13dic_regalos minimalistas


Natalia Berger

Ha llegado la navidad, época que idílicamente visualizamos como un periodo tranquilo para pasar tiempo con los nuestros. Pero la realidad termina siendo otra: demasiados regalos, demasiado estrés, demasiadas obligaciones sociales, poco tiempo para disfrutar… Es la época que genera más deudas entre los consumidores, más estrés por la búsqueda del regalo perfecto, y más insatisfacción por el hecho de que, al final, la mayoría de estos regalos elegidos a última hora son rápidamente olvidados en cualquier armario o trastero . Es hora de repensar nuestros hábitos y re-equilibrarlos con el espíritu navideños y, sobretodo, con nuestro propio bienestar. Por eso en la sección “Feliz como una perdiz” de diciembre hablamos de cómo simplificar esos procesos. Esta navidad ¡regalos minimalistas!

Desvincular las relaciones humanas del valor monetario de los regalos
La publicidad nos lleva a pensar que el valor de nuestro regalo es el indicador del afecto que sentimos por esa persona. De esa creencia derivan la mayoría de laberintos y rompecabezas navideños. “Si a mi hijo le he regalado ese ordenador que tanto necesita, a mi hija debo hacerle un regalo de igual valor”. “Si a mi amiga Rosa le he regalado aquella pulsera que tanto le gustó en el escaparate, a mi marido debo regalarle algo de valor superior”. Y así es como terminamos gastando mucho más de lo que estaba previsto y, sobretodo, como terminamos gastando el dinero en regalos “caros y fáciles” que ni son realmente deseados, ni transmitirán realmente nuestro afecto a esa persona.

Los regalos alternativos
Realiza una lista de las personas a las que vayas a regalar. Marca todas aquellas que puedan ser receptivas a regalos alternativos, como una actividad juntos o un favor que le simplifique la vida. Ahorra tiempo en las interminables colas e inviértelo en las personas que te importan. Ejemplos de regalos alternativos:

  • Comprométete a ayudar a tu hermano con esas obras que quiere hacer en su garaje.
  • Inscríbete con esa amiga con la que has perdido contacto a hacer un cursillo juntas. Los hay de todo tipo: fotografía, danza, teatro, costura, automaquillaje, risoterapia…
  • Ofrécete a cuidar de tu sobrino durante un fin de semana para que sus padres puedan pasar un tiempo en soledad y recuperar el romanticismo.
  • Comprométete a regar las plantas durante las vacaciones de verano o a cuidar de la mascota de tu amigo del gimnasio.
  • Invita a tu padre a pasar una tarde contigo y prepara una cena especial con todo aquello que le vuelve loco.
  • Ofrécete a ayudar a tu madre a recuperar todas esas fotografías antiguas en papel, digitalizarlas y rejuvenecerlas.

… sólo debes pensar en qué necesita la persona a la que vas a regalar y qué puedes ofrecer tu. ¿Clases de inglés? ¿Ayuda con el ordenador? ¿Colaborar en una mudanza? Por supuesto que son cosas que harías como favor aunque no las hubieras regalado, pero siendo un regalo la otra persona siente que tiene más derecho a pedir ese favor.

Los regalos tradicionales
Si no quieres regalar tiempo que no tienes o prefieres un regalo con lazo de los de toda la vida, también tienes la opción de hacer regalos que signifiquen algo:
Evita comprar cualquier cosa o empezar tu elección de regalo por el precio. A no ser que sepas que esa persona desea un objeto en particular, evita también regalar cosas que puedan terminar cogiendo polvo en un armario.
En su lugar piensa en las cosas que a esta persona le gusta hacer en su tiempo libre y también en las que quiere hacer o crees que debería probar. ¿Es un persona que siempre ha tenido inquietudes artísticas? Puedes regalarle algo que le empuje a dar el paso e iniciarse en la pintura ¿Es una persona deportista? Puedes invitarle a probar un deporte que aún no conoce. ¿Es una persona que disfruta comiendo y cocinando? ¡Seguro que existe un nuevo ingrediente o tipo de comida que no conocía todavía!

Los regalos responsables
Como consumidores tenemos una responsabilidad: reflexionar, antes de comprar, sobre el origen y futuro de aquello que estamos comprando y valorar el impacto ambiental o social que tiene. Si un producto es más barato que sus componentes, seguro que alguien está pagando por ello. Como ya vimos, tu voz y voto como consumidor pueden apoyar una economía basada en valores como la responsabilidad social y el cuidado del medio ambiente. En este post te dábamos algunas ideas sobre regalos sostenibles, seguro que encuentras alguna idea interesante.

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