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Hoy en nuestro diccionario de nutrición hablamos de dos términos que seguro que te suenan: radicales libres y antioxidantes. Por muy familiarizados que estemos con esas palabras, muchos se quedan con que los radicales libres son malos y hay que comer alimentos con mucho antioxidante. Algunos hasta sabéis qué alimentos contienen esas sustancias. Nosotros intentaremos aclarar un poco más el tema. Vayamos por partes:

¿Qué son los radicales libres?

Para comprender esto necesitamos un pequeño dato químico: todas las moléculas que conforman el universo tienen una tendencia a la estabilidad. Una molécula estable contiene átomos con electrones emparejados y una molécula inestable tiene un electrón no emparejado y buscará electrones para robar y hacerse estable.

Los radicales libres son moléculas inestables altamente reactivas que recorren nuestro cuerpo buscando un electrón. Para conseguirlo atacan a moléculas estables que, tras perder su electrón se convierten también en radicales libres, formando una reacción en cadena. De ese modo se destruye y modifica la información celular, provocando todos los síntomas que asociamos a la vejez y decenas de enfermedades degenerativas e incluso cáncer. Hay quien afirma que todas las enfermedades tienen su origen en los radicales libres.

 

¿Cómo gestiona nuestro cuerpo esos radicales?

Los radicales libres no son necesariamente malos. Nuestro organismo produce radicales libres en cantidades moderadas, con el fin de combatir bacterias o inflamaciones u otros fines ligados al buen funcionamiento del cuerpo. Poseemos igualmente una serie de mecanismos biológicos para desactivar estos radicales una vez cumplida su función y otros destinados a reparar el daño causado. Con el paso de los años se van acumulando daños que no pudieron ser reparados debido a deficiencias o carencias del sistema. Los mecanismos de reparación de daños también van disminuyendo en efectividad y éstos empiezan a acumularse: cuando la cantidad de daños supera la capacidad de reparación del organismo, empezamos a notar las consecuencias: nuestro cuerpo se vuelve menos funcional, más débil, más vulnerable… aparecen afecciones como las manchas en la piel, las cataratas, artritis, problemas del sistema inmunológico y nervioso, cáncer, afecciones de corazón y todo tipo de enfermedades degenerativas.

 

¿De dónde salen los radicales libres?

Como hemos visto nuestro organismo genera radicales libres con propósitos específicos. A eso debe sumarse la cantidad de radicales que tiene su origen en el funcionamiento de nuestro metabolismo y sobretodo una gran cantidad de agentes externos: los rayos ultravioletas del sol, la contaminación ambiental, las radiaciones, el humo de los cigarrillos, los pesticidas, algunos aditivos y medicamentos…

 

¿Cómo puedo protegerme de los radicales libres?

Evitar la interminable lista de agentes que pueden perjudicarnos es totalmente imposible y nos generaría una gran ansiedad que terminaría por ser incluso más perjudicial. Lo más sensato en algo tan inevitable como el envejecimiento es mantenerse alejado de todos aquellos agentes “evitables” como puedan ser los cigarrillos o las exposiciones irresponsables a los rayos del sol. Por otro lado debemos ayudar a nuestro cuerpo en su lucha contra los radicales libres. Ahí entran los antioxidantes.

 

¿Qué son los antioxidantes?

Como ya hemos señalado nuestro propio cuerpo produce varias sustancias destinadas a unirse a los radicales libres y neutralizarlos. En los alimentos que ingerimos también hay sustancias conocidas como antioxidantes que ayudan en esta tarea. Los antioxidantes tienen electrones “extra” para darle a los radicales libres. Eliminan sus efectos dañinos reduciendo el riesgo de enfermar y frenando el envejecimiento celular.

 

¿Dónde encontramos los antioxidantes?

Desde hace décadas se sabe que las vitaminas C y E y el Betacaroteno poseen propiedades antioxidantes. También que los minerales selenio, zinc, manganeso y cobre cumplen una función importante ayudando a activar el sistema de defensas contra los radicales libres. Hoy en día, sin embargo, se ha descubierto que un buen número de alimentos, específicamente de origen vegetal poseen propiedades antioxidantes que en varios casos son mucho más poderosas que las de las vitaminas ya mencionadas. Esto tiene que ver con el proceso de la fotosíntesis. Los alientos de origen vegetal (frutas y verduras, legumbres, frutos secos, aceites… ) deben incluirse todos los días en la dieta.

 

¿Es aconsejable tomar suplementos de antioxidantes?

Aunque ya hace años que se sospechaba que los suplementos vitamínicos dejaban de ser efectivos una vez alcanzadas las necesidades del organismo, hoy, tras diversos estudios epidemiológicos, sabemos que cualquier antioxidante en exceso puede provocar severos problemas en la salud. El dato ha tenido un gran impacto en países como el Reino Unido, donde más de un 20% de la población toma suplementos. En el sur de Europa contamos con nuestra preciada dieta mediterránea, que hasta la fecha ha demostrado ser la mejor arma contra los radicales libres: frutas y verduras, aceite de oliva, vino…

En algunos casos particulares puede ser recomendable la administración de suplementos, por ejemplo cuando se realiza un ejercicio de alta intensidad y prolongado en el tiempo. En estos casos la supervisión de un médico será esencial para que los niveles de cada tipo de antioxidante sea el correcto y se desaconseja totalmente la automedicación.

 

¿Qué papel juega el deporte en esta historia?

La generación de radicales libres está vinculada al oxígeno, ya que el oxígeno es un elemento altamente reactivo químicamente y a la vez esencial en nuestro metabolismo. Cuando practicamos deporte podemos llegar a consumir 20 veces más oxígeno que en condiciones normales y por lo tanto generaremos más radicales libres. Eso no significa que debamos dejar de hacer deporte. Lo importante es cuidar la alimentación para que nuestro cuerpo tenga con qué defenderse y sobretodo no excedernos con el deporte: debemos acoplarnos al ejercicio de una forma lenta y progresiva. Cuando estamos en forma podemos aguantar el esfuerzo sin dañar nuestro cuerpo.

10 Comentarios
  1. Maria

    Este artículo me ha parecido sumamente interesante!!. Me ha aclarado algunos conceptos fundamentales.

    • Naturarla

      Hola María, nos alegra que te haya gustado el artículo. Seguiremos haciendo más artículos relacionados con la nutrición a lo largo de blog de Naturarla.

  2. JESUS

    Hola la verda q me has dejado algo fuera de juego al saber q al hacer mas deporte hay mas redicales libres q podrian perjudicar nuestra salud,es la primera vez q leo algo de esto y no me ha alegrado la verda no se como algo tan sumamente repetido por medicos y todos tipos de medios como algo veneficioso puede producir algo perjudiacial.¿podrias aclararme un poco mas si es posible este tema?

    • Natalia Berger

      El deporte, como todo hay que tomarlo con moderación. Es muy sano si estás en forma, pero “pegarse una paliza” cuando uno no está preparado es negativo. Te habrás fijado que además de recomendar el deporte siempre se recomienda constancia: empezar suavemente, el primer día no excederse y aumentar progresivamente. Hasta las cosas más sanas tomadas o practicadas sin control se vuelven malas y, al revés, hay muy pocas cosas que no sean buenas en pequeñas dosis. ¡Muy pocas! Así que si quieres resumir todas las normas de salud en una sola palabra, esa sería “moderación”.

      Un saludo, aquí estamos para todas tus dudas.¡Y a practicar deporte con moderación!

  3. Fran

    Hola. Me gustaría saber qué estudios son esos en los que se afirman que cualquier antioxidante en exceso puede provocar severos problemas en la salud. Gracias.

    • Natalia Berger

      Estudios del National Cancer Institute (1996) o la clínica de Cleaveland (2012), entre otros. Incluso la oficina de suplementos dietéticos ha establecido unos niveles máximos, ya que se ha detectado que por encima de esos niveles se pueden dar, en los casos más extremos como por ejemplo la vitamina E, aumentos en la mortalidad (para dosis elevadas).
      Si bien es cierto que la mayoría de estudios se han centrado en la vitamina E y los carotenoides y no hay pruebas concluyentes en contra de otro tipo de antioxidantes, tampoco las hay a favor. A nuestro juicio, ante la falta de información, creemos que optar por una alimentación rica en antioxidantes es mucho más seguro que la ingesta de suplementos. Lo natural suele ser siempre lo mejor, ese es uno de los valores fundamentales de Arla y también de Naturarla.

      Esperamos haber respondido tu pregunta. Un saludo de todo el equipo Naturarla.

      • Fran

        Gracias por la respuesta!

        Estoy de acuerdo en lo que dicen respecto a “en los casos más extremos”, que supongo será una dosis masiva y continuada (como reza el dicho popular “todo en exceso es malo”), ya que también por estudios realizados con control de población en países tan de hacer estadísticas con EEUU no ha habido nunca muertes relacionadas con el consumo de vitaminas ni antioxidantes (al menos demostrable).

        Por supuesto respeto vuestro punto de vista, pero a mi juicio si que hay grupos de población en el cual el añadir un suplemento de antioxidantes natural en muy importante (tomado con sentido común, no es dosis “masivas”), porque la naturaleza de hoy ya no es la de hace 20 años o más, y creo que en eso estamos todos de acuerdo…

        Un saludo y Feliz Navidad a tod@s!

        • Natalia Berger

          Hola Fran,

          Estamos de acuerdo en que hay grupos en los que el suplemento es recomendable, pero también un amplio grupo de gente que “por si acaso” abusa de este tipo de pastillas, creyendo que sólo pueden hacer bien.

          Lo que nos preocupa es, como dices, la toma descontrolada de suplementos por parte de gente que cree que “cuanto mas mejor”. Creemos que es necesario hacer saber que hay unos niveles “correctos” y que superarlos es tan poco recomendable como no alcanzarlos. Lo ideal ante los suplementos es dejarse aconsejar por un profesional, pero a falta de un seguimiento serio en la dosificación nos parece mucho más recomendable confiar en lo que la naturaleza ofrece y aprender a sacar el mejor provecho de ello.

          ¡El equipo Naturarla te desea a ti también unas felices fiestas!

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