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Lucía Retuerto

Existe algo mejor que leer un libro, ¡que nos lo lean en voz alta! Os damos algunas ideas para que la lectura esté siempre presente en casa.

Onomatopeyas, rimas y canciones

Empezaremos con las nanas para comunicarnos con nuestro bebé. No pasa nada si no cantamos bien, lo que importa es la musicalidad de nuestro arrullo. Después, podremos construir pequeñas historias con onomatopeyas y rimas. Nos ayudará si acompañamos la narración con gestos corporales.  Más adelante, jugaremos con los colores y las texturas de los primeros libros. No os preocupéis si los cuentos se manchan porque los bebés están en inmersos en su fase de exploración, querrán pintar, chupar y arrugar las páginas.

Teatralización

Es importante no imponer la hora de la lectura y aprovechar momentos de calma como el baño, la siesta o la comida. Si involucramos los objetos de nuestro entorno en los cuentos, conseguiremos mayor atención. Podremos inventar una historia en la que el protagonista sea un trozo de pan, un peluche o el propio niño. Para conseguir una buena historia entran en juego un montón de recursos al alcance en cualquier casa: la entonación, los objetos que incorporamos a la historia, las canciones, los efectos sonoros, los disfraces…

Los clásicos de siempre

Observamos que los niños siempre piden las mismos clásicos. Conocen la historia de ‘Caperucita’ o ‘Pulgarcito’ a la perfección pero les encanta escucharla de nuevo. Podremos pedirles que se conviertan en oradores y pensar con ellos una forma de representar el cuento (con marionetas, guiñoles, cantando, bailando…) También os aconsejamos cambiar uno de los componentes de la historia. Por ejemplo, Caperucita decide pasar por una tienda de chucherías antes de ir a ver a su abuela y seguir juntos el desarrollo de esta nueva historia.

Jugar con el suspense

Cuando los adultos leemos un libro, no solemos terminarlo de una sentada. Día tras día vamos descubriendo cómo avanza la trama y se dibujan los personajes. Pero cuando le contamos un cuento a un niño, el misterio se resuelve en un espacio muy corto de tiempo. A partir de cierta edad, os recomendamos comenzar la lectura de un libro largo y dejar un capítulo para cada día de la semana. Veremos como los niños siguen la serie con cada vez más emoción y entusiasmo.

Las apps, como soporte fundamental

El soporte digital nos ofrece un sinfín de recursos para enriquecer las historias. Podemos interactuar con imágenes, grabar nuestras voces, dibujar nuestros propios personajes, crear una película… Si recurrimos a las aplicaciones es sobre todo muy importante que nos involucremos en el proceso, no solo tenemos que acompañarles sino disfrutar del juego.

Contruir una mini biblioteca en casa

Lo hemos dejado para lo último pero quizás es lo más importante. Para que los niños se acerquen a la lectura, ¡tiene que haber libros en casa! Y que estén a su alcance, para ello, os recomendamos utilizar las estanterías más bajas , cajas, cajones… La idea es crear un rincón de lectura para que el niño se sienta a gusto en este lugar. También, es interesante llevar libros especiales a casa de los abuelos o de los tíos. Los libros tienen que estar presentes en el día a día, también en los viajes que hagamos este verano… Y no solo tenemos que rodearnos de libros infantiles. Es fundamental que los padres también lean.

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