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El secreto de un blog de cocina es ofrecer buenas recetas. Pero además de eso, es imprescindible aderezar nuestra receta con una foto bonita. Sin una buena foto nuestro blog cojeará. No es necesario tener el mejor equipo fotográfico, se pueden hacer fotos muy buenas con una cámara compacta, e incluso con el móvil. Por eso, para aquellos que tengáis un blog de cocina, os vamos a dar algunos consejos para hacer fotos de calidad. Y de paso, os recordamos que nuestra Blogger Zone está abierta para aquellos que queráis formar parte de nuestra red de bloggers de cocina. En este enlace encontraréis toda la información.

Haz tus propias fotos, practica, no copies y sé perseverante
Cuidar el material gráfico que publicamos en nuestro blog es muy importante. Lo primero, un buen consejo: no uses fotos de otros blogs o webs. Copiar no te va a beneficiar, porque en Internet todo se sabe, y te pueden poner la cara colorada cuando tus usuarios te comenten que has plagiado una foto. Si tienes un blog de cocina, es porque te apasiona cocinar, disfrutas haciéndolo y mostrando los platos que preparas. Por eso, siempre va a ser mejor que hagas tú tus propias fotos. No te desanimes porque tus fotografías no hayan quedado bien. Muchas veces veras que el plato ha quedado perfecto, pero las fotos no llegan a captarlo. Es normal. Y es cuestión de práctica, mucha práctica. Todo se puede mejorar si somos perseverantes y vamos aprendiendo de nuestro propio trabajo y del de los demás. Busca referentes en tus webs de cocina favoritos, pregunta, investiga, aprende. Y no te dejes engañar, ten en cuenta que las fotos que ves en revistas se hacen en estudio, con fotógrafos profesionales que se dedican a eso, con la iluminación perfecta y los accesorios adecuados. No puedes competir con eso, pero tampoco te hace falta, porque para mostrar imágenes bonitas en tu blog, aunque la cámara influye, el toque lo das tú cuando aprietas el botón. Y hay trucos y consejos que te pueden servir.

La luz: clave de una buena foto
La iluminación es lo más importante cuando se trata de fotografiar comida. La luz dará belleza a tus fotos. Lo mejor será colocar el plato en un sitio luminoso, cerca de una ventana desde la que llegue buena luz natural. Piensa que el objetivo es conseguir naturalidad en la fotografía, y para ello nada mejor que una iluminación equilibrada, sin fuertes contrastes, y por supuesto con luz natural. Eso sí, mejor que el sol no dé directamente a nuestro plato porque corremos el riesgo de crear sombras. Las sombras mejoran la textura de la comida, pero hay que saber equilibrarlas porque pueden estropear tu foto. Para difuminar un poco la luz puedes echar mano de una cortina.

La composición: el escenario es importante
Composición es el nombre técnico que se da al arte de colocarlo todo para una foto. En las fotos para recetas va a jugar un papel importante no solo la comida en sí, también el plato donde la sirves, y el lugar donde colocas el plato, o complementos como servilletas e incluso otros ingredientes o recipientes. Para que tu foto sea más agradable a la vista, el fondo será importante. No debe distraer, mejor busca la armonía. Pon lo justo y quita todo lo que sobre. Mantén un fondo sencillo y utiliza platos de un solo color. Deja que la comida sea la que llame la atención. Trata de ser lo más simple posible, pero busca que todo lo que rodea al plato se convierta en parte de la fotografía. No olvides que lo importante de la foto es el plato que quieres fotografiar.

Haz pruebas, dispara todas las fotos que necesites
La fotografía digital tiene la ventaja de que probar no cuesta nada, así que no hagas sólo una foto. Con tu plato ya colocado, elegida la composición, muévete alrededor, busca distintos ángulos, desde un lateral, desde arriba o desde cualquier lugar que se te ocurra. Haz distintas pruebas, y dispara las veces que creas oportuno, jugando con la luz, con el encuadre, con los desenfoques… y ya después, cuando tengas todo el material, escoge la foto que más te guste.

Ideas que te darán juego
Con cada nueva fotografía que hagas irás aprendiendo, y verás que hay elementos que te darán mucho juego. Por ejemplo, busca el mejor ángulo desde el que fotografiar tu receta, da vueltas al plato para averiguar cuál es el perfil más favorecido del alimento antes de empezar a hacer fotos. Prueba también a acercarte todo lo que puedas, juega con las líneas, las simetrías o los grandes desenfoques. El enfoque o desenfoque es otra herramienta que nos dará la posibilidad de resaltar nuestro plato, dejando todo lo demás borroso. Aprende cómo se usa en tu cámara, porque te será de mucha utilidad.

El color da vida a tus fotografías
Juega con el color, aprovecha la belleza de los propios colores que tienen los alimentos. El color nos da la oportunidad de resaltar esos elementos que no tenían la apariencia suficiente, y es una herramienta muy potente si queremos que nuestras fotos sean atractivas. Podemos mejorar la imagen de un plato con colores pálidos si le damos un toque de verde con una hojita de hierbabuena, o un toque fucsia decorando con una frambuesa. Y cuidado al retocar fotos, aprovecha las herramientas de retoque o los filtros, dando fuerza incrementando la saturación por ejemplo, pero trata de respetar los colores lo más fielmente posible para que tu foto tenga naturalidad.

Anímate a poner en práctica estos trucos, o cuéntanos cuáles son los que utilizas para las fotos de tu blog de cocina. Y no te desanimes, porque aunque no cuentes con el respaldo de todo un equipo de iluminadores o fotógrafos como ocurre en las fotos que ves en las revistas, aunque tu cámara sea muy modesta, lo importante será tu toque personal, el aprendizaje que conlleva y que sobre todo disfrutes haciéndolo.

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