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Natalia Berger

Algo muy importante cuando vamos a pasar uno o varios días en la naturaleza es la mochila. Elegir bien la mochila y llevarla correctamente puede marcar la diferencia entre disfrutar una excursión y sufrirla. Entonces ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de cargar la mochila?

Elegir la mochila adecuada

El tamaño de la mochila debe ser el apropiado, ya que una mochila demasiado grande nos llevará a cargar excesivas cosas. Para salidas de un día nos bastará con mochilas de 10-20 litros de capacidad. Para salidas de varios días deberemos pensar en mochilas más grandes, de unos 40 litros, que nos permitan transportar ropa y material de acampada.

El diseño debe ser ergonómico, con tirantes regulables y ajustables y sistema de ventilación en la espalda. Además de los tirantes, es importante que disponga de cinturón  lumbar y cierre pectoral, para una sujeción firme y cómoda que ayude a distribuir el peso correctamente.

En cuanto al interior, aconsejable que en el interior haya distintos compartimentos para poder organizar mejor el contenido. También resulta especialmente útil que posea algún sistema de hidratación o “camelback”, para beber sin necesidad de quitarnos la mochila.

 

Cargar la mochila correctamente

A la hora de hacer la mochila, hay que guiarse por dos principios fundamentales:

Colocar los objetos en función de su peso: Se trata de centrar los objetos más pesados en torno a un imaginario eje central, y rodearlo con los elementos más ligeros y flexibles, hasta conseguir un conjunto uniforme que evite desplazamientos. Para organizar los elementos por su peso, tendremos en cuenta el tipo de terreno por el que vamos a andar: Para terreno fácil conviene llevar el centro de gravedad de la mochila arriba del todo y por lo tanto, la parte más pesada de la carga situada cerca de los hombros. Para terreno difícil conviene llevar el centro de gravedad en el centro de la mochila, por lo tanto, la parte más pesada de la carga, situada cerca de la espalda. Esta distribución favorece la estabilidad.

Colocar los objetos en función de su utilidad: En general y sin contravenir la consideración anterior, lo que vaya a resultar en principio más imprescindible a lo largo de nuestra ruta (bebida, mapas, abrigo…) lo colocaremos en las zonas más accesibles de nuestra mochila (parte superior y bolsillos exteriores).

No es conveniente llevar objetos sueltos ni colgando del exterior de la mochila, nos desequilibrarán y podemos perderlos con facilidad.

 

Llevar la mochila correctamente

La mochila ha de ir siempre perfectamente pegada a nuestra espalda, para lo que debemos tensar bien las hombreras o tirantes y correas, ajustando su forma y dimensiones al contorno de nuestro propio cuerpo. En caso de disponer de cinturón, debemos ajustarlo bien a nuestra cintura para liberar así el peso de los hombros y de nuestra columna vertebral. En caso de disponer de una correa de unión de las hombreras, debemos abrocharla para conseguir una mayor comodidad al andar y evitar movimientos y oscilaciones.

Con una mochila adecuadamente adaptada al cuerpo, se pueden practicar otras actividades sin perder el equilibrio. En terreno difícil, al esquiar, durante descensos de montaña etc., se deben ajustar las cintas de la mochila al máximo para favorecer que cuerpo y mochila actúen como uno solo.

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