Beneficios de respirar bien

A veces no nos damos cuenta, pero respirar es el acto más esencial que realizamos. La respiración es vital. Podemos pasar varios días sin comer, beber o dormir. Pero no sin respirar. La respiración es nuestra primera fuente de energía. Con la inspiración llevamos aire a nuestros pulmones y oxigenamos cada célula de nuestro cuerpo. Con la expiración el aire que se encuentra en los pulmones sale de éstos eliminando el dióxido de carbono. Pero ocurre que no siempre respiramos bien. Al tratarse de un acto involuntario de nuestro organismo, acostumbramos a adoptar malos hábitos respiratorios a causa del stress, la falta de ejercicio, posturas e incluso ropa inadecuadas, o ambientes mal ventilados. Respirar bien es sencillo y tremendamente beneficioso, por eso hoy os queremos hablar sobre cómo respirar mejor.

Para empezar, conozcamos los beneficios de una correcta respiración, que son muchos. Respirar bien significa que las células reciben una mayor oxigenación y que los restos tóxicos del organismo se queman mejor, además permite que todos los órganos reciban aportes de oxigeno correctamente, e incluso el estomago funcionará con más eficacia al recibir mayor cantidad de oxígeno. Respirar bien beneficia la circulación, la salud de los pulmones y del corazón, favorece la relajación y la concentración, y elimina tensión muscular. Sin duda respirar correctamente mejora el estado del sistema nervioso al llegar mayor oxigenación en el cerebro, columna y centros nerviosos.

Una respiración profunda, como la que se trabaja en actividades como el yoga, reduce la carga de trabajo del corazón y ayuda a aminorar la tensión sanguínea. La respiración lenta, profunda y rítmica produce una reducción en los latidos del corazón y una relajación de los músculos. Además, una mayor oxigenación del cerebro tiende a normalizar la función cerebral, reduciendo niveles excesivos de ansiedad.

Para aprender a respirar mejor, hemos de conocer los tipos de respiración que empleamos en uno u otro momento del día. La respiración torácica es una respiración corta, la notamos en el tórax y llega hasta el esternón, es la que menos cantidad de oxígeno lleva al organismo. La respiración abdominal o difragmática es más larga y profunda, llega hasta el diafragma y la notamos cuando éste se hincha y se deshincha, para comprobarlo nos ayudará poner la mano a la altura del difragma, es decir, del estómago. La respiración abdominal permite mayor ingreso de oxígeno, y por eso hay que acostumbrarse a automatirar esta forma de respirar más beneficiosa para nuestro organismo.

Os recomendamos practicar en casa un ejercicio respiratorio muy sencillo. Ponte de pie, con ropa cómoda y nada apretada, elige un lugar tranquilo de la casa, con una luz relajante, pon música si lo prefieres, trata de vaciar tu mente de pensamientos o responsabilidades por un momento, procura que no haya interrupciones. Busca una postura cómoda, relajada, mantén tu espalda recta. Coloca a continuación una mano sobre el pecho y la otra sobre el estómago. Respira tal y como lo haces normalmente. Observa cuál de tus manos se mueve. Si la que se mueve es la del pecho, estás respirando superficialmente. En cambio si la mano que se mueve es la del estómago, estas respirando adecuadamente.

¿Cómo conseguiremos esta respiración abdominal, que es la más beneficiosa? Deja que el aire entre lentamente por la nariz, y respira profundamente, con lentitud, buscando que todo tu cuerpo se llene de aire. Notarás que ese aire que inspiras llega hasta el difragma. Entonces haz una pequeña pausa y déjalo salir, aún más lentamente, también por la nariz. Trata de que la exhalación dure el doble de tiempo que la inhalación. Practica este ejercicio a diario, te llevará sólo unos minutos y, con la práctica, este tipo de respiración tan beneficiosa para tu cuerpo se volverá automática.

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