mermelada casera


Si le hemos dedicado este mes de junio a las frutas no es porque sí. Este momento del año es el mejor para los amantes de la fruta, ya que hay gran variedad de frutas de temporada disponibles. Es el momento de conservar toda esa fruta para poder disfrutar el resto del año de desayunos con Lurpak y la más sabrosa mermelada casera:

Un poco de historia

En otras ocasiones hemos hablado de la histórica necesidad humana de conservar los alimentos y de los distintos métodos de conservación que hemos ido inventando. En el caso de las frutas, el método más antiguo de conservación fue cosa de los romanos, que mezclaban la fruta con miel a partes iguales y la cocinaban. Más adelante los árabes introdujeron el azúcar y se sustituyó la miel.

Aunque el uso de mermeladas ya se menciona en los libros de cocina de la antigua Roma, escritos por el que se considera el primer gastrónomo de la historia, Marcus Gavius Apiciuis, los ingleses afirman haber sido ellos los que inventaron la mermelada tal como se consume hoy en día. Cuenta la anécdota que la palabra “marmalade” proviene de “Marie est Malade”, francés para “María está enferma”, que era lo que se decía en la corte cuando la reina Maria Estuardo sufría mareos y el médico le daba su especial receta curadora: naranjas con mucho azúcar.

Receta básica para preparar cualquier mermelada

  • La mermelada puede prepararse con cualquier fruta u hortaliza que nos apetezca, con la única modificación de la cantidad de azúcar que emplearemos para mezclar y el tiempo de cocción. También se pueden mezclar frutas diversas o añadir especias, como pimienta, clavo o jengibre.
  • Elije una cazuela de acero inoxidable, suficientemente grande como para que no salpique al hervir.
  • Lo primero es pelar y partir el producto. No debe estar demasiado verde ni demasiado maduro y al trocearlo eliminaremos cualquier golpe o zona estropeada.
  • Luego añadir azúcar y un chorrito de limón, cubrir la mezcla y dejar macerar unas 12 horas. La cantidad de azúcar variará entre un 60% y un 100% de su peso, dependiendo de lo dulce que sea la fruta. 
  • Se cocina a fuego vivo. El tiempo de cocción también es variable para cada fruta y es importante respetar ese tiempo, ya que si se cocina de más la mermelada que pegajosa y la fruta pierde su aroma y sabor y si se cocina de menos la mermelada no alcanza la textura correcta ni la proporción correcta entre azúcar y fruta: podría haber problemas en la posterior conservación. Por eso es recomendable pasados 10-15 minutos empezar a controlar la consistencia para retirar la mermelada en el momento adecuado.
  • Se envasa, se cierran los tarros herméticamente y se esterilizan.

 

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