meditar


Natalia Berger

A lo largo de este mes de mayo, el mes de las comidas del mundo en Naturarla, hemos ido rescatando recetas y otras ideas desde otros puntos del planeta y mezclándolas con nuestro día a día. Por eso este mes en “Feliz como una perdiz” queremos traer un concepto directamente desde el Tíbet… hasta el salón de tu casa, tu oficina, el vagón del metro o la sala de espera del dentista. Hoy queremos enseñaros que meditar… no es sólo algo que pertenece a los centros de meditación, a los grandes cojines y la posición de loto.

 

La meditación, breve historia

La meditación ha sido practicada durante más de 5000 años con propósitos intelectuales, religiosos o de salud. Aunque las técnicas más populares y conocidas de meditación provienen del budismo y del hinduismo, la mayoría de las religiones tienen procedimientos y formas de meditación, entendidas como un proceso mental individual capaz de transmitir estabilidad espiritual, emocional y mental: el taoismo chino, el zen japonés, el sufí islámico, la contemplación cristiana e incluso el chamanismo.

En el mundo occidental cada día más y más personas deciden dedicar unos minutos de su día a día a hacer “nada”, entre ellos muchos personajes célebres como Steve Jobs, Richard Gere, David Lynch o Paul McCartney, que han defendido públicamente las maravillas de la meditación. Para muchos escépticos esta práctica no es más que una forma snob de perder el tiempo. Sin embargo los estudios que se han realizado al respecto han sido reveladores:

Se calcula que aproximadamente el 50% del tiempo que uno está despierto tiene el cerebro distraído, sin centrarse en nada concreto, con ensoñaciones. Podría pensarse que esos momentos son relajantes, pero algunos estudios han demostrado que cuanto más deambula el cerebro, menos feliz es la persona y más ansiedad sufre. Los estudios realizados por la universidad de Yale sugieren que las personas que meditan desarrollan una red neuronal en la que hay mayor conciencia de uno mismo y del presente y esa ensoñación es menor. Como consecuencia de ese cambio en nuestro cerebro, nuestro estilo de vida cambia y en pocas semanas podemos notar los primeros efectos: reducción del estrés y la ansiedad, reducción de la presión arterial, mejoras en el sistema inmunológico, mejoras en la memoria y la concentración. Algunos tipos de meditación se han relacionado incluso con el aumento del coeficiente intelectual. A la larga esa nueva forma de funcionar del cerebro afecta a la salud global y supone mejoras a la hora de hacer frente a situaciones difíciles, en la toma de decisiones y en el terreno emocional, para terminar en un conocimiento más profundo de uno mismo.

 

Aprender a meditar en un minuto

Aunque la idea de meditar te guste, es muy probable que no encuentres jamás el tiempo para hacerlo. A la mayoría nos pasa: el trabajo, la familia, las distintas ocupaciones… ¿de dónde sacar el tiempo para simplemente tener el cerebro en blanco? El ejercicio que propone este vídeo es muy interesante para poder asimilar esos conocimientos milenarios orientales y adaptarlos a nuestra rutina occidental, ya que nos enseña a realizar pequeños ejercicios de meditación de 60 segundos muy saludables y que, si trabajamos en ello, pueden reducirse a un pequeño instante. Si aprendemos a realizar pequeños ejercicios de meditación de unos pocos segundos, podremos realizarlos a cualquier hora del día y sin necesidad de interrumpir nuestras tareas.

Como ves, los beneficios de la meditación y de la conciencia plena no son exclusivos de monjes, de místicos ni de personajes ricos y famosos con mucho tiempo para invertir. El mismo concepto que persiguen los monjes del Tibet puede trasladarse a tu oficina y hacer de tu día a día algo mucho más saludable y relajado. ¡No te sorprendas si la gente a tu alrededor empieza a sonreír contagiada de tu nuevo humor más sereno y optimista!

4 Comentarios
  1. javier

    hola, muy interesante el post de hoy, y muy util cuando lo consiga :-)
    simplemente para comentar que me parecía curioso que el video para saber meditar en un minuto, dura 5 minutos! jeje… he tenido que buscarme 5 minutos para verlo, pero muy interesante, felicidades.

    • Natalia Berger

      jejeje! como todo, cuando aprendemos a hacer algo toma un tiempo extra, pero cuando le coges práctica…

      Un saludo y gracias por tu comentario!

  2. Elena

    No sé los demás, pero yo no veo el video. De todas formas leer el artículo me ha parecido bastante ilustrativo. Lo pondré en práctica desde ¡ya!

    • Natalia Berger

      Hemos comprobado y el vídeo está correcto, talvez te falte instalar algo en tu ordenador…

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