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Cuando hablamos de tejer o hacer punto, lo primero que nos viene a la cabeza es una abuela sumida en su labor. Pero en los últimos año ha aumentado la cantidad de adictos a las agujas y las madejas, independientemente de la edad, el sexo o la clase social. Se trata de gente que aprovecha cualquier ocasión para sacar su labor del bolso o la mochila y sumergirse en ese ejercicio. Hoy os hablamos de esta afición que todos pueden practicar y que aporta mucho más de lo que parece:

Hacer punto para alcanzar el bienestar

En las redes sociales encontramos lemas como #knittingmakesmehappy (tejer me hace feliz) o #knittingisthenewyoga (tejer es el nuevo yoga). A veces incluso se habla de que a pesar del dolor en cuello y muñecas es imposible dejar de tejer. 

Pero ¿por qué engancha tanto esta afición? Tejer es una actividad sencilla y fácil de aprender y que consiste en repetir el mismo patrón sin perder la concentración. Sin darnos cuenta esa actividad nos absorbe y, durante un rato, nos aleja de nuestros problemas y preocupaciones, permitiendo que nuestra mente respire. La actividad de tejer activa las mismas áreas del cerebro que el yoga o la meditación.

Además de concentración, tejer exige lentitud y mimo, la labor no va a terminar hoy ni mañana, no se puede acelerar ni se puede encargar de diez en diez. Todo ello nos lleva a un estado que “reprograma” nuestra mente potenciando la paciencia. Las personas que tienen el hábito de tejer suelen ser más dulces y amables.

Hacer punto por una buena salud

Como ya hemos visto otras veces, cuerpo y mente están mucho más unidos de lo que creemos. Por ello, todo lo que hemos mencionado en el punto anterior debe tener unas consecuencias en nuestro cuerpo también. De acuerdo con el doctor Herbert Bendon, de la Escuela Médica de Harvard, la paz y la relajación que encontramos en la actividad de tejer contribuye a disminuir la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la presión arterial.

Los movimientos rítmicos y repetitivos también parecen ayudar a reducir el estrés y la depresión, mejorando por ello también el sistema inmune. 

Se recomienda también en personas que sufren déficit de atención y también en personas de la tercera edad, ya que retrasa el deterioro de las facultades cognitivas. 

Una actividad creativa y gratificante

Elegir la lana, armar el diseño, determinar los puntos… Para crear es necesario poner en marcha la imaginación y ponernos en contacto con nuestros sentidos. Además, como ocurre con muchas actividades creativas, tejer tiene la capacidad de llenarnos de satisfacciones: La de crear algo desde cero, la de usar las manos en algo productivo, la de observar como lentamente nuestro proyecto va tomando forma y la gran satisfacción de ver terminado aquello que hemos hecho con nuestras propias manos. 

Además existe una satisfacción añadida: la de usar y regalar objetos hecho de forma artesanal. Muchos de vosotros sois aficionados a la cocina y sabéis que nada puede compararse a un producto hecho en casa con cariño y de la forma más natural. 

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