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Ya sabéis que desde Naturarla no nos cansamos de recordaros que, como consumidores, tenemos mucho más poder del que creemos y que está en nuestras manos cambiar el mundo. Hoy queremos abordar un aspecto concreto de nuestro consumo, y uno que nos afecta a todos. La vestimenta.

Implicaciones medioambientales y sociales

Cuando vamos a comprar ropa debemos ser conscientes de que detrás de cada prenda hay una historia. La gran cantidad de ropa que se produce conlleva una gran explotación de recursos naturales, principalmente durante la obtención de materia prima y producción de tejido.

El uso de tintes y el blanqueo de tejido, junto con la síntesis de fibras artificiales sintetizadas a partir de derivados del petróleo son algunos de los principales impactos desde un punto de vista tóxico, aunque es necesario recordar que hasta la producción más natural tiene un impacto en forma de huella hídrica y otros recursos energéticos.

Por otra parte, la gran mayoría de la ropa que consumimos está producida en países en vías de desarrollo y, en muchos casos, los derechos laborales y sociales de los trabajadores no son tenidos en consideración. Todos tenemos en mente las terribles imágenes que alguna vez hemos visto en noticias y documentales.

¿Qué podemos hacer?

Como consumidores tenemos el derecho a elegir: un modelo de consumo que alimente todo los problemas ambientales y los desequilibrios sociales, o uno que trate de ser tan sostenible como sea posible. Te traemos algunas ideas:

Elige los materiales: Mientras que los materiales sintéticos como el nylon, rayón o poliéster generan contaminación y daños para la salud por los químicos utilizados en su elaboración, las prendas de productos naturales como el algodón también pueden resultar perjudiciales por las sustancias tóxicas empleadas en su conservación. Además los pesticidas empleados en algunas producciones afectan al suelo, al aire y a la salud de las personas. Para que un producto textil sea más verde se deben emplear materiales naturales como es el caso de cultivos de lino, cáñamo o bambú, que tienen la ventaja de crecer rápidamente y de requerir menos agua y químicos en su producción. Además, otras alternativas son la lana natural, que es extraída de forma sostenible, o el algodón orgánico, cultivado sin utilizar pesticidas ni fertilizantes. A todo esto, se pueden agregar colorantes amigables con el medio ambiente que, a diferencia de los tradicionales, no contaminan el entorno natural. No compres pieles: algunas especies muy apreciadas en la realización de prendas, como la nutria, el lince o la marta, están en peligro de extinción.

Reutilizar: Una prenda de ropa puede tener muchas vidas. Considera la posibilidad de comprar ropa de segunda mano, especialmente cuando sepas que algo va a ser de pocos usos, como es el caso de la ropa de niños, de embarazada o la ropa para una ocasión en particular, como puede ser una excursión a la nieve. Si no vas a usar más una prenda que está en buen estado, no la tires: véndela, regálala o dónala.

Reciclar: Es hora de dejar de ser consumidores pasivos y pasar a ser consumidores activos. Una camiseta puede convertirse en una bolsa para ir al súper, una falda en un top, el único límite es la creatividad. Si eres habilidos@ puedes ponerte tu mism@ a practicar con la máquina de coser o puedes confiar las prendas a costureras para que las arreglen y adapten a tu gusto. Lo importante es no tirar nada. Si finalmente hay algo que no vas a aprovechar de otro modo, siempre puedes convertirlo en trapo de limpieza.

Comercio justo: Trata de consumir prendas de producción local o, en caso de comprar ropa de otro país, asegúrate que sea de comercio justo. Cuando olvidamos hacer ese esfuerzo, lo más probable es que nuestras compras terminen fomentando la desigualdad social.

¿Qué necesito? En nuestra sociedad es muy habitual que las personas traten de satisfacer las necesidades emocionales y de identidad a través de la ropa. Como consecuencia nuestros armarios no se ajustan a nuestras necesidades reales. Es importante saber que la búsqueda de identidad mediante la ropa no suele tener más fruto que el consumo desproporcionado.

Moda y sostenibilidad: La industria actual de la moda se basa en un modelo totalmente insostenible: La adquisición de prendas que sólo vamos a aprovechar una temporada, porque en 6 meses van a estar “pasadas de moda”. Desde Naturarla te animamos a que apuestes por prendas de calidad y diseño atemporal, que puedan durarte varios años.

Las etiquetas
Fijarnos en las etiquetas es la forma más fácil de controlar todos los aspectos que acabamos de mencionar. En ellas podemos encontrar información sobre la composición de la ropa, el país de procedencia y, desde hace un tiempo, diversos certificados que nos garantizan cierto tipo de producción más sostenible. Veamos los certificados más habituales:

etiqueta europeaLa etiqueta ecológica de la Unión Europea: evalúa los efectos medioambientales de un producto a lo largo de su ciclo de vida: consumo de materias primas, producción, distribución, utilización y desecho. Se otorga a los productos que garantizan un alto nivel de protección ambiental dentro de los siguientes grupos: equipos de ofimática, productos de papel, ordenadores, productos de limpieza, electrodomésticos, productos de bricolaje y jardinería, iluminación, camas y colchones, ropa y zapatos.

made in greenMade in green: Sello verde creado por AITEX (Asociación de Investigación de la Industria Textil) que acredita que los productos textiles son ecológicos y socialmente responsables. Es un sello que certifica que en toda la trazabilidad del producto, éste ha sido fabricado en centros de producción donde se respeta el medio ambiente y los derechos universales de los trabajadores.

okoDistintivo “Öko-Tex 100”: El Öko-Tex Standard 100 es un distintivo de carácter europeo que garantiza la ausencia de sustancias nocivas en los productos textiles durante todo su proceso de transformación, hasta llegar al consumidor final. La ecología textil abarca tres áreas diferentes: la ecología de producción, la ecología humana y la ecología de residuos. El distintivo Öko-Tex Standard 100 se encontraría en lo que se conoce como ecología humana.

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