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Natalia Berger

Cuando empezamos este mes de las frutas, muchos nos informasteis de que estabais interesados en saber cómo sacar lo mejor de las frutas. En las últimas semanas hemos compartido algunas recetas deliciosas con fruta, trucos para aumentar el consumo de fruta, hemos aprendido sobre algunas super-frutas, hemos hablado de fruta y diabetes, sobre cómo cultivar frutas en casa y también sobre su conservación en mermelada… Hoy cerramos el mes con un tema fundamental, sin el que todo lo demás se queda cojo: elegir la mejor fruta.

Siempre de temporada: puede parecer que somos un poco insistentes con este tema, pero los motivos para consumir fruta de temporada son tantos y tan aplastantes que no vemos motivo para desafiar las leyes de la naturaleza y comer naranjas en agosto y fresas en octubre. Por eso nos esforzamos cada mes en redactar nuestra “lista de alimentos de temporada”, ya que muchas veces el único motivo para comer fruta fuera de temporada es el desconocimiento.

Variedad: comer fruta en cantidad es importante y también comer fruta de calidad, pero algo que nunca debemos olvidar es la variedad. Una dieta en la que cada día consumimos distintas frutas de distintos colores es el mejor suplemento vitamínico que hay y el más completo. Además la naturaleza se las arregla para ofrecernos en cada momento del año la vitamina que nuestro cuerpo necesita. Increíble ¿verdad?

La fruta climatérica y la no climatérica: este es un detalle poco conocido, aunque en el fondo todos hemos tratado con él: existen dos tipos de fruta y saber a qué grupo pertenece cada una influirá en la forma en que las compramos. Las frutas climatéricas siguen madurando después de la recolección y por lo tanto podemos comprarlas “verdes” y esperar a su momento idóneo. Las frutas “no climatéricas” se recogen en su mejor momento de maduración y a partir de ahí sólo empeorarán, por eso cuando elegimos una fruta no climatérica siempre debemos elegir la que se vea más madura y comerla cuanto antes. Para saber más sobre ello, podéis consultar este antiguo post sobre el tema.

Elegir cada fruta: aunque cada fruta tiene sus “trucos” que hay que ir aprendiendo , uno de los criterios en los que casi siempre se puede confiar es el olor. Diferenciaremos un buen tomate o una buena fresa por su intenso olor. También el peso es significativo, ya que una fruta bien madura suele pesar más que una que no lo está.

La frutería de confianza: no hay nada como un establecimiento de confianza para olvidarse de todo y saber que la persona que nos atiende sólo nos aconsejará las mejores frutas de temporada y las más dulces y maduras… tener la tranquilidad de que nuestro frutero se preocupa de elegir el mejor origen y el más natural para cada fruta… recibir el consejo personalizado de alguien que conoce cada fruta y sabe cuántos días podemos tardar en consumir un alimento etc. ¡Recuerda siempre que somos lo que comemos!

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