La curcuma


Adolfo David Lozano

“Escribe en tu corazón cada día que ése es el mejor día del año” decía el escritor Ralph Waldo Emerson. A veces dicho objetivo resulta tan deseable alcanzar sin duda como por desgracia complicado. Muchas veces no vemos todo lo que tenemos en esta vida por lo que estar agradecidos. Por suerte la ciencia avanza para mostrarnos nuevas formas de combatir la depresión y la falta de estímulo en la vida sin tener que recurrir a fármacos con efectos secundarios y que precisan de dosis en continuo aumento.

Se estima, nada menos, que en 2020 la depresión sea la segunda enfermedad más extendida en el mundo. Según destacó un estudio, la depresión escala en cifras “a pesar de más de medio siglo de moderna psicofarmacología, y miles de millones de dólares gastados anualmente en fármacos antidepresivos”. Se estima que un 63% de los consumidores de estos fármacos sufren de efectos secundarios como ansiedad, pensamientos suicidas, insomnio o aumento de peso. Y ‘lo mejor’ de todo es que casi la mayoría de los pacientes tienen una respuesta positiva mínima o nula según los estudios científicos (algunos antidepresivos han mostrado tasas de respuestas de sólo el 17%).

En la búsqueda de alternativas para mejorar el estado anímico sin efectos secundarios, los científicos han hallado recientemente una poco conocida hasta ahora: la cúrcuma. Un estudio publicado en 2013 es tanto más llamativo cuanto que comparó la cúrcuma con el Prozac. El estudio dividió a los pacientes con depresión en tres grupos. El primer grupo consumió 20mg de Prozac cada mañana, el segundo consumió un suplemento de alta absorción de 500mg de cúrcuma dos veces al día, y el tercer grupo consumió ambas cosas de modo simultáneo. Los resultados arrojaron según la interpretación de los autores que no hubo ninguna diferencia en respuesta entre los dos primeros grupos (62,5% en la cúrcuma y 64,7% en el Prozac) y no fue estadísticamente significativa tampoco la mejora -de todos modos algo superior- del grupo que combinó ambos métodos (77,8%).

¿Cómo podemos explicar esto? Bueno, se sabe que la cúrcuma comparte alguna propiedad favorable con los antidepresivos: promueve la creación de neuronas (neurogénesis) y reduce su inflamación (neuroinflamación), y todo ello sin prácticamente efectos secundarios.

La otra especia es el azafrán. El azafrán ya se usaba para este propósito en la medicina antigua persa, lo que llevó a los investigadores a descifrar la cuestión. El primer estudio significativo en humanos se llevó a cabo en 2005 con 40 pacientes con depresión divididos durante 6 semanas en dos grupos. Uno recibió 30 mg de azafrán en una cápsula dos veces al día y el otro grupo un placebo. Los investigadores hallaron resultados significativamente superiores en el grupo del azafrán. La evidencia demuestra que el tratamiento con activos del azafrán como las crocinas induce efectos ansiolíticos sin efectos secundarios. También otro compuesto del azafrán, el safranal, ha demostrado efectos ansiolíticos y mejora del tiempo de sueño sin efectos secundarios.

Ahora veamos las dos prácticas a las que me refiero en el título. La primera de ella es el yoga, que acumula múltiples estudios que demuestran que puede alterar favorablemente la propia química del cuerpo en tanto que afecta al estado de ánimo. Un reciente estudio asegura que practicar una sesión de 90 minutos de Hatha yoga reduce los niveles de una importante hormona del estrés (el cortisol) y aumenta sentidos de afectividad positiva. Además el yoga ha demostrado mejorar muchos problemas asociados con la depresión como la fatiga, la hostilidad o la tensión. También la falta de sueño de calidad.

La segunda práctica que quería mencionar es la aromaterapia. Un llamativo estudio publicado esta misma primavera establece que la inhalación de una fruta cítrica japonesa como el yuzu reduce los niveles de un marcador del estrés que encontramos en la saliva (llamado cromogranina). Además se apreciaron descensos en sensaciones de tensión, confusión y ansiedad. Se cree que se puede identificar el compuesto de esta planta que produce estos efectos y sería el denominado yuzunone. Aunque no es tan fácil de encontrar en regiones occidentales, podemos también acudir al aceite de naranja como una alternativa más asequible de localizar y que ayuda en situaciones de estrés.

Tenemos que hacer que la felicidad y el bienestar sean un estado natural. Y qué modo más lógico de alcanzar este estado y permanecer en él que mediante vías naturales.

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