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Cuando en casa convivimos con animales domésticos es inevitable que a veces surjan problemas inesperados que pongan en peligro nuestras plantas o cultivos. Hay que tener en cuenta que tanto animales como plantas pueden convivir en armonía, por eso es importante saber cuáles son los mejores métodos. A continuación os ofrecemos algunos trucos y consejos para proteger nuestras plantas de la presencia de un animal doméstico.

Proteger las plantas con barreras

El método más eficaz para evitar que nuestros animales domésticos destrocen nuestro jardín es cercarlo con mallas metálicas o de plástico. Se trata de proteger la planta con tutores y una clase de rejilla que se usa para hacer gallineros. Las barreras deben ser bien tupidas y de cierta altura, como mínimo de unos 40 centímetros. Así, ningún animal podrá hacer daño a la planta, y podrá crecer sin problemas.

Si en casa tenemos un perro o un gato, que son los animales domésticos más habituales, y queremos cuidar nuestro jardín, hay que tener cuidado con su orina y excrementos, porque pueden quemar el césped. Aunque con un poco de esfuerzo y dedicación, podemos entrenar a nuestro perro para que se mantenga alejado de las zonas cultivadas y para que no orine en el césped, es conveniente cercar las zonas más delicadas con vallas o setos. Con los gatos las vallas y los setos no nos servirán de ayuda, porque los gatos pueden trepar sin problema, a menos que se trate de un seto espinoso. Aunque los gatos no suelen destruir las plantas, sí les gusta escarbar el suelo blando, lo que significa que pueden desenterrar las semillas. Para estos casos, lo mismo que si nuestro perro es joven y juguetón, lo mejor será aprender a usar los repelentes.

Cómo hacer uso de los repelentes

Los ahuyentadores, ya sean químicos o naturales, pueden mantener alejados de nuestras plantas a determinados animales, como gatos, perros, aves o conejos. Existen varios tipos de repelentes, los hay líquidos, granulados y naturales.

Los repelentes líquidos son ideales por su rápida eficacia. Se aplican en macetas o superficies, pero nunca sobre plantas o animales, y siempre hay que asegurarse de que se haya secado bien antes de dejar que los animales anden cerca. Es mejor aplicarlos durante varios días seguidos, hasta que el problema se haya solventado.

Los repelentes granulados también son muy eficaces y duran más que los líquidos pues no se descomponen con facilidad. Se esparcen alrededor de las plantas, y deberemos aplicarlos una o dos veces por semana si el problema persiste. Su inconveniente principal es su precio, ya que suelen ser más caros que los repelentes líquidos.

Los repelentes naturales están hechos a base de plantas, por lo tanto no dañan al medio ambiente. Además, no son nada dañinos para los animales, en el caso de que se acercaran demasiado. Son de una eficacia más lenta, ya que funcionan a más a medio plazo. La citronela, la ruda, el romero, la lavanda, el ajo o los cítricos como el limonero o el naranjo son algunas de las especies naturales ahuyentadoras de animales. Bastará con poner alguna de estas plantas o bien un aceite esencial diluido en agua, diseminándolo alrededor de las macetas, cultivos o plantas que quieras proteger.

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