Síndrome postvacacional-


Natalia Berger

Agosto termina y con la llegada de septiembre viene, para mucha gente, la vuelta al trabajo o a los estudios. A veces este regreso a la rutina viene acompañado de algunos síntomas físicos –dolores musculares o de cabeza, cansancio, desconcentración- y psíquicos –irritabilidad, tristeza, nerviosismo…-. Es lo que se conoce como síndrome postvacacional y afecta a algunas personas cuando regresan a sus quehaceres diarios al finalizar el período de descanso.

Para evitar que estos síntomas nos afecten o intentar que si lo hacen sea de la forma de la forma más suave posible podemos seguir unas pautas sencillas, pero muy efectivas:

Intenta dividir las vacaciones en varios bloques. En algunos trabajos es posible hacerlo. Si es tu caso, una buena idea es tomarse unas vacaciones más largas en verano y dividir el resto a lo largo del año. Así, cuando regreses, podrás pensar en el próximo período de descanso.

Es recomendable no regresar de las vacaciones el día anterior a la vuelta al trabajo, estudios… Es cierto que a veces es complicado, sobre todo si tienes pocos días de descanso, pero lo ideal es regresar al menos dos días antes para ir recuperando poco a poco el ritmo y las rutinas y, muy importante, ordenar todo lo que nos hemos llevado de vacaciones. También es aconsejable que no regreses a la rutina un lunes: si empiezas a mitad de la semana la vuelta al trabajo será más suave y llevadero, y la primera semana completa la afrontarás con más energía.

Para acostumbrar al cuerpo a los nuevos horarios es importante regularizar y respetar las horas de sueño: si crees que te va a costar conciliar el sueño por la noche evita las siestas. Para ayudarte en esta tarea es recomendable reducir el consumo de sustancias estimulantes, como las que llevan cafeína. Además, su consumo también puede aumentar el estrés que se produce como causa del síndrome postvacacional.

Haz ejercicio físico. Quizás en las vacaciones has estado más relajado, así que es hora de retomar la rutina también en este aspecto. Puedes elegir entre muchas actividades: dar un paseo, correr, nadar… ¿Qué tal actividades como el remo o la equitación?

Al volver al trabajo, analiza las tarea pendientes y prioriza las mismas: primero las urgentes e importantes. Entre éstas, y siempre que sea posible, intenta comenzar por las más sencillas para que la aclimatación sea más fácil.

Pero aunque vuelvas a la rutina diaria, no todo va a ser trabajar/estudiar. Asegúrate de organizarte para disponer de tiempo de ocio: salir a dar un paseo, tomar algo en una terraza -¡todavía hace un tiempo estupendo para ello!- leer un libro, disfrutar con tu familia y tus amigos, practicar tu hobby… Los fines de semana puedes aprovechar para hacer una visita a tu ciudad o para conocer ese paraje natural al que tienes tantas ganas de ir. Además, puede ser un buen momento para hacer cosas nuevas: apuntarte a ese curso al que siempre has querido ir, descubrir un nuevo cantante, probar un nuevo deporte…

Si de todos modos, sientes que falta mucho tiempo para tus próximas vacaciones, anota en un calendario las fechas señaladas, las actividades que has programado… Ver una fecha cercana con una actividad que te apetece realizar seguro que te hace más llevadera la vuelta a la rutina.

Y fundamental: ten paciencia. Al fin y al cabo, el síndrome postvacacional no va a durar para siempre. Los síntomas son molestos, sí, pero lo habitual es que en unos días haya desaparecido.

 

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