retención de líquidos


Especialmente en estos días de calor, muchos (y sobretodo muchas) lo notamos: piernas, brazos, tobillos, abdomen… estamos hinchados y pesados y no sabemos por qué. La respuesta es “retención de liquidos”. Es extraña la persona que no ha oído eso de “la retención de líquidos” alguna vez y sin embargo no tenemos muy claro lo que és y por qué se produce. Hoy en “diccionario de nutrición” atacamos este odiado término.

¿Qué es la retención de líquidos o edema?

La retención de líquidos es un problema que se produce en el metabolismo y que consiste en que los líquidos y el agua no se expulsan, se manifiesta especialmente como una hinchazón de los tejidos blandos, debido a la acumulación de líquidos especialmente en dichas zonas. Es un problema que en algunos casos enmascara un trasfondo mayor, pero en la mayoría de los casos simplemente se debe a efectos de unos hábitos de vida poco saludables.

El sistema linfático y el sistema circulatorio

El sistema linfático es una red de vasos que transportan la linfa, la principal función de la linfa es inmunológica, de protección del organismo y también circulatorio.  Podemos imaginar la linfa como un filtro de sustancias de deshecho. La afección del sistema linfático no sólo produce la acumulación y la alteración del líquido de los tejidos sino también la famosa y odiada por las mujeres celulitis o piel de naranja.

El sistema circulatorio es un sistema por el que se transporta sangre desde el corazón hasta el resto del cuerpo a través de las arterias y de vuelta al corazón a través de las venas. Las venas deben retornar la sangre con lo desechos recogidos en contra de la gravedad. Cuando por diversos motivos este sistema falla o se enlentece es cuando aparecen los famosos “problemas de circulación”: varices, dolor en las piernas, retención de líquidos…

Los problemas en el sistema circulatorio y linfático se alimentan mutuamente y tienen como consecuencia el cuadro conocido como “retención de líquidos”: hinchazón, debilidad, palpitaciones, calambres, malestar general, pesadez…

 

Causas de la retención de líquidos

Ya sabemos que es esencial mantener en forma nuestro sistema circulatorio y linfático, pero ¿cuáles son los hábitos que hay que evitar y qué otros motivos pueden ser la causa de la retención de líquidos?

Malos hábitos

  • Exceso de sodio (sal) en nuestra alimentación.
  • Exceso de alcohol.
  • Vida sedentaria.
  • Permanecer demasiado tiempo de pie o sentado.
  • Ropa demasiado ajustada que empeora la circulación sanguínea.

Otras causas:

  • Obesidad.
  • Edad.
  • Embarazo.
  • Menopausia.
  • Uso de ciertos medicamentos.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Insuficiencia hepática.
  • Insuficiencia renal.
  • Insuficiencia venosa.
  • Varices.

¿Qué se puede hacer para evitar la retención de líquidos o para rebajarla?

Debemos cuidar nuestra dieta ante todo, procurar ingerir alimentos ricos en potasio como los vegetales (lechuga, zanahorias, espárragos, alcachofas…) y las legumbres, frutas (plátano) y beber mucha agua fuera del horario de las comidas. También debemos evitar aquellos alimentos que contengan mucha sal como los embutidos, los caldos y purés industriales, las conservas y los ahumados. Moderar el consumo de aceitunas y frutos secos también es una buena idea. En resumen, debemos rebajar nuestra dieta en sodio y aumentarla en potasio. Las infusiones también son buenas ya que ayudan al riñón a eliminar mucho líquido.

El ejercicio también es clave para favorecer el drenaje de la sangre. Es importante elegir un deporte que nos haga mover las piernas, como andar, montar en bicicleta o subir y bajar escaleras. La constancia es clave, así que elige algo que puedas hacer a diario. También puedes introducir en tu rutina ciertos hábitos que ayudarán a mejorar tu circulación, como mantener las piernas en alto siempre que puedas, usar ropa holgada, terminar las duchas con un chorro de agua fría en las piernas o realizar masajes drenantes.

Si la retención de líquidos persiste sin obedecer a ninguna de las causas anteriores es recomendable acudir al médico ya que es un síntoma que delata un problema mayor, como la hipertrofia renal o la hipertensión. En el caso de la hipertensión debemos tener especial cuidado ya que a falta de un diagnóstico, no se puede saber si es una causa de la retención de líquidos o una consecuencia.

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