ecodriving


Conducir de forma eficiente un vehículo puede suponer un ahorro en combustible que ronda el 15-25%, lo que supone una importante contribución ambiental y una diferencia para el bolsillo nada despreciable. Además se reduce en porcentajes muy elevados las emisiones de óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y partículas de combustión. Por si fuera poco, el estilo de conducción eficiente, más suave, menos revolucionada y siempre anticipándonos a las futuras acciones, contribuye a la reducción de accidentes, minimiza la contaminación acústica y mejora la calidad de vida en las ciudades. Por todo ello han surgido cursos de conducción eficiente, en los que aprendemos la forma de conducir de forma segura y reduciendo la contaminación al máximo. Los transportistas de Arla, como vemos en este video, acudieron a uno de estos cursos y aprendieron algunos trucos que, según nos cuentan, pueden aplicar también en su vida privada. Nos han dejado estos consejos que seguro podrás aplicar en tus vacaciones:

Menos acelerador: Conduce de forma suave y uniforme, acelerando gradualmente y anticipando  las paradas. Cuando no se pisa el acelerador, la velocidad es superior a 20 km y tienes una marcha puesta… es el único momento en que el consumo es nulo. En cuanto pisamos el pedal el consumo se dispara, por eso el objetivo es pisar el acelerador tan poco como sea posible. Cuando vayas a parar utiliza el motor como freno si lo necesitas, reduciendo marchas, pero sin pisar el acelerador. Reserva el punto muerto para cuando el coche esté completamente parado, se trata de una medida de ahorro y de seguridad.

Uso eficiente de las marchas: Cambiar de marcha antes de que el coche vaya muy revolucionado y usar siempre marchas largas también supone un ahorro considerable. Las marchas cortas, mucho más potentes, tienen el objetivo de poner el coche en movimiento, pero una vez el coche está circulando debemos aprovechar la fuerza de la inercia. En un trayecto urbano se observa un ahorro que puede alcanzar el 35%, originado por un uso eficiente de las marchas. Además la reducción del ruido es enorme y eso contribuye a una mejor calidad de vida en las ciudades.

Velocidad moderada: Con la velocidad el consumo crece exponencialmente, especialmente a partir de 100 km/h. Reducir la velocidad de 120 km/h a 110 km/h supone un ahorro medio del 16%. Esa reducción supondría llegar 3 minutos más tarde a nuestro destino en un trayecto de media hora, poco más de media hora extra si hacemos un trayecto largo, como puede ser Madrid-Barcelona. Es uno de esos casos en los que podemos afirmar que el tiempo es oro. Sin embargo no debemos olvidar que las velocidades muy bajas tampoco son aconsejables. El mayor ahorro se da entre 50 y 70 km/h, siempre que circulemos con la 5 marcha y no inferior. Respecto a la velocidad debes tener en cuenta un último aspecto: trata de que sea lo más constante posible usando, si lo tienes, el control de crucero, o fijándote bien en el cuentakilómetros.

Uso selectivo del aire acondicionado: Apagar el aire acondicionado puede suponer un ahorro del 3-5%. Cuando la temperatura exterior lo permita y a velocidades bajas podemos considerar abrir la ventana y refrescarnos con la brisa. No debemos aplicar esta medida en la autopista, ya que la aerodinámica del coche se perdería y el aumento de consumo producido por una ventana abierta es superior al consumo del aire. Sin embargo recuerda que no es necesario estar a una temperatura inferior a 25º, ni es saludable que la diferencia con la temperatura exterior sea superior a 12º. El aire acondicionado debe usarse siempre con moderación, por ecología, por economía y por salud.

Peso y aerodinámica: El peso extra y una mala distribución de la carga también puede disparar el consumo. Es importante deshacerse de todo aquello que no vayamos a necesitar y valorar la necesidad real de elementos externos como puede ser el portaequipajes.

Mantenimiento: Mantener el coche en buen estado y realizar todas las revisiones pertinentes también tiene un efecto positivo en el consumo. Unas bujías en mal estado, un filtro sucio, unas ruedas deshinchadas o un motor en mal estado pueden suponer un gasto extra que, en un trayecto largo, representará una diferencia importante.

El ahorro de un 20% en combustible puede resultar atractivo para tu bolsillo. Sin embargo la relevancia de una conducción eficiente es mucho superior. La reducción en emisiones puede alcanzar el 75% en el caso del monóxido de carbono o el 60% en ciertas partículas contaminantes. Si somos capaces de imaginar los millones de vehículos que circulan cada día por nuestras ciudades, nos daremos cuenta que este es un asunto de gran relevancia. Así que si vas a usar tu coche estas vacaciones recuerda estos consejos ¡todos lo agradeceremos!

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