para la realización de actividades informativas y de vigilancia ambiental por todo el país. Muchas de ellas necesitan voluntarios para coordinar actividades informativas y de vigilancia en espacios naturales de todas las comunidades autónomas, especialmente con la llegada del verano. Se puede colaborar con instituciones que trabajan en la prevención de los incendios, a través de la limpieza de bosques y montes o en el mantenimiento de cortafuegos. E infórmate bien de cuáles son las asociaciones que luchan contra la repoblación forestal con especies de crecimiento rápido o el uso de maquinaria pesada en los montes, ya que siempre será mejor plantar especies vegetales autóctonas y evitar que el suelo acabe perjudicado.

Tener la información necesaria y divulgarla
Los incendios forestales son un problema que nos atañe a todos, y el primer paso es saber cómo perjudican al medio ambiente y a la economía de un país. Infórmate e informa también a tu círculo social. Utiliza las redes sociales para difundir campañas educativas y de concienciación. Apoya aquellos movimientos sociales luchan contra el fuego y que incluso tratan de descubrir y denunciar los intereses ocultos que hay detrás de los incendios, ya que no nos olvidemos, hay empresas y particulares que consiguen beneficiarse económicamente durante y tras los incendios. Además, como consumidor, evita comprar productos elaborados a partir de madera quemada extraída con maquinaria pesada u otras técnicas que perjudican el suelo. Lo mejor, es buscar certificaciones sostenibles de la gestión de los bosques, como las denominadas PEFC y FSC, entre otras.

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