té helado


Durante la época estival es imprescindible estar bien hidratado, pero a muchos les cansa tomar agua a todas horas. Simple, saludable, refrescante y sabroso, el té helado es una de las alternativas favoritas del verano. Puedes preparar una jarra por la mañana y disfrutarla a lo largo del día o sorprender a tus invitados con esta saludable forma de refrescarse. Por si fuera poco existe una gran variedad de tés que podemos preparar y refrescarnos cada día con un sabor diferente. Hoy queremos darte algunas ideas.

La preparación del té helado
Hay algunas “normas básicas” que se aplican a cualquier preparación de té helado.

  • Lo primero que hay que tener en cuenta es que el té helado se preparar con 3/4 partes del agua habitual, es decir unas 4 cucharadas por litro de agua.
  • Lo mejor es dejar enfriar el té a temperatura ambiente y después llevarlo a la nevera. En el momento de tomarlo lo serviremos en un vaso lleno de hielo, preferiblemente hielo picado. Si no queremos esperar, podemos preparar el té muy concentrado y, una vez infusionado, mezclarlo con agua fría.
  • Para endulzar el té podemos usar azúcar, aunque es preferible usar sirope o miel. También podemos añadir unos trozos de fruta del tiempo, que darán un sabor especial a nuestra bebida refrescante. La fruta es mejor añadirla cuando la bebida esté fría.
  • El té se puede preparar en jarras si lo vamos a tomar en casa o en botellas de agua vacías si lo queremos para llevar.
  • Podemos aromatizar el té con hierbabuena, ralladura de cítricos, vainilla, canela

El té preparado en frío
Otra forma de praparar el té helado es hacerlo directamente en frío. Cuando preparamos un té en caliente, el proceso es más rápido y la extracción de polifenoles, antioxidantes, teína etc. es más completa. Con el agua fría los extractos se manifiestan más lentamente y de forma selectiva. El té preparado en frío tiene un sabor más suave, preserva el sabor natural de la hoja y contiene menos teína. Para preparar un té en frío es necesario dejar infusionar varias horas.

Algunas ideas
Con frutas, mezclado con zumos, con alcohol, aromatizados… las posibilidades del té helado son muchas. Aunque la red está llena de ideas para experimentar y estimular la creatividad, hemos querido seleccionar algunas para aquellos que deseen iniciarse en el mundo del té helado.

Té helado de sandía: Preparamos el té de la forma habitual y cuando ya esté frío incorporamos trozos de sandía. También podemos aromatizar este té con menta o albahaca ¡y por supuesto mucho hielo!

Té helado de naranja con tónica: Preparamos el té de la forma habitual y cuando esté frío lo mezclamos con zumo de naranja y el zumo de 1/2 limón. El el vaso lo mezclamos con hielo y tónica. Este té también puede mezclarse con alcohol.

Té verde helado con lima: Preparamos el té de forma habitual y cuando esté frío añadimos la lima en cuartos y unas hojas de menta. Podemos añadir un poco de ron para tener una especie de “té de mojito”.

Té de manzana y miel: Preparamos el té de forma habitual y cuando esté frío lo mezclamos con una parte de zumo de manzana por cada tres partes de té y endulzamos con miel. Lo servimos en vasos con mucho hielo.

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