La_comida_no_se_tira


Nada hay más sagrado que la comida. Pero la verdad es que en las sociedades del primer mundo ocurre que no mostramos mucho respeto por los alimentos, y los tiramos a la primera de cambio. Con demasiada facilidad echamos a la basura las sobras, lo que no nos apetece, lo que tiene mala pinta o lo que está a punto de caducar. Si atendemos a los datos concretos de nuestro país, las cifras son para reflexionar profundamente al respecto: en España se despilfarran anualmente ocho millones de toneladas de alimentos en buenas condiciones y en concreto cada hogar desperdicia un promedio de 76 kilos de comida al año. Tirar comida es una gran irresponsabilidad, tanto ambiental como moral. Ambiental porque producir los alimentos que llevamos a nuestra mesa, consume muchísima energía, tanto en la propia producción como en el posterior transporte, además de significar un importante gasto en un recurso natural tan indispensable como el agua. Moral porque es injusto que unos tiremos la comida mientras otros muchos, millones de personas en todo el mundo, y también gente muy cerca de nosotros, pasan hambre y verdaderas necesidades para llevar comida a la mesa, para dar una cena digna a sus hijos. No es justo. Así que, la próxima vez que vayas a tirar comida, piénsalo un poco mejor. Os damos a continuación algunas sugerencias y trucos para no desperdiciar ese bien tan preciado y que deberíamos respetar un poco más que son los alimentos. Antes de hacer la compra Muchas veces nos ocurre que salimos del supermercado con la sensación de que no llevamos lo que realmente necesitamos. Que simplemente íbamos a por un brick de leche y salimos con cincuenta cosas cuyo uso es secundario y en definitiva no nos resuelve las comidas principales del día. Por eso, y con el objetivo de no desperdiciar después comida, lo mejor antes de ir a hacer la compra es planificar semana a semana cuáles serán los platos que compondrán nuestro menú semanal. ¿Que no se os ocurre qué cocinar? Pues no dudéis en consultar en Naturarla las recetas que cada semana os vamos sugiriendo. Una buena idea antes de ir a la compra es hacer una lista con aquello que vamos a necesitar, así compraremos lo que realmente precisamos, para conseguir un consumo más sostenible, y evitar comprar productos innecesarios que posiblemente acabarán tirados en la basura. Otra cosa importante antes de ir a la compra: revisar la despensa, y averiguar si tenemos algunos de los ingredientes necesarios para cocinar los platos de la semana, para evitar duplicar esa clase de productos que se gastan poco y que tienen todas las papeletas para acabar en la basura. ¿Cómo conservar mejor los alimentos? Si los guardamos de forma adecuada y en los lugares donde mejor se conservan, los alimentos aguantan bastante tiempo frescos y aptos para consumir. Aquí, contar con un frigorífico eficiente, que garantice la durabilidad de los alimentos, así como disponer de armarios o alhacenas bien ordenadas en un entorno seco y fresco, será fundamental para que los alimentos que vamos consumiendo se conserven lo mejor posible. Si queremos evitar que los alimentos envasados acaben caducados, habremos de comprobar las fechas de caducidad, y utilizar primero los que caducan antes o están a punto de caducar. Por eso, en la nevera y armarios es necesario poner a la la vista lo que caduque antes, colocando siempre delante los que lleven más tiempo con nosotros para propiciar su uso y que no llegue el día de caducidad sin que nos hayamos dado cuenta. Para que no sobre comida en la mesa Cuando nos lancemos a cocinar, lo mejor para evitar tirar nada a la basura, será tratar de calcular la cantidad que vayamos a consumir, en función de cuántas personas seamos a la mesa o si queremos o no que sobre comida para llevarla al día siguiente en un tupper y comerla en la oficina. De nuevo, nos será muy útil planificar un poquito. Y en la mesa, lo mejor para que no queden sobras excesivas en los platos, va a ser servir las raciones apropiadas, en función de lo más o menos comilones que sean nuestros comensales. Y quien quiera repetir, que repita, pero siempre mejor que quede en la olla lo sobrante, porque después podremos guardarlo bien para cenar o comer al día siguiente, bien para congelar, sin duda otra gran forma de conservar la comida, ya sea en crudo o cocinada. Una gran solución para conservar alimentos: congelarlos La congelación es una muy buena forma de conservar la comida a corto y largo plazo, ya que son mayoría los alimentos que se pueden congelar. Si por ejemplo, al ponernos a cocinar descubrimos que hemos comprado demasiada carne o pescado para hacer un plato, siempre podemos congelar aquello que creamos no vamos a consumir, con la ventaja de poder descongelarlo en el futuro y tener así solventada una cena o una comida. También podemos congelar platos ya cocinados, además de caldos y salsas, o productos que siempre viene bien tener en la nevera como el pan, e incluso alimentos de temporada como los boletus, que congelados, podremos consumir durante todo el año. En el caso de la verdura, existen muchos trucos para congelarla, ya que se puede congelar cocida o cocinada, y también cortada en crudo, para así tenerla lista para un futuro guiso o menestra. Eso sí, la fruta no aguanta bien el proceso de congelación, y muchos vegetales como tomates o los distintos tipos de lechugas tampoco. Y un detalle importante a tener en cuenta en el caso de la congelación: los alimentos nunca se pueden congelar dos veces, y si descongelamos el que sea alimento, hay que consumirlo sin falta, porque ya no podremos volver a congelarlo. Elaborar nuevos platos con las sobras Otra manera de aprovechar las sobras es reinventarlas, creando nuevos platos que llevar a la mesa. Ese es precisamente el sentido de muchos platos de los llamados “pobres” que pertenecen a nuestra gastronomía y nuestra cultura. Son ejemplos, la ropavieja que sale de los restos del cocido, las migas cuya base son los restos del pan duro sobrante o los canelones típicos de Cataluña, que se sirven el día de Navidad elaborados con los restos del cordero sobrante de Nochebuena. El plato estrella que se elabora con comida sobrante son sin duda las croquetas. Son las grandes aliadas para reinventar la comida sobrante, ya que podemos hacerlas con carne o pescado cocinado que nos ha sobrado, también con la carne que quedó del cocido, incluso con la morcilla sobrante, y por supuesto con cualquier verdura que esté a punto de pudrirse en la nevera. Cómo aprovechar la fruta y verdura que se pone fea Y cuando se trata verduras que se están poniendo feas, antes de tirarlas, nada mejor que ponerlas a hervir, y elaborar un rico y nutritivo puré, una crema de verduras o una sopa. Si son tomates los que están a punto de estropearse, no se te ocurra tirarlos, ponte manos a la obra, y prepara una salsa de tomate casera. Y si es fruta lo que está a punto de pudrirse, no lo dudes, antes de arrojarla a la basura, tienes muchas maneras de aprovecharla: haz batidos y macedonias de frutas, que son muy fáciles de hacer, o si se te da bien la cocina, puedes preparar compotas y mermeladas. Como ves, son trucos muy sencillos, que no te van a llevar mucho tiempo, y con los que conseguirás aprovechar un poco mejor la comida, porque la comida no se tira.

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