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Para que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes nada mejor que ofrecerles una alimentación variada y equilibrada, en la que incluyamos alimentos de cada grupo, frutas, verduras, hortalizas, carnes, pescados, huevos, lácteos, grasas, legumbres y cereales como el pan, el arroz, el maíz o la pasta. Sin duda una alimentación saludable es vital, porque va a prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, enfermedades del corazón, alteraciones del colesterol o diabetes. Y al hablar de alimentación saludable, también hay que tener en cuenta que se trate de una dieta adecuada a las necesidades de cada niño, según la etapa de crecimiento en la que se encuentre, y por supuesto que tenga en cuenta los gustos del niño. Porque, no nos olvidemos, la hora de la comida puede ser un momento en el que surjan conflictos, y la norma básica que parece más acertada es: nunca obligues a tu hijo a comer.

Como padres, hemos de ayudar a nuestros hijos a que adquieran unos hábitos alimenticios sanos y, más allá de eso, un estilo de vida en el cual valoremos los alimentos, los platos que cocinamos, que se diviertan y se involucren en las comidas invitándoles a participar en ello. Algunas buenas recomendaciones son proponerles probar nuevos sabores, elegir platos atractivos que sean de su gusto, despertando su curiosidad, explicándoles el origen de los alimentos tanto durante la compra como en la preparación de cada receta, haciendo que participen en la cocina, y por supuesto siendo un ejemplo para ellos. Porque estarán más dispuestos a probar cosas nuevas si ven que sus papás las disfrutan. Si les mostramos que comemos saludablemente, haciéndolo de manera constante, ellos verán cuál es el modo habitual y normal de comer, y llevarán esos hábitos a su vida adulta.

También, tal como os contábamos en este artículo es muy positivo comer en familia. Porque cuando los pequeños ya pueden comer de todo, lo mejor es que toda la familia tenga el mismo menú, con ligeras variaciones, y por supuesto en cantidades diferentes. Y es que no hay nada más sano que comer en casa y en familia.

Con el objetivo de promover una alimentación saludable entre la población infantil, y de cara a que adquieran unos hábitos adecuados desde pequeños, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha desarrollado un decálogo de cómo debe ser la alimentación infantil, que puedes consultar en internet. Aquí os ofrecemos sus diez consejos. Tomad nota.

Una alimentación variada y equilibrada. Con el objetivo de mantener la salud y prevenir enfermedades, la dieta infantil debe ser variada y debe incluir todos los grupos de alimentos. Si los niños comienzan desde que son pequeñitos a comer de todo, se acostumbrarán a hacerlo así para siempre.

La dieta mediterránea es muy sana. Nada mejor que comer muchos vegetales, ya sean frutas, verduras, legumbres y hortalizas, también cereales como el pan, la pasta o el arroz, y mejor más aves y pescado que carne roja. Y siempre cocinar con aceite de oliva, usando poca sal, que preferiblemente debe ser yodada.

5 comidas al día. Es fundamental repartir las comidas en cinco: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Lo más recomendable es que pasen unas tres horas entre una comida y otra. El almuerzo y la merienda son una buena oportunidad para completar las raciones diarias recomendadas de frutas, lácteos y cereales.

Los niños aprenden a comer imitando a los mayores. Si somos un ejemplo para nuestros hijos, ellos nos imitarán y será más fácil que coman de todo. Además, comiendo todos juntos a la mesa, aprenderán a comer despacio, masticando bien los alimentos y disfrutando en familia, porque comer todos juntos contribuye al desarrollo de buenos hábitos alimenticios. Y un buen consejo: no se debe comer con la televisión, porque el niño que come mal se distraerá fácilmente y no comerá, y el que come mucho, lo hará sin darse cuenta de la cantidad que toma. Además, la tele altera por completo la convivencia familiar y el diálogo con nuestros hijos.

Un buen desayuno es fundamental. Para empezar el día con energía, y especialmente cuando los niños van ya al colegio, nada mejor que un buen desayuno, ya que ayuda a mejorar el rendimiento físico e intelectual y a evitar la obesidad. El desayuno debe contener algún lácteo, cereales como el pan, fruta o zumo natural.

Comer frutas, verduras y hortalizas cada día. Todos los días se deben tomar frutas, verduras y hortalizas. Se recomiendan cinco raciones al día. Dos o tres deben ser frutas enteras y a mordiscos. Es mejor que los niños tomen la fruta entera, y no tanto en zumos, ya que así contienen más azúcares.

El agua: bebida imprescindible. El agua es la única bebida necesaria para hidratarnos adecuadamente. Es más sana que cualquier zumo, refresco o batido. En verano es especialmente importante que los niños beban mucha agua, excepto si son lactantes, que bastará con darles el pecho regularmente. Cuando son muy pequeños podemos ofrecerles agua con frecuencia, sin esperar a que tengan sed, y conforme van creciendo nos aseguraremos de que les resulta fácil tener a mano agua en una botella o en vasos a su alcance.

Evitar la comida precocinada, siempre es mejor optar por comida sana. Hay que evitar que los niños tomen alimentos precocinados, porque llevan más grasa y más sal. Será mejor cocinar más a la plancha, al horno o al vapor, y hacer menos platos fritos, empanados o rebozados. Además, los dulces y aperitivos salados deben tomarse con moderación. En este sentido, un buen consejo: nuestro hijo va a elegir entre lo que le ofrezcamos, si es una pieza de fruta, una zanahoria o un trozo de queso, entonces elegirá un alimento sano, pero si le damos a elegir entre una patata frita, un resfresco o un bollo industrial, entonces elegirá de entre estos alimentos poco sanos. Así que la elección queda de nuestra mano.

Deja que tu hijo decida cuánto quiere comer. Los niños comen la cantidad que necesita su cuerpo, que no es la que a nosotros nos parece adecuada o queremos. Un niño sano va a comer la cantidad de comida que necesita. Cada niño come una cantidad de comida, dependiendo de su edad, su talla y peso, del ejercicio que ha hecho ese día o del hambre que tenga. Es mejor ofrecer que obligar. Tampoco es bueno utilizar la comida como castigo ni como premio. Se trata de no forzar, ni alabar, ni castigar, ni regañar, ni engañar, ni distraer. Confía en tu hijo, es un niño sano que va a comer lo que le hace falta, ni más ni menos.

Hacer ejercicio todos los días. Los niños necesitan mantenerse en forma. Para ello no es necesario practicar un deporte habitualmente, pero sí proponerles realizar formas sencillas de moverse como correr en el parque, ir andando al colegio, pasear, subir las escaleras o ir en bici. Y no estará de más hacer un poquito de deporte una vez a la semana, y mejor en compañía.

Es probable que ya cumpláis muchas de estas premisas, aunque en algunas de ellas todavía haya puntos pendientes en los que trabajar. La cuestión es intentar acercarnos día a día y al máximo a estas sugerencias para mejorar así la alimentación de vuestros hijos. Sin duda, vale la pena.

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