nunca jamas comere tomates


Lucía Retuerto

Os recomendamos algunos libros para leer en la cocina. A través de las historias, los niños podrán ver la comida de una forma diferente y se fomentará la imaginación de toda la familia.

‘Nunca jamás tomaré tomates’, Laurent Child. Editorial Serres

Juan tiene una hermana que se llama Tolola y no come tomates. Nos le gustan los tomates, ni las zanahorias, la coliflor, las patatas, el plátano, las manzanas…  Para conseguir que cambie de opinión, el niño inventará una historia en la que las zanahorias son “naranjas procedentes de Júpiter”, los guisantes, “gotas de Groenlandia” y el puré de patata, “nubes del monte Fuji”. El texto e ilustraciones de este libro despertarán la imaginación de toda la familia.

‘Charlie y la fábrica de chocolate’, Roald Dahl. Editorial Alfaguara

Roald Dahl describe la fábrica de Willy Wonka como un lugar con  “suficiente chocolate para llenar cada bañera del país entero, ¡y todas las piscinas también!”. En este maravilloso mundo todo es posible, cascadas de chocolate, montañas de caramelo, hierba de azúcar… Hay inventos maravillosos como los eternos caramelos o el chicle- comida de tres platos.

‘Nublado con posibilidad de albóndigas’, Judi Barrett. Editorial Corimbo

En el pueblo de Tragaycome, la gente se alimenta de lo que cae del cielo. Por ejemplo, llueven manjares como sopa o zumo de frutas, nieva puré de patatas y el viento puede traer deliciosas hamburguesas o chuletas de cordero. Cuando se acerca un temporal, los habitantes solo tienen que salir a la calle con platos, tenedores y servilletas para disfrutar del banquete. Pero un día se pone a nevar y a llover con más fuerza y el pueblo empieza a tener serios problemas. Este libro es ideal para reflexionar en familia sobre el tipo de alimentos que consumimos y sobre todo, para pensar lo que hacemos con la comida que nos sobra.

‘¿A qué sabe la luna?’, Michael Grejniec. Editorial Kalandraka

Para saber a qué sabe la luna, una tortuga se sube a lo alto de una montaña. Como no llega, pide ayuda a un elefante pero juntos tampoco pueden alcanzarla. Un león, un mono y un zorro se suman al reto pero la luna, cada vez más traviesa, se escapa siempre hacia arriba. Hasta que llega un ratón y de un salto, consigue arrancar un pedazo. Todos los animales prueban un trocito y es extraño porque el sabor cambia según las preferencias de cada uno ¿Adivináis a qué sabe la luna, según el ratón? ¡A rico queso!

Deja tu comentario

Para comentar tienes que estar registrado en Naturarla.