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Penelope Coronado

Todos sabemos que la fruta es indispensable para disfrutar tantos nosotros como nuestros hijos de una alimentación saludable. Están llenas de vitaminas, minerales y fibra, son antioxidantes, tienen poca grasa, nos mantienen hidratados y son necesarias para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Pero, por desgracia, la fruta es uno de los alimentos más evitados por la mayoría de los niños. Muchos se niegan a comerla y otros la comen en cantidades insuficientes. En teoría, los niños deben tomar fruta a diario, cinco piezas entre fruta y verdura es lo que nos recomiendan. Claro que, en la práctica, a los papás nos resulta una auténtica victoria cuando los niños comen al menos una pieza de fruta al día. Y es que nuestros hijos nos lo ponen difícil cuando llega el momento de comer algo de fruta en el postre o la merienda. Una de las claves es convertir la fruta en algo apetecible y divertido. Y la mejor forma de conseguirlo es optar por ideas originales que contengan fruta. A continuación os proponemos algunas de ellas.

Ante todo, cuida la presentación

Los niños son muy visuales, y si algo no les entra por los ojos no se lo van a comer. Por eso, al introducir frutas en la alimentación de tu hijo es mejor presentársela de manera atractiva. Una buena idea es usar platos llamativos para servir fruta cortada. La cuestión es convertir el rato de comer la fruta en algo entretenido, dándole un mayor cuidado a la presentación, y aprovechando además los distintos colores de la fruta. Porque no hay colores más vistosos que los de la sandía o el melocotón, la fresa o el kiwi, aprovecha esa atracción que sienten los niños por las tonalidades llamativas para invitarles a comer fruta, y que les resulte algo atractivo.

Los clásicos: zumos y batidos

Sin duda una de las ventajas de la fruta es la posibilidad de hacer con ella zumos o batidos. El zumo suele ser un buen aliado, y a los niños les suele gustar. Es fácil hacer zumos de naranja o pomelo en el desayuno o la merienda. Si quieres innovar un poco más, y si hay tiempo, puedes pasar el zumo de naranja a la batidora, añadirle un par de fresas, un trozo de plátano, melocotón o la fruta que tengas en ese momento y veas que combina bien. Y para convertirlos en irresistibles, un pequeño detalle: ten siempre pajitas en casa, mejor de colores. Ya verás como dándoles el zumo con pajita, lo tomarán encantados. Los batidos también son muy socorridos. Basta con mezclar un poco de leche con fresas, plátano u otra fruta. Con un poco de azúcar les resultarán más dulces y apetitosos, y de nuevo podemos recurrir a la pajita para que lo tomen de una forma más divertida.

Helados caseros con frutas: irresistibles para los niños

En los meses de calor nada mejor que los helados para que los peques tomen fruta. Con los helados caseros, que se pueden hacer de forma sencilla, no pondrán ninguna pega, y nos estaremos asegurando que tomen fruta a diario. Hacerlos es muy fácil. Bastará con preparar un zumo o un batido de frutas y meterlo en el congelador con un molde específico que venden en muchas tiendas de cosas del hogar. Se puede recurrir incluso a un tarrito de yogurt infantil lavado y dentro colocar el palito de un helado que hayamos guardado. Después de unas horas tendremos un rico helado que los niños podrán tomar a cualquier hora. Se puede utilizar cualquier tipo de fruta: fresas que van muy bien mezcladas con leche o nata, naranja exprimida, paraguayas o melocotón, el mango que es muy dulce y jugoso. Será cuestión de echarle imaginación.

Fruta en almíbar o deshidratada y mermeladas

Aunque lleve azúcar, la fruta en almíbar es otra manera de que los pequeños se animen a probar esta clase de alimentos. Además del melocotón y la piña en almíbar, que son los más comunes, es posible conservar en almíbar cualquier fruta, según la temporada. Además, para momentos puntuales y de urgencia, no está de más tener alguna de estas conservas en la despensa aunque sean del súper. Los frutos secos o deshidratados, al poder parecer golosinas a los ojos de los niños, pueden resultarles atractivos, y se trata de otra forma de que coman fruta. Están los orejones que son albaricoques secos, las ciruelas o uvas pasas, la piña o el kiwi desecados, además de los dátiles. Llevarlas siempre a mano para ofrecer a nuestros hijos es otra forma de invitarles a que coman fruta, y sobre todo es una alternativa muy práctica para esos momentos en que tienen un hambre devoradora.

Otra manera de que los niños coman fruta es en forma de mermelada, y si es casera mejor. Aunque sea envasada y lleve azúcar la mermelada contiene un alto porcentaje de fruta. Será cuestión de elegir bien qué mermeladas son más naturales y lleven más cantidad de fruta.

Un triunfo seguro: añadir chocolate

El chocolate es algo que a los niños les encanta. Añadir un poco de chocolate a la fruta para atraer su atención puede sernos de gran ayuda. La fondue de chocolate y frutas es por eso una buena alternativa para postres o merendolas. Bastará con calentar chocolate especial para postres con un poco de mantequilla y nata líquida en un cazo al fuego para que se derrita. Cortar frutas variadas en dados, que pueden ser plátanos, manzanas, pera o fresas, que incluso ellos nos pueden ayudar a pelar y cortar. Y presentarlo de forma atractiva, con palillos para pinchar la fruta y untarla en el chocolate. Así, la diversión está asegurada, y sabremos que están comiendo fruta.

Otra opción para postres y meriendas son las piruletas de chocolate, muy vistosas y fáciles de hacer. Será cuestión de cortar la fruta en daditos, pincharlas con un palito de los que se usan para brochetas, y ponerlas en el congelador durante una media hora. Una vez fundido el chocolate, sacamos la fruta del congelador, untamos las brochetas de fruta en el chocolate fundido, y puestas sobre papel vegetal las dejamos enfriar en la nevera. Esta alternativa les encantará porque para ellos el chocolate es irresistible.

Hacer caramelos, brochetas de fruta y otras ideas originales

Los caramelos son otra de las debilidades de los más pequeños. Por eso, hacerlos en casa con fruta será una manera original de que nuestros hijos tomen esta clase de alimento. ¿Cómo hacer caramelos? En internet encontraréis muchas recetas, pero una sencilla es poner al baño maría agua con azúcar para hacer caramelo. A continuación, con palillos, pinchamos la fruta cortada que elijamos, las introducimos en el caramelo y las dejamos enfriar sobre una superficie aislante. Son parecidas las manzanas de caramelo. Otra receta muy sencilla, que consiste en cristalizar un poco de caramelo sobre la manzana, que se empape bien y se cree esa cobertura de caramelo sobre la manzana, que luego les resultará riquísima y muy original a los peques.

Las brochetas con frutas son otra buena idea para presentar la fruta de forma divertida. Además son facilísimas de hacer, porque bastará con cortar la fruta que queramos en dados y pincharlas en los palillos para brochetas. Aquí podemos echar mano de la creatividad y originalidad, para crear brochetas con mezclas de colores y formas llamativas, e incluso hacer con ellas animalitos que les gusten a los peques: como brochetas que parezcan un gusanito hechas con uvas. Y es que otra buena alternativa para invitarles a que coman fruta y la vean como algo sugerente y divertido es cortar y presentar la fruta creando muñequitos y animales de su gusto. Se puede cortar la sandía o el melón como si fuera un helado colocado en su palito, con formas de estrella o flor a partir de moldes para galletas, cortadas en forma de letras para crear palabras. También la manzana es una fruta muy fácil de manejar y de transformar. Si es roja, podemos convertirla en una mariquita. Y con el plátano, por ejemplo, podemos crear sobre un plato un divertido caracol. Estas creaciones con la fruta, sobre todo si somos mañosos, podemos plantearlas como una actividad a realizar con nuestros hijos y a ellos les encantará experimentar con la fruta.

Nunca está de más: ser su ejemplo y tener siempre fruta a mano

No debemos olvidar que, para que nuestro hijo coma fruta, es imprescindible que en su entorno familiar vea que los papás también comen fruta. Los niños aprenden por imitación, y si ven que sus padres tienen una alimentación variada y disfrutan comiendo de todo, fruta incluida, ellos también lo harán. Comer en familia, dejar que nuestro hijo participe cuando hacemos la compra, no obligarles a comerla y dejarles elegir qué fruta es la de su gusto, que haya siempre fruta a la vista en casa, que la llevemos encima tanto fresca como desecada, entera o cortada en trocitos, para ofrecérsela cuando les apetezca comer algo… son formas de motivar para que nuestros hijos coman fruta y sobre todo disfruten de ella.

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