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Natalia Berger

Todos los meses os hablamos de un alimento que se encuentra en su mejor estación del año. A veces son alimentos que es imposible encontrar en otra época o bien resultan caros y vacíos de vitaminas. Pero hoy en día es muy normal creer que hay alimentos que no tienen temporada. Eso ocurre con la protagonista de hoy: la lechuga. Después de siglos de convivir con esta verdura, hemos llegado a tener decenas de variedades adaptadas a distintas épocas del año y todo tipo de cultivos, que nos permiten preparar nuestras ensaladas a lo largo de todo el año. Sin embargo ésta solía ser un alimento de primavera y la denominada “lechuga de primavera” sigue siendo la más nutritiva.

 

La lechuga y la salud

La lechuga es rica en betacaroteno, fibra, pectina, lactucina, vitaminas A,C, E, B1, B2 y B3 y otros minerales como calcio o potasio. Esto le da propiedades antioxidantes, digestivas, depurativas, analgésicas, diuréticas, relajantes… Es una verdura con efectos positivos frente a decenas de enfermedades.

Nada más comerla ya notamos su primera virtud: facilita la digestión y nos libera de la ansiedad por comer. Por eso la ensalada es el entrante por excelencia. Además de facilitar la digestión, mejora el tránsito intestinal y protege el metabolismo. Por otro lado disminuye el colesterol, mejora la circulación sanguínea y previene la artereoesclerosis. Resulta también positiva en casos de diabetes, anemia, cálculos renales o insomnio. Además su poder antioxidante resulta beneficioso para combatir los radicales libres y, con ellos, todo tipo de enfermedades, especialmente enfermedades degenerativas o algunos tipos de cáncer. Además es muy recomendable para niños y embarazadas, por su contenido en ácido fólico.

Por encima de todo eso hay un dato que hace de esta verdura una alimento por encima de lo común: la lechuga no tiene contraindicaciones. Se puede comer en la cantidad que se quiera y no existe ninguna enfermedad con la que ésta sea incompatible. Esta propiedad no es muy habitual en los alimentos.

 

La lechuga y la dieta

¿Por qué esta verdura es la reina de las dietas de adelgazamiento? Hay una razón principal para ello: un plato de lechuga, por su alto contenido en agua y fibra, produce sensación de saciedad y en cambio sólo contiene unas 20 calorías. De ese modo la lechuga se convierte en la gran aliada contra la sensación de hambre. Además la fibra tiene varias propiedades esenciales para la dieta.

Respecto a la dieta cabe mencionar que, aunque la lechuga se aconseja en casos de retención de líquidos, en algunas mujeres los efectos pueden ser inversos. Esto ocurre mucho en la menopausia. Cuando este caso se da, se puede optar por variedades como la escarola o los canónigos. También es aconsejable reducir la sal, beber mucha agua y mantenerse activo, para compensar esa posible retención.

 

Compra y conservación

Existen más de 100 tipos de lechuga y de eso hablaremos en unos días, pero en términos generales se puede decir que siempre es más aconsejable elegir las variedades de temporada, mucho más sabrosas y nutritivas que las de invernadero. Por otro lado podemos generalizar que las lechugas de hoja oscura son más nutritivas que las de color más claro.

La lechuga aguanta una semana en el frigorífico. No existe ningún método que garantice una conservación por un periodo largo de tiempo, así que hay que comerla fresca. Para su mejor conservación es mejor retirar las hojas en mal estado y cualquier envoltorio que impida que la lechuga pueda respirar. También se aconseja conservarla siempre sin lavar hasta el día de su consumo.

Antes de consumir la lechuga es necesario limpiarla: retiramos las hojas en mal estado, cortamos el tallo, separamos las hojas y sumergimos la lechuga en agua con unas gotas de vinagre o lejía. Después lavamos las hojas una a una. Las hojas no deben ser cortadas ni aliñadas hasta el último momento.

 

Esperamos que después de leer todo esto podáis mirar a la lechuga con otros ojos. Sólo un detalle más: La lechuga, aunque muy beneficiosa para la salud, no es suficiente por sí misma a nivel nutricional. Por eso se inventaron las ensaladas y por eso una buena ensalada con otros vegetales frescos y otros ingredientes como atún o queso resulta un plato equilibrado y perfecto para consumir a diario. Comer ensalada a diario es una de las mejores costumbres que podemos adoptar.

 

1 Comentario
  1. petra

    interesante! estaremos atentos a esas variedades (100 son muchas!)… y por supuesto siempre fan de las variedades de temporada… las de invernadero nunca son lo mismo!

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