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Aitor Sanchez

Es bien conocido que las frutas y verduras tienen en su composición al agua como principal elemento en abundancia. Frases como “la sandía es todo agua” son muy conocidas a pie de calle y se asume que además ahora, que se acerca el verano, pueden ser una buena estrategia para hidratarnos.

Pero un componente en un alimento no siempre es buen indicador de la función que va a desempeñar. Tenemos ejemplos de alimentos como las manitas de cerdo, la oreja o la gelatina que a pesar de ser ricas en proteína, al tener mucho colágeno verdaderamente no se aprovecha de verdad. Al igual que el hierro de algunos elementos vegetales como las lentejas y las espinacas, que se absorben en una mínima proporción. ¿Qué sucede por tanto con el agua que poseen las frutas y las verduras? ¿Ayudará a hidratarnos o será un mito más de la nutrición?

Frutas y verduras en verano

Con este preciso objetivo se diseñó el siguiente estudio, que pretendía medir cuánto influía la ingesta de estos alimentos en nuestro estado de hidratación. Para ello analizaron la ingesta de frutas y verduras de niños de entre cuatro y diez años de edad. Querían ver si su ingesta de frutas y verduras contribuía a un mejor estado de hidratación. Las conclusiones fueron claras: Un consumo regular de frutas y verduras permite tener un mejor estado de hidratación. Entre los pensamientos que se barajaban, se llegó a pensar que quizás el hecho de tomar estos alimentos ricos en agua, quizás podría hacer que luego tendiéramos a beber menos, pero esa reducción no fue significante.

Conocer esta certeza es en realidad una buena noticia y nos asegura muchas posibilidades de cara a diseñar dietas. Los Dietistas-Nutricionistas podemos por tanto pautas estilos de alimentación que de esta manera no solo aporten los beneficios que ya tienen de por sí estos alimentos, sino que incluye nuevas premisas como que además van a ayudar a hidratarnos mejor.

Remedio contra el estreñimiento y el dolor de cabeza

La hidratación es uno de los aspectos que más influye en nuestra vida diaria, y quizás pasa más desapercibido de lo que parece. Tiene una notable influencia en nuestro rendimiento mental, y en estados de deshidratación nuestra atención y concentración pueden bajar drásticamente. También en nuestro aspecto físico, influyendo en el estado de nuestra piel, labios y mucosas. Por supuesto, a nivel de salud tiene una contribución más que interesante, ya que nos permite prevenir algunas complicaciones como pueden ser el estreñimiento, dolores de cabeza o incluso cálculos renales.

Nuestro cuerpo realmente “pelea” por estar hidratado, y tenemos una serie de hormonas que regulan todo este proceso, desde algunas que disparan nuestra sensación de sed, a aquellas que controlan nuestras ganas de orinar si es preciso. Considerar que no solo el agua nos hidrata es de especial importancia, sobre todo en épocas calurosas cuando el acceso a la bebida no es tan fácil sobre todo si estamos en la playa, de viaje o en alguna excursión. Sabiendo esto podemos diseñar un menú no solo refrescante, también hidratante. En este sentido, propongo sin duda que esta entrada de verano tenga abundantes frutas y verduras, gazpacho, salmorejo, zumo de tomate, ensaladas, sopas frías, macedonias, batidos caseros… En fin, las posibilidades son infinitas, refrescantes y saludables. ¡Así da gusto hidratarse!

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