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Unas décadas atrás empezó el movimiento ecologista. Al principio se trataba de concienciar al mundo de fenómenos como el efecto invernadero y el calentamiento global, el agujero de la capa de ozono, la contaminación de las aguas o la desertización. El concepto “ecología” fue madurando hasta convertirse en “sostenibilidad” mientras los ciudadanos aprendíamos la importancia de los gestos: ahorrar agua, reciclar, usar el transporte público, aislar bien nuestro hogar… En un último replanteamiento y pensando en la naturaleza algo perezosa del ser humano, hoy ponemos sobre la mesa el que creemos que es el siguiente paso: ponernos fácil la sostenibilidad. Esta semana nos gustaría que cada uno de nuestros lectores piense en cómo puede hacer para que ciertas actitudes no sean más que una rutina y un pequeñísimo gesto de amor hacia la tierra.

Si no tienes tiempo de ir al punto limpio: Los puntos limpios se crearon por un motivo. Existen algunos productos (baterías, bombillas, aparatos electrónicos etc.) que por su composición podrían ser muy contaminantes si los tiráramos a la basura normal. En el punto limpio se especializan en esos productos. Lo que ocurre es que ir a un punto limpio es una inversión en tiempo y muchas personas terminan por renunciar. Quizá sea el momento de organizarte con los vecinos, uno de vosotros podría encargarse mensualmente de recoger el aceite usado, las sartenes y los neumáticos, de modo que cada uno tenga que hacerlo sólo de vez en cuando.

Si abusas de las servilletas de papel: Ya sabes que el papel es un recurso natural que hay que guardar, pero muchas veces lo más sencillo y rápido es tirar de servilletas de papel para salir del paso. Coloca a la vista servilletas y repasadores y guarda las servilletas de papel en la parte trasera de un armario alto. De ese modo evitarás usarlas cuando no son necesarias.

Si acumulas bolsas de plástico: No es nuevo para ti que las bolsas de plástico son contaminantes en su producción y en su degradación y que la opción lógica es la bolsa reutilizable de tela. Sin embargo no siempre planeas ir a comprar y cuando vuelves del trabajo siempre terminas cargando bolsas de plástico. Hazte con un par de bolsas plegables y asegúrate de que van siempre contigo, como las llaves, la cartera o el teléfono. En el bolsillo del abrigo, en el fondo del bolso o mochila o en un bolsillito de tu maletín portadocumentos ¡cualquier rincón es bueno!

Estos son sólo algunos ejemplos. Lo que queremos esta semana es que repases tus puntos débiles (el ahorro de agua o energía, los residuos, la emisión en transporte…) y busques la forma de ponértelo más fácil. Porque la mejor forma de alcanzar una vida sostenible es que sea fácil.

¡Feliz semana un poco más sostenible!

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