fruta y diabetes


La Diabetes mellitus es una enfermedad endocrino-metabólica que está caracterizada por altos niveles de glucosa en sangre, dependiendo del motivo y de las características de la patología se clasifica en tipo I y tipo II.

Diabetes tipo 1: Es de origen autoinmune, en ella el páncreas de la persona diabética es incapaz de segregar suficiente insulina (hormona que ordena a las células la toma de glucosa en sangre). El motivo es la destrucción de las células del páncreas encargadas de su secreción. Al no haber suficiente insulina los tejidos son incapaces de incorporar la glucosa a su interior y por tanto se queda en sangre. Este tipo de Diabetes se conoce como “insulino-dependiente” ya que es necesaria la inyección de insulina por parte de la persona diabética.
Las personas debutan jóvenes con la Diabetes tipo I y la mantienen toda su vida.

Diabetes tipo 2: En este tipo también existe una alto concentración de glucosa sanguínea pero por un motivo diferente, la resistencia al efecto de la insulina. Este tipo de diabetes es progresiva en el tiempo y está facilitada por el sobrepeso, aumento de grasa corporal, hipertensión, sedentarismo y dislipemias (colesterol, triglicéridos).
Su manejo farmacológico no implica necesariamente insulina, de ahí que se llame “Diabetes no insulino-dependiente”
Las personas Diabéticas tipo II son por lo general individuos de avanzada edad y con los factores de riesgo que hemos comentado anteriormente.

Dieta en Diabetes:
El tratamiento dietético de la diabetes debe tener un objetivo fundamental, ayudar a mantener los niveles de glucosa dentro del rango de normalidad en sangre. Como objetivos secundarios podemos adicionar la prevención de enfermedades vasculares que están asociadas a estas patologías, pero el pilar fundamental es el control de la glucemia.

La Dieta de una persona diabética por tanto debe ser muy parecida a la de una persona sin ninguna patología, con el especial cuidado del control de la glucemia, ya que el cuerpo se ve más limitado para compensar las hipoglucemias (bajadas de azúcar) y depende de la insulina para compensar las hiperglucemias (subidas de azúcar).

Es esencial matizar un principio fundamental, en la Diabetes no hay ningún alimento prohibido, no ocurre como en otras condiciones en las que el alimento tiene que estar completamente restringido.
De hecho los hidratos de carbono deben formar parte de la dieta de la persona diabética porque deben cumplir su función energética primordial en el organismo.

Sí bien es cierto, que hay alimentos que permitirán facilitar este manejo más que otros, de manera que los hidratos de carbono complejos y refinados, presentes por ejemplo en legumbres y cereales integrales, deben constituir la base del aporte de este nutriente.
Por tanto, los dulces y los cereales y harinas refinadas se deben reducir al menor número de ingestas posible debido a que por su rápida absorción (azúcares simples) se produce un pico de glucemia mucho mayor en el cuerpo.

Si existen algunas pautas generales al cocinar o al elegir los alimentos en las diabetes, no es por el hecho de que estén prohibidos o no, sino que al ser alimentos con mayor índice o carga glucémica pueden darnos respuestas en la glucemia más complicadas y difíciles de controlar.

De ahí que se hable siempre de la conjunción: Dieta-Ejercicio-Insulina en el tipo I
Y del trío: Dieta-Ejercicio-Antidiabéticos orales o insulina en el tipo II.

Fruta y diabetes:
El pensamiento de que las frutas están prohibidas para los diabéticos es hoy arcaico y anticuado; esta idea era debida a que los hidratos de carbono son, tras el agua, el componente mayoritario de las frutas y sigue la concepción errónea de que los diabéticos deben evitar los alimentos con hidratos de carbono simples.

Puesto que ya hemos explicado que no hay ningún alimento prohibido, consecuentemente no hay ninguna fruta prohibida para diabéticos, ni para la Diabetes tipo I ni la Diabetes tipo 2.

La absorción de la glucosa y el vaciamiento gástrico, depende también de la ingesta de otros alimentos, por lo que la respuesta de glucosa en sangre siempre va a depender del acompañamiento de la fruta (por ejemplo si hemos tomado antes un primer o un segundo plato).

Por poner un ejemplo, una persona con una dieta de adelgazamiento no tiene prohibido comer aperitivos ni tampoco comer en platos grandes; el hecho de que haya riesgo de que con el aperitivo acabe consumiendo más calorías totales, o que por tener un plato mayor calcule mal la ración no son motivos para prohibir.
Se debe educar y capacitar a las personas para que sean autosuficientes y sepan exactamente el porqué de las recomendaciones y pautas que tienen que seguir.

Por el mismos motivo, no se debe prohibir a un diabético, de hecho sería una pauta completamente contraproducente, las personas con Diabetes tienen que tomar las mismas raciones de frutas y verduras que las personas sin su enfermedad. El aporte de vitaminas y fibra por estos alimentos es fundamental para una adecuada salud.

Tampoco el hecho de clasificar las frutas como “más saludables para diabéticos” es positivo, porque suelen ser clasificaciones basadas en el índice glucémico únicamente, de esta manera, se podría recomendar el coco por su bajo contenido en hidratos de carbono, pero estaríamos recomendando un alimento con un gran aporte de grasa saturada. Hago hincapié de nuevo en que un objetivo secundario de la dieta en los pacientes con Diabetes es la prevención de las enfermedades cardiovasculares, ya que es una complicación secundaria a la enfermedad.

Los problemas no derivan por el consumo de alimentos “malos” sino de un mal manejo de la glucemia durante mucho tiempo mantenido. Una persona que no controle rigurosamente su Diabetes tendrá más riesgo de desarrollar a largo plazo complicaciones como daños neuronales, nefropatía, retinopatía o enfermedades cardiovasculares.

Por último, recordar que la Diabetes es una enfermedad crónica y degenerativa, que no se cura, hay gran cantidad de productos, técnicas y charlatanes milagro que intentan ganar dinero a toda costa prometiendo curar la Diabetes, no hay que recurrir a ellos.

La diabetes es una enfermedad con la que se puede vivir con un bajo nivel de complicaciones, la esperanza y la calidad de vida depende directamente de las pautas de salud llevadas durante la vida y cómo se han llevado a cabo.

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