conservas-caseras


Natalia Berger

¿Sabías que tanto mermeladas como otras recetas que prepares en casa pueden ser envasadas al vacío de forma muy sencilla? Se trata de una práctica que aunque estaba muy extendida hace años, poca gente practica hoy. Aprender la técnica de envasar comida al vacío nos permite tener platos caseros listos para ser consumidos en cualquier momento.

Envasar al vacío

Para crear el vacío en un tarro de cristal es necesario expulsar el oxígeno una vez hemos cerrado el tarro. Para ello existen dos técnicas:

– Dar la vuelta al tarro de forma que la gravedad trabaje para expulsar el oxígeno.

– Sumergir completamente el envase bien cerrado en agua, en una olla. Hervir durante 20-30 minutos y dejar enfriar antes de retirar el bote. ¡tan simple como eso!

Cosas a tener en cuenta

– Puedes usar tarros de conserva de otros productos, los mejores son los de vidrio con cierre hermético, de unos 500 cc.

– Los tarros deben esterilizarse bien antes para evitar riesgos de contaminación. Para ello puedes hervirlos durante 15 minutos. Además evitaremos tocar el interior de los botes.

-En general, para evitar problemas con las bacterias, es importante cuidar la higiene durante todo el proceso de preparación: hay que usar producto muy fresco y en perfecto estado, tener las manos limpias y vigilar todos los utensilios que se utilicen.

– Los tarros pequeños se enfrían antes, lo que permite una conservación más prolongada. Además trabajar con ellos resulta más fácil para un principiante. – Guarda las conservas en un lugar oscuro, fresco y seco y una vez abiertas mantenlas siempre en frío.

– Las conservas suelen durar alrededor de un año mientras están cerradas y alejadas del sol. Es una buena idea etiquetar los botes, anotando el producto que contiene y la fecha en que fue envasado.

– Antes de abrir una conserva comprueba su fecha de envasado, asegúrate de que no haya ninguna fisura en el tarro por donde haya podido entrar aire y, si observas que la tapa está abultada, desecha el bote entero, pues suele ser indicativo de actividad bacteriana.

Las conservas más habituales

Las conservas más extendidas son las que incluyen frutas, como mermeladas o confituras, aunque una vez descubierta la técnica de la conserva es muy útil también para el tomate frito, las verduras en escabeche y otros alimentos y platos como los pimientos morrones, pisto o distintas verduras escaldadas. No se aconseja la conserva casera de productos con carne o pescado, ya que son más delicados a la hora de realizar la conserva y requieren precauciones sanitarias extra.

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