Hygge la felicidad

Diccionarios Oxford eligeron en 2016 la palabra del año. Y aunque la palabra ganadora fue el término sociológico ‘posverdad’, la lista de finalistas daba cabida a otros términos que han seducido al mundo en general. Una de esas palabras era ‘hygge’, un concepto danés que no tiene una traducción perfecta a otros idiomas como el español. ‘Hygge’ es ‘hygge’. Muy bien, pero eso no nos resuelve nada, así que tendremos que explicarnos más.

Origen danés

 

‘Hygge’ se pronuncia “hoo-guh” y proviene realmente de un término noruego del siglo XVI, ‘hugga’, que significa algo así como “confortar” y tiene una relación semántica con la palabra inglesa ‘hug’ que significa abrazo.

‘Hygge’ se asocia con relajación, indulgencia, gratitud y es un concepto importante a la hora de perfilar el carácter nacional danés. En 1957, el escritor Robert Shaplen escribió en el New Yorker acerca de su estancia en la ciudad de Conpenhague, donde decía encontrar por doquier el ‘hygge’.

En los últimos años, la fama y celebración de este concepto ha llegado a extenderse más allá de las fronteras danesas. La periodista británica Helen Russell escribió el año pasado el artículo “The Year of Living Danishly” (algo así como “El Año que vivimos Danesamente”) y en Estados Unidos se han publicado varios libros en pocos meses sobre este tema.

Cómo se experimenta el hygge

 

Para intentar definir mejor el concepto, enumeremos qué necesitamos para experimentar el “hygge”.

  • Atmósfera: Es fundamental la importancia de la luz, especialmente de la luz de las velas.
  • Presencia: Saber disfrutar el ahora y desconectarse de preocupaciones.
  • Comunidad: Disfrutar la entrañable compañía de familia, amigos o pareja.
  • Armonía y gratitud: Saber compartir buenos momentos y conversación dejando de lado los problemas o diferencias.
  • Confort: Además de una atmósfera adecuada, contar en invierno esas mantas o jerseys que tanto nos abrigan en invierno.

La importancia del hogar

 

Dado que Dinamarca es un país nórdico con estaciones frías, el concepto ‘abrigo’ es importante y también polisémico para definir el ‘hygge’. Es decir, es un término que condensa bien ese espíritu. Porque nos abrigamos con ropa mullida y cómoda, pero también con esa compañía de familia o amigos que nos arropa.

El hygge proporciona placer porque nos reconforta, nos da seguridad y cobijo cuando el frío arrecia en el exterior o los problemas del pasado o el mañana nos pretenden acechar. ‘Hygge’ es un carpe diem de tranquilidad y equilibrio. Podría decirse que es la versión escandinava definitiva del zen oriental. Una forma de estar, pero también de ser. Una emoción de calma pero también una sensorialidad de algodón. Intenso como un abrazo pero suave como un peluche. Como curiosidad contaros que los doctores daneses recomiendan “té y hygge” como una cura para el resfriado común.

Es posible disfrutar el ‘hygge’ solo, envuelto en una manta de franela con una taza de té, pero la verdadera expresión de este término danés es junto con tus seres queridos en un ambiente relajado e íntimo.

En “El pequeño libro de Hygge”, el best-seller de Meik Wiking, este director de una fundación de Copenhague llamada el Instituto de Investigación de la Felicidad comparte una historia sobre un Día de Navidad pasado con amigos en una cabaña boscosa. Después de una caminata en la nieve, los amigos se sientan alrededor de la chimenea vistiendo suéteres y calcetines de lana, escuchando el crujido del fuego, y disfrutando de vino caliente. Uno pregunta: “¿Podría esto ser más ‘hygge’?” A lo que una mujer del grupo responde: “Sí. Si una tormenta arreciara furiosa fuera”

Louisa Thomsen Brits, escritora británico-danesa, define hygge como un estado de plena conciencia: cómo hacer las tareas esenciales y mundanas dignas, alegres y hermosas, cómo vivir una vida conectada con los seres queridos. Su “Libro de Hygge” se centra en los fundamentos filosóficos y espirituales del concepto más que en los objetos que forman parte de éste. Louise explica que muchos hogares en Dinamarca todavía tienen una copia de un cancionero popular que  es toda una oda a “las ideas de la simplicidad, la alegría, la reciprocidad, la comunidad y la pertenencia”.

La lección danesa del ‘hygge’ es que no existe mal tiempo, solo ropa, compañía o ambientación que no es realmente la adecuada. Quizás muchas veces lo has experimentado, pero no eras plenamente consciente. Es el ‘hygge’. Descúbrelo, practícalo y disfrútalo.

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