La leche, alimento para el crecimiento


Penelope Coronado

Son las glándulas mamarias de las hembras de los mamíferos las que dan origen a este alimento natural o secreción nutritiva de color blanco opaco. La principal función de la leche es nutrir a los hijos hasta que son capaces de digerir otros alimentos; aparte, sirve para proteger el tracto gastrointestinal de las crías contra patógenos, toxinas e inflamaciones, y contribuye a la salud metabólica regulando el metabolismo de la glucosa y la insulina.

La leche es un alimento común en la inmensa mayoría de las culturas, todas las civilizaciones consumen y han consumido leche procedente de otros mamíferos. Actualmente, la leche más consumida es la de vaca, pero también están la leche de cabra, asna, yegua, búfala, camella, y su consumo depende de la región y el tipo de animales disponibles. Además, la leche es la base de numerosos productos lácteos, como la mantequilla, el queso, el yogur, o derivados como la leche condensada o la leche en polvo.

Históricamente, el consumo humano de leche de origen animal comienza hace unos 11.000 años, con motivo de la domesticación del ganado. El primer animal que se domestica es la vaca, después la cabra, y finalmente la oveja. Al tratarse de un alimento muy difícil de conservar, se opta por consumir fresco o en forma de quesos o mantequilla. Con la Revolución Industrial llega la posibilidad de transportar la leche fresca desde las zonas rurales a las grandes ciudades. Y más adelante, es cuando aparecen nuevos sistemas para el procesado de la leche, como la pasteurización.

Propiedades y beneficios

La leche es uno de los alimentos más completos que existen. Nos hidrata, ya que contiene un 88% de agua, y nos nutre, puesto que posee proteínas, azúcares, además de vitaminas y minerales.

La leche de vaca contiene un alto porcentaje de proteínas que juegan un papel importante como factor y modulador del crecimiento. Entre los azúcares, la lactosa es el que se encuentra en la leche en mayor cantidad. Actúa principalmente como fuente de energía y posee un efecto estimulante en la absorción de calcio y otros elementos minerales de la leche.

También la leche es fuente importante de vitaminas y minerales, tanto para los niños como para los adultos. Posee vitaminas A, B (B1, B2 y B12), y C. Y por supuesto, entre los minerales, además del fósforo, la leche contiene un alto nivel de calcio, un nutriente imprescindible para muchas de nuestras funciones vitales.

Desde niños, nos lo recomiendan, hay que consumir habitualmente leche, también cuando somos adultos, y muy especialmente si somos mujeres. ¿Y por qué? Porque su alto contenido en calcio hace que sea indispensable para evitar la osteoporosis, enfermedad que repercute sobre todo a la mujer; porque su contenido vitamínico hace que su consumo habitual supla un tercio de nuestras necesidades diarias; porque disminuye el riesgo de contraer cáncer de mama, gracias a la lactosa; porque destruye bacterias nocivas del organismo, favorece el funcionamiento intestinal y reduce el colesterol de la sangre.

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