Hace unos días hablamos de los sistemas tradicionales de conservación de alimentos. Pero nuestras preocupaciones en el siglo 21 son más bien ¿cómo alargar al máximo el tiempo de conservación de un producto? ¿cómo saber si un alimento sigue en buen estado? Hoy en nuestro nuevo apartado “en la cocina” compartiremos trucos de conservación con los que aprovechar al máximo nuestros alimentos.

  • El calor acelera el deterioro de los alimentos. Guarda siempre los productos más perecederos en las zonas más frescas del frigorífico. Para los alimentos que estén fuera del frigorífico, evita que estén cerca del horno, la estufa, el calentador del agua, el fregaplatos, tubos de agua caliente…
  • La despensa debe ocupar un lugar seco y fresco, que debes mantener siempre limpio. Los productos que ahí almacenes deben ser latas o envoltorios cerrados, de lo contrario es mejor guardarlos en frascos de cristal.
  • El frigorífico debe estar siempre en las mejores condiciones de higiene. Consulta este post para en el que te contamos más sobre el tema.
  • Los distintos elementos no deben estar amontonados dentro del frigorífico. Es necesario que el aire frío pueda circular y enfriar correctamente todo.
  • Usa envoltorios y recipientes herméticos, evitarás que los alimentos se “contaminen” con otros olores o bacterias de otros aliementos en descomposición.
  • Cuando almacenes comida en el frigorífico o en el congelador, anota el contenido (en caso de los congelados) y la fecha en la que lo guardas. Así podrás llevar un control y organizarte para consumir los alimentos dentro de la fecha recomendada.
  • Emplea recipientes del tamaño justo para refrigerar o congelar sobras. Ten en cuenta que el contacto con el oxígeno es uno de los agentes que más intervienen en el deterioro de muchos alimentos. En ese sentido, cuando guardes las sobras de una salsa de tomate u otros platos con salsa, puedes añadir un chorro de aceite encima. El aceite formará una capa impermeable, impidiendo que los alimentos se oxiden.
  • Cuando recalientes sobras, hazlo a una temperatura alta para eliminar las posibles bacterias.
  • Cuando compres alimentos, comprueba las fechas de caducidad. Recuerda que la fecha de caducidad es orientativa, para saber si un alimento está en buen estado deberás usar tus sentidos: la vista, el olfato o incluso el gusto.
  • No laves la fruta antes de guardarla, ya que la humedad acelerará su deterioro. Lávala siempre antes de consumirla. Si guardas una fruta cortada, trata de evitar el contacto con el aire, ya sea con algún tipo de envoltorio o recipiente cerrado. De ese modo impedirás que pierda sus vitaminas. La conservación de los productos frescos merece un estudio más detallado, ya que cada hortaliza suele tener sus trucos propios de conservación.
  • Una buena idea puede ser destinar un estante del frigorífico a aquellos alimentos que deben ser consumidos “cuanto antes”, ya sea porque se acerca la fecha de caducidad o porque son alimentos preparados que aguantarán pocos días. Si priorizas la utilización de alimentos de ese estante, tirarás menos comida.

Como ves, la organización es la clave, si somos organizados con la compra y la conservación, tiraremos menos comida y ahorraremos más.

 

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