papas


Penelope Coronado

Quienes han sido papás y mamás saben que uno de los momentos más bellos, y a la vez más difíciles, de nuestra vida es cuando aterrizamos en casa con un bebé recién nacido. Ya no estamos en el hospital, ya no hay médicos ni enfermeras cerca para que nos echen una mano cuando tenemos cualquier duda. Y como es bien sabido, los bebés no nacen con un libro de instrucciones. Es en estos primeros días de vida de nuestro hijo cuando el vínculo madre-bebé es más fuerte, porque sin ninguna duda nuestro cachorrito necesita a su mamá, para alimentarse, para sentir cariño, calor y seguridad. Pero no debemos olvidar que la presencia del papá en estos momentos también es imprescindible.

Ya desde que nuestro bebé está en la barriga de su mamá, el papá puede tratar de crear un vínculo afectivo con su hijo. Hacia la mitad del embarazo, cuando se desarrolla el sentido del oído, el bebé puede escuchar las voces y ruidos cercanos, y aunque esté rodeado de líquido amniótico y perciba por tanto los sonidos distorsionados, va a sentir con facilidad la voz grave de su papá. Una buena manera de acostumbrar al bebé a la voz de sus padres es hablándole o cantándole, incluso contándole cuentos. Son muchos los papás y mamás que han experimentado la bonita sensación de que, al nacer, han hablado a su bebé y éste ha reconocido sus voces.

Muchos papás os preguntaréis de qué manera podéis acercaros y conectar con vuestro bebé en sus primeros meses de vida, cuando parece que es exclusivamente la madre quien consigue calmarle. No olvidéis que vuestro papel es muy importante. Principalmente, y por motivos prácticos, porque vais a ser vosotros quienes ayudéis y echéis una mano a la madre, en las tareas domésticas, ayudando en la cocina porque la mamá, sobre todo si da el pecho, ha de estar muy bien alimentada, preparando los biberones si optáis por la lactancia artificial, o con la colada porque la ropa del bebé siempre se está manchando.

Aquí será importante vuestra comprensión, vuestro cariño, vuestras ideas y ocurrencias, porque lo que no se le ocurra a uno se le ocurrirá al otro. Y es que suele pasar que muchos de los papás son más ingeniosos, más creativos y menos temerosos que las mamás, y ellos inventan juegos o pasatiempos con más facilidad. Quizá sea esta la razón por la que los bebés suelen decir primero “papá”, aunque las mamás preferimos pensar que el motivo es que la letra eme es más difícil de pronunciar.

maternidadEs decisivo que los papás asumáis vuestra valía, porque es normal que al principio os suela costar más conectar y comunicaros con el bebé. No tratéis de “ser otra madre”, ya que el bebé va a necesitar que seáis vosotros mismos, y enseguida va a identificaros como esa otra figura de la familia que no es mamá pero del que también recibe cariño y seguridad. Para llegar a esa comunicación con vuestro hijo recién nacido será importante que paséis tiempo con él. Un paseo por la tarde, en carrito o llevando al bebé en un marsupio, cosa que favorece aún más la cercanía y el contacto con nuestro bebé, ya que llevándolo en una mochila o pañuelo sentirá el calor e incluso el olor del papá. Compartir en familia la hora del baño, el cambio de ropa y de pañal. Y por supuesto, y muy importante para afianzar el vínculo afectivo bebé-papá, además de para descargar de responsabilidades a la mamá: que el papá sea también quien duerma al pequeño, meciéndole, cantándole una nana o usando la técnica que mejor os funcione.

Aunque después de una jornada de trabajo es normal estar cansados, hay que sacar fuerzas de donde sea para desempeñar la difícil tarea de criar a un hijo, una tarea que requiere voluntad, esfuerzo y que no tiene horarios. Porque lo que es seguro es que al final os sentiréis reconfortados, premiados, porque no hay nada más bello que estar cerca de un hijo, descubrir cada nueva cosa que es capaz de hacer, y verlo crecer.

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