27abril2012_germinados


Cada vez están más de moda los germinados, en los ultimos años los encontramos en los menús de los restaurantes más vanguardistas y se habla de ellos en las revistas de nutrición. Y sin embargo tenemos pruebas de que los Esenios ya practicaban estos cultivos en tiempos de Cristo y también sabemos que Vasco de Gama y Magallanes pudieron burlar el escorbuto en sus largas travesias gracias a los germinados. En Naturarla hemos elegido este tema para cerrar este mes de las ensaladas, porque muchos aún no conocéis la energía vital que se concentra en este superalimento.

¿Qué son los germinados y qué ventajas presentan?

Los germinados son brotes de cualquier semilla, plantas bebés de una riqueza excepcional, que usamos como alimento y medicina natural. ¿Por qué son tan valorados?

  • Son riquísimos en vitaminas, minerales, oligoelementos, ácidos aminados, encimas y muchas otras sustancias biológicas activas… y a su vez poseen muy pocas calorías.
  • Cuando la semilla germina se potencia enormemente su valor nutritivo: el almidón se transforma en azúcares más simples, las proteínas en aminoácidos, las grasas en ácidos oleosos y las vitaminas y enzimas se sintetizan. Eso colabora en una digestión mucho más fácil y un mejor aprovechamiento de los nutrientes. Gracias a esa propiedad es la forma de que enfermos convalecientes o personas con problemas digestivos puedan introducir alimentos crudos a su dieta y con ellos los nutrientes esenciales para nuestra salud.
  • Además de multiplicar el valor nutritivo de la semilla en porcentajes que alcanzan un 100%, también multiplican su volumen, por lo que es un alimento muy aconsejable desde el punto de vista de la sostenibilidad alimenticia. La Alfalfa, por ejemplo, multiplica por 10 su volumen y por lo tanto puede alimentar a un número de personas 10 veces mayor una vez germinada.
  • Son alimentos vivos y eso nos proporciona vida y energía. Tienen la fuerza vigorizante de sus encimas, que no pierden valor nutritivo en el camino a nuestro plato.
  • Si un grano germina con el simple contacto del agua, el aire y el calor, es que tiene calidad para hacerlo. Consumiendo germinados nos llevamos lo mejor de la naturaleza.
  • Debido a que a los germinados sólo se les deja crecer poco, la planta no alcanza a ser atacada por ninguna plaga, estando siempre libre de pesticidas y fungicidas.
  • Los germinados corrigen las carencias provocadas por la alimentación moderna, deteriorada por procedimientos industriales.

Como podréis imaginar, los beneficios para la salud que se desprenden de todo lo expuesto arriba son innumerables y no os vamos a aburrir hoy con una lista interminable de virtudes, no sólo en la prevención sino en la correcta alimentación de personas con alimentación limitada por diversas dolencias: los germinados son adecuados para cualquier persona.

 

Cultivar germinados

La alfalfa, el girasol, el maíz, el garbanzo, la soja, la avena, la almendra… Todas las semillas se pueden germinar y si tienes un frasco de vidrio y una ventana puedes hacerlo en tu propia casa. También se puede adquirir una germinadora y las semillas que desees, sólo debes tener en cuenta que esas semillas sean orgánicas y sin tratar; en dos días tendrás tus primeros brotes listos para agregar a tu ensalada. Además de las ventajas alimenticias y económicas que pueda tener, que no son despreciables, un cultivo de germinados resulta un soplo de naturaleza en nuestro hogar: observar una semilla abriéndose paso a la vida  con un tierno brote es una experiencia que revuelve la esencia de cualquier ser humano. En los hogares donde hay niños resulta especialmente positivo para que los niños palpen los procesos de la naturaleza y el origen de aquello que comen, ya que el estilo de vida moderno mantiene a los niños muy alejados de ese tipo de cosas.

 

Los germinados en la cocina

Los germinados concentran el sabor de una planta. Algunas personas encuentran exquisita esta sutileza de sabor y otras opinan que son un poco sosos, pero es extraño que alguien rechace el gusto del germinado.

Pueden consumirse en la ensalada, aliñados, en un sandwich, con las frutas… De nuevo la imaginación de cada uno será la que marcará el límite. También podemos agregarlos a platos calientes como una sopa o un salteado, siempre tratando de no cocerlos. Debemos recordar que las increíbles propiedades de este alimento se deben a que está vivo, y cociéndolos las destruiríamos.

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